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miércoles, 5 de abril de 2017

Hablan los huesos de Naia, el esqueleto más antiguo de América
by LB Paleorama - 0


Se presentan en un congreso en Vancouver los últimos datos obtenidos por el INAH

En 2014 saltaba la noticia del fabuloso hallazgo en el interior de un cenote, se había localizado un esqueleto casi completo en perfecto estado de conservación con una antigüedad estimada de unos 13.000 años, prácticamente los restos humanos más antiguos de América. La mujer, bautizada como Naia, ha revelado los vínculos genéticos más antiguos con las poblaciones aborígenes americanas, y ahora sabemos que a sus 15 o 16 años probablemente ya había sido madre.

Fecha de Publicación
5 de abril de 2017
Fuentes de información digital utilizadas
Efe FuturoINAH (nota de prensa)
Fuente de las imágenes
INAH (nota de prensa)
Palabras clave:
arqueología americana, paleoindio, Hoyo Negro, Yucatán, Quintana Roo, México, Naia, cenote, antropología forense, necrológicas
Bibliografía científica, publicación original


Hace ya más de dos años que se dio a conocer al gran público el hallazgo de Naia, como la llamaron sus descubridores. Su esqueleto nos asombraba con su perfecta conservación y su antigüedad, esperando desde hace casi 13.000 años en el fondo del cenote de Hoyo Negro, en la península del Yucatán.
La situación de riesgo de expolio que sufrían los restos llevó al INAH a retirarlos del fondo del cenote, lo que a su vez ha permitido estudiarlos en profundidad y obtener nuevos datos sobre su vida cotidiana.
Destacan en sus huesos las marcadas evidencias de haber sufrido periodos de fuertes hambrunas a lo largo de su vida. Estos episodios quedan registrados en forma de las llamadas líneas de Harris formadas en sus huesos.
El hecho de haber podido documentar por primera vez un brazo completo y una pierna completa de una mujer de tal antigüedad en América ha facilitado a los científicos información para conocer sus proporciones corporales. Su altura era de 152 centímetros, y su peso óptimo habría sido de unos 50,4 kilos, aunque esas hambrunas extremas hacen pensar que su peso real sería menor.
Se han identificado en sus restos patologías como gingivitis y crecimiento anómalo de raíces dentales, que subrayan las carencias alimenticias que sufrió. Y tenía además una fractura de radio sanada aún en vida.
Otras huellas en sus huesos, incluyendo evidencias en el interior de su hueso púbico, sugieren que Naia habría dado a luz unos meses antes de morir, aunque esto es por el momento solo una hipótesis.
"Es la hipótesis que se plantea con una inspección muy meticulosa con rayos X y de manera directa de los huesos. No podemos decir que es rotunda la afirmación, pero sí se acerca más a que sea ya no solo una hipótesis lejana sino una posibilidad cercana", explica Pilar Luna Erreguerena,titular de la Subdirección de Arqueología Subacuática del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y directora del proyecto Hoyo Negro.
El desarrollo de las inserciones musculares en los huesos de brazos y piernas indica a los investigadores que Naia solía recorrer grandes distancias y tenía unas piernas musculadas, pero ejercitaba mucho menos sus extremidades superiores.
La causa de su muerte parece ser una caída fatal sufrida al entrar en el pozo en busca de agua.
El hallazgo estaba rodeado de una fauna ya extinta, que indica que por entonces había en Yucatán un ambiente de sabana. Y los hábitos alimentarios de Naia revelan una mayor relación con tierra firme, a pesar de que el entorno marino era bastante cercano. Esto se ha podido saber por el estudio detallado de su dentadura, que indica el consumo de semillas y frutos. Por alguna razón, la dieta de Naia no se beneficiaba de los recursos marinos.

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