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miércoles, 12 de diciembre de 2018

Expertos solicitan declaración única para el arte rupestre peninsular
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Caballos de Ekainberri, Gipuzkoa. Foto: http://www.argazkiak.org/GipuzkoaKultura/ CC BY-SA 3.0

Expertos de distintos ámbitos crean un documento solicitando un tratamiento homogéneo de los distintos conjuntos de arte rupestre peninsular que garantice su protección y conservación

La celebración durante el mes de noviembre de dos congresos relacionados con el arte rupestre en distintos puntos de la geografía española, y las conmemoraciones relacionadas con la Declaración UNESCO de una parte importante del arte rupestre ibérico, han propiciado la creación de un documento en que expertos de distintos ámbitos como la arqueología, la conservación, la divulgación, las administraciones públicas o el turismo solicitan un tratamiento homogéneo de los distintos conjuntos de arte rupestre peninsular que garantice su protección y conservación.

Fecha de Publicación
12 de diciembre de 2018

Palabras clave:
arte rupestre, patrimonio, protección, conservación, difusión, internacional
Bibliografía científica, publicación original
Imagen destacada: Caballos de Ekainberri, Gipuzkoa. Foto: http://www.argazkiak.org/GipuzkoaKultura/ CC BY-SA 3.0.

El “VIII Encontro de Conservación e Restauración: Arte Rupestre e Conservación” celebrado en Pontevedra del 14 al 16 de noviembre, y el Congreso “El arte rupestre del arco mediterráneo de la península Ibérica” celebrado del 29 de noviembre al 1 de diciembre en Alcoy, han propiciado la redacción de un manifiesto encaminado a través de sus distintos puntos a reclamar un tratamiento homogéneo y global de las manifestaciones artísticas que integran el arte rupestre, ya que se trata de un conjunto patrimonial especialmente vulnerable. También las conmemoraciones relacionadas con la Declaración UNESCO de una parte importante del arte rupestre ibérico han facilitado el clima para la redacción del texto.

En palabras de sus creadores, esta iniciativa parte de la experiencia práctica y no tiene relación alguna con cuestiones de política autonómica, sino que quiere contribuir a visibilizar los esfuerzos que han realizado ya algunas Comunidades Autónomas en la medida de sus posibilidades.

Al impulsar este manifiesto desde abajo, desde los profesionales que trabajan sobre estos aspectos (arqueólogos, conservadores-restauradores, divulgadores, técnicos de las CC.AA., gestores culturales, empresas, guías, actores de turismo, diputaciones...), esperan hacer ver que muchas personas están interesadas en que se dinamice la situación actual.

Para suscribir el texto es necesario enviar un correo electrónico a p.bueno@uah.es indicando el nombre completo y la institución o empresa a la que se esté vinculado. Aquí debajo podéis leer el texto completo.

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martes, 11 de diciembre de 2018

La primatóloga Jane Goodall visita Madrid
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Encuentro con Jane Goodall en Espacio Fundación Telefónica

La veterana primatóloga visita el Espacio Fundación Telefónica en Madrid el próximo viernes 14 de diciembre


Fecha de Publicación
11 de diciembre de 2018
Fuentes de información digital utilizadas
Fundación Telefónica
Fuente de las imágenes
Fundación Telefónica
Palabras clave:
agenda, jane goodall, Fundación Telefónica, Madrid, primatología, chimpancés
Con el aforo completo ya se anuncia el encuentro con la primatóloga británica Jane Goodall que tendrá lugar el próximo viernes 14 de diciembre en el Espacio Fundación Telefónica. Afortunadamente podrá seguirse en streaming a partir de las 19:00h aquí

Goodall es conocida mundialmente por sus investigaciones sobre chimpancés. Actualmente es Mensajera de la Paz de Naciones Unidas y Exploradora en Residencia de la Sociedad National Geographic.

Su visita a Madrid se encuadra precisamente en la celebración de 130 años de National Geographic, hito que protagoniza una exposición abierta al público hasta el próximo mes de febrero también en el Espacio Fundación Telefónica.

58 años de trabajo han dado para más de 26 libros y numerosos documentales que sirvieron para derribar muchos mitos en torno a las conductas de los grandes simios de nuestro mundo actual, revelando su conducta instrumental, estructura social, forrajeo, caza, guerra entre grupos, altruismo, dominancia, canibalismo, crianza y adopción, entre muchos otros aspectos.

El encuentro de desarrollará en inglés, aunque se podrá seguir con traducción simultánea a través de la aplicación móvil Olyusei, disponible gratuitamente para Android e iOS. Además será interpretado a LSE, y se podrá seguir en redes con #EspacioJaneGoodall.

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lunes, 10 de diciembre de 2018

Posible diadema de marfil de mamut en Cueva Denisova
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Fragmento de diadema de marfil de mamut hallado en cueva Denisova. Foto: The Siberian Times.

La diadema paleolítica puede datar aproximadamente de hace entre 45.000 y 50.000 años

Los hallazgos de cueva Denisova (Altai, Siberia) parecen no dejar de asombrarnos nunca. Este yacimiento ha resultado ser el hogar de una especie humana previamente desconocida, los denominados denisovanos, que aparentemente convivieron tanto con neandertales como con humanos anatómicamente modernos, e incluso se hibridaron. Los hallazgos materiales de la cueva más allá de sus fósiles son también ciertamente sorprendentes. Entre ellos destaca un brazalete de piedra pulimentada y perforada, un fina aguja de hueso perfectamente afilada, y ahora un fragmento de diadema, probablemente para sujetar el cabello, realizada con marfil de mamut. No son objetos desconocidos en otros yacimientos, pero lo más sorprendente es que sus dataciones parecen indicar que fueron realizados por denisovanos, aunque las tecnologías utilizadas se han asociado tradicionalmente con nuestra especie, Homo sapiens.

Fecha de Publicación
6 de diciembre de 2018
Fuentes de información digital utilizadas
The Siberian Times
Fuente de las imágenes
The Siberian Times
Palabras clave:
prehistoria, paleolítico medio, denisovanos, cueva Denisova, Altai, Siberia, diadema, marfil, mamut, tecnología, economía


  • Excavaciones en cueva Denisova, Altai, Siberia. Foto: Novosibirsk Institute of Archeology and Ethnography.
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  • Excavaciones en cueva Denisova, Altai, Siberia. Foto: Novosibirsk Institute of Archeology and Ethnography.
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  • Excavaciones en cueva Denisova, Altai, Siberia. Foto: Novosibirsk Institute of Archeology and Ethnography.
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  • Excavaciones en cueva Denisova, Altai, Siberia. Foto: Novosibirsk Institute of Archeology and Ethnography.
Traducción: Laura Benito Díez.

Este destacado hallazgo se produjo este verano en la famosa cueva siberiana donde durante milenios Homo sapiens tempranos vivieron junto a los ya extintos neandertales y junto a otra largamente desaparecida rama de nuestros ancestros conocida como Denisovanos.

Se supone que la tiara o diadema habría sido realizada por denisovanos, de los que las evidencias parecen indicar que hace 50.000 años habrían tenido la tecnología para hacer elegantes agujas de marfil y un sofisticado y bello brazalete de piedra.

La tiara podría ser la más antigua del mundo en su tipo.

Parece haber tenido un uso práctico: mantener el pelo fuera de los ojos. Sus descubridores consideran que por su tamaño pudo pertenecer a un hombre.

Otra teoría, aunque relacionada con tiaras hechas 20.000 años después por gente que vivía en el entorno del río Yana en Yakutia es que podrían indicar la familia o tribu a la que pertenecía su portador o portadora, actuando como una tarjeta de identificación.

Las marcas en su superficie muestran que fue utilizada ampliamente antes de ser desechada por su rotura en una cueva que es vista por los arqueólogos como uno de los hallazgos más significativos de los humanos antiguos en todo el mundo.

No se han identificado, sin embargo, símbolos religiosos o adornos sobre la tiara de mamut, hecha en un tiempo en que la gigante especie aún vagaba por Siberia con los antiguos humanos como sus predadores.

La tiara paleolítica puede datarse entre 45.000 y 50.000 años de antigüedad, y fue llevada por un hombre con una cabeza grande, según el investigador Alexander Fedorchenko, del Instituto de Arqueología y Etnografía de Novosibirsk.

Hay un agujero el el extremo redondeado de la tiara, donde se colocaba una cuerda para atarla por detrás de la cabeza.

Con anterioridad, una pequeña pieza de la parte frontal de una tiara de marfil de mamut decorada fue hallada en la Cueva de Debido a, en los montes Altai al sur de Siberia.

El último descubrimiento se suma a la teoría de los investigadores siberianos que los antiguos habitantes de la cueva llevaban tiaras durante muchos milenios, y probablemente también las producían.

Su fabricación está evidenciada por numerosos fragmentos de defensas de mamut hallados dentro de la cueva.

'Hallar una de las tiaras más antiguas es muy raro no solo en Denisova, sino en todo el mundo. Las gentes antiguas usaban el marfil de mamut para hacer cuentas, brazaletes y pendientes, además de agujas y puntas de flecha', dice Fedorchenko.

El fragmento que hemos descubierto es bastante grande, y a juzgar por lo grueso de la tira, y por su gran diámetro, la diadema fue hecha para un hombre de cabeza grande'.

Su diámetro podría haber cambiado a lo largo de los milenios al producirse un estiramiento gradual de la parte curvada, apunta también Fedorchenko. 'Las placas de marfil de mamut eran primero empapadas en agua para hacerlas más dúctiles y que no se partiesen durante el proceso, y entonces eran dobladas en el ángulo adecuado', ha dicho. 'Cualquier objeto doblado tiende a volver a su forma original a lo largo del tiempo'.

'Es el llamado efecto de memoria de forma. Debemos tenerlo presente mientras tratamos de evaluar el tamaño de la cabeza del dueño de la tiara a través de su diámetro'.

La mundialmente conocida cueva de Denisova captó la atención de los científicos soviéticos por primera vez en la década de 1970, cuando hallaron los primeros restos arqueológicos que motivaron una investigación más profunda.

Actualmente, el yacimiento localizado el el límite de la región de Altai y la República de Altai, al sur de Siberia occidental, tiene un campamento de investigación permanente, el orgullo del Instituto de Arqueología y Etnografía de Novosibirsk.

'Tenemos prácticamente ya una colección de marfil de mamut hallada en el interior de cueva Denisova, treinta piezas en total con cuentas de varios tipos, tres anillos, fragmentos de brazaletes y puntas de flecha', explica Fedorchenko.

'Encontrar una pieza tan grande como una tiara es un descubrimiento increíblemente raro en Siberia. Había tiaras de marfil de mamut, incluyendo algunas decoradas, que han sido halladas en yacimientos paleolíticos en el extremo norte y en el este de Siberia. Pero esas tiaras fueron creadas mucho más tarde, haceentre 20.000 y 28.000 años'.

La tiara es un hallazgo especialmente afortunado para los expertos en traceología, ya que muestra todas las formas posibles de procesado del marfil de mamut utilizadas por los antiguos habitantes de cueva Denisova,como la talla, la hidratación en agua, el doblado, el pulimentado y el perforado.

'Estas son todas las tecnologías posibles de la A a la Z utilizadas habitualmente en el Paleolítico, pero se asocian habitualmente a las actividades de Homo sapiens. Aquí estamos lidiando aparentemente con otra cultura más antigua, porque no hay ni un solo fragmento de hueso asociado a Homo sapiens que se haya encontrado en la cueva', dice Fedorchenko.

Lo que los científicos de Denisova sí han encontrado son los huesos de un nuevo tipo de homínido conocido como Homo altaiensis, o Denisovano. Los investigadores aún están trabajando con la preciada pieza de marfil de mamut, definiendo su antigüedad y reconstruyendo la tiara. Una vez ensamblada, se realizarán dibujos y fotos del aspecto que habría tenido la tiara hace decenas de milenios.

Por otro lado, hay serias posibilidades de que los arqueólogos localicen otros fragmentos de la tiara. 'El marfil de mamut es tan duradero que se mantiene durante siglos. Siempre que otras piezas de la tiara no hayan sido dañadas o devoradas por hienas de las cavernas, las encontraremos' afirma Fedorchenko.

Difícil datación

El método de datación por radiocarbono puede proporcionar la fecha de muerte del mamut, pero la edad de la defensa y el momento en que fue procesada pueden diferir por decenas de miles de años. Para obtener una datación más precisa, los científicos han tenido que datar el estrato arqueológico en que fue hallada la tiara. Esto se puede hacer datando por radiocarbono los restos animales encontrados en este estrato, o utilizando un método de datación del propio estrato por estimulación óptica. Esta tecnología permite establecer el momento en que este estrato estuvo expuesto a la luz del sol.

Otros hallazgos destacados

Este mismo año se daba a conocer en Nature una investigación acerca del hallazgo de los restos de un individuo fruto de la hibridación entre neandertales y denisovanos. LA muchacha ha sido bautizada como Denny, y vivió hace unos 90.000 años. Según los datos obtenidos hasta ahora a través de su ADN, sería hija de una madre neandertal y un padre denisovano.

Otros descubrimientos en la cueva incluyen un brazalete realizado en clorita verde, pulimentado y perforado, cuentas de collar realizadas con concha de huevo de avestruz y una aguja de hueso. Estos hallazgos testimonian las habilidades de los denisovanos, en palabras de sus descubridores.

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lunes, 3 de diciembre de 2018

Herramientas sorprendentemente antiguas documentadas en el norte de África
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Investigadores han excavado núcleos de piedra como este que los primeros ancestros humanos usaron para extraer afiladas lascas. Foto: M. SAHNOUNI

Excavaciones en Argelia revelan herramientas de tipo olduvayense de entre 2 y 2,4 millones de años de antigüedad

El yacimiento argelino de Ain Boucherit, a más de 5.000 kilómetros de distancia de los que se considera como la cuna de la humanidad, en el este de África, alberga herramientas de piedra de entre 2 y 2,4 millones de años de antigüedad que han venido a desafiar las teorías previas sobre la aparición y extensión por el continente de estas tecnologías. Tanto si significa un movimiento temprano de gentes como si indican la aparición simultánea de herramientas de tipo olduvayense en dos puntos diferenciados de África, no cabe duda que este hallazgo marca un punto de inflexión en las investigaciones sobre los primeros individuos del género Homo.

Fecha de Publicación
29 de noviembre de 2018
Fuentes de información digital utilizadas
Science Magazine
Fuente de las imágenes
Science Magazine
Palabras clave:
prehistoria, paleolítico inferior, olduvayense, África, Argelia, Ain Boucherit, tecnología, industria lítica, economía
Bibliografía científica, publicación original
Science
  • El arqueólogo Mohamed Sahnouni excava las herramientas de piedra más antiguas conocidas en el norte de África en Ain Boucherit. Foto: M. SAHNOUNI
Traducción: Laura Benito Díez.

Durante décadas, el este de África ha sido considerado la cuna del género Homo, y el epicentro de la creación temprana de herramientas durante al menos un millón de años. Los fósiles del género Homo más antiguos conocidos datan de hace 2,8 millones de años, y proceden de Etiopía. En sus proximidades, unos 200.000 años más tarde, los científicos han encontrado herramientas simples, como lascas piedra del tamaño de un pulgar, y núcleos como puños de donde fueron extraídas esas lascas, en el Valle del Rift (Etiopía).

Sin embargo, una alta meseta cubierta de hierba a unos 100 kilómetros del mar Mediterráneo, en la actual Argelia, cuenta una historia algo diferente. Allí, nuestros ancestros tempranos despiezaron caballos extintos, antílopes, y otros animales con herramientas primitivas de piedra hace entre 2 y 2,4 millones de años. Las dataciones, publicadas hace escasos días, retrotraen la edad de las herramientas más antiguas en el norte de África hasta medio millón de años y proporcionan una nueva visión de cómo estos protohumanos se extendieron a lo largo del contiente africano.

Este nuevo estudio publicado en Science cambia la antigua interpretación por la que se consideraba que los primeros homínidos que fabricaron herramientas en el este de África no salieron de allí hasta hace 1,8 millones de años aproximadamente, momento en que empezaban a aparecer herramientas en Argelia, Georgia y China.

Tras 25 años de excavaciones en el complejo de Ain Hanech, una garganta seca argelina, un equipo internacional ha dado a conocer el descubrimiento de unas 250 herramientas primitivas y 296 huesos de animales procedentes del enclave de Ain Boucherit. Unos 25 fragmentos de huesos de animales presentan marcas de corte que muestran que se retiró la piel, la carne, o que fueron golpeados para obtener el tuétano. Las afiladas lascas y los núcleos del tamaño de pelotas de tenis, hechos de caliza y sílex, recuerdan a los que se conocen en el este de África. Ambos representan el kit de herramientas más antiguo conocido, denominado tecnología olduvayense por el primer yacimiento donde fue documentada hace 80 años, en la garganta de Olduvai (Tanzania).

Ain Hanech no cuenta con minerales volcánicos, que proporcionan dataciones fiables para los yacimientos de África oriental. En su lugar, los investigadores utilizaron otros tres métodos de datación, destacando la datación por paleomagnetismo, que detecta las variaciones en el campo magnético de la tierra. Además, utilizaron la identificación de grandes animales extintos, como mastodontes y caballos antiguos, para confirmar las dataciones.

Tanto si las herramientas tienen 2 millones de años como si tienen 2,4 millones de años de antigüedad, sugieren que sus creadores se habrían extendido a lo ancho y largo de África antes de lo que se consideraba previamente. "Debe haber un corredor a través del Sáhara con movimientos entre el este y el norte de África", dice el paleoantropólogo Rick Potts del Museo Nacional de Historia Natural de Washington D.C., perteneciente a la Smithsonian Institution. De no ser así, los nuevos datos podrían sugerir también que homínidos en al menos dos zonas diferentes de África, separadas por 5000 kilómetros, eran suficientemente sofisticados para inventar de forma independiente herramientas rudimentarias de piedra y realizarlas de manera habitual, señala Potts.

De uno u otro modo, el estudio sugiere que hace unos 2 millones de años, fabricar herramientas de piedra y trocear la carne con ellas era algo rutinario para los ancestros humanos en lugares distantes del contiente africano. Y esta revolución tecnológica pudo haberles proporcionado las herramientas que necesitaban para viajar aún más lejos, más allá de África.

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viernes, 30 de noviembre de 2018

Construyendo Tarteso, Primer Premio Nacional de Arqueología y Paleontología de la Fundación Palarq
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Entrega de Premio Nacional de Arqueología y Paleontología de la Fundación Palarq
Autor: José Manuel Illán

La Fundación Palarq de carácter privado y presidida por Antonio Gallardo establece el primer premio nacional en el ámbito de la investigación arqueológica y paleontológica


En su primera edición, el galardonado ha sido el proyecto “Construyendo Tarteso”, dirigido por Esther Rodríguez y Sebastián Celestino, que recogieron el premio en la ceremonia celebrada el 26 de noviembre en el Museo Arqueológico Nacional.


El premio está dotado con 80.000 euros, que serán destinados por los directores del proyecto principalmente a completar y costear las analíticas de las muestras recogidas en las dos campañas llevadas a cabo en el yacimiento tartésico de El Turuñuelo (Guareña, Badajoz).


Construyendo Tarteso está resultando un proyecto que ha llamado la atención nacional e internacional con numerosas instituciones españolas y extranjeras dispuestas a colaborar. Aparte, se está contribuyendo a alejar Tartesos del mito y de las antiguas metodologías y afirmaciones realizadas por personajes como Schulten para pasar a mostrar una arqueología moderna, multidisciplinar y conectada con la sociedad.

LA FUNDACIÓN PALARQ
La Fundación Palarq es una entidad privada y sin ánimo de lucro que se creó en 2015 con la finalidad de apoyar las Misiones Arqueológicas Españolas en el extranjero, excluyendo Europa, dentro de una perspectiva que abarca desde la etapa paleontológica a las épocas prehistóricas y las históricas en interés monumental.
En 2016 apoyó 22 proyectos y en 2017 un total de 32 proyectos, todos ellos fuera de España y Europa. En la convocatoria de este año se han aprobado 44 proyectos tras pasar por evaluación.

PREMIO NACIONAL DE ARQUEOLOGÍA Y PALEONTOLOGÍA DE LA FUNDACIÓN PALARQ
Este galardón, el primero de su tipo en nuestro país, mucho más frecuente en el ámbito europeo, tiene como objetivo reconocer la excelencia y originalidad de Proyectos Arqueológicos o Paleontológicos, dirigidos por equipos de investigación españoles, y desarrollados tanto a nivel nacional como internacional, sin restricciones de culturas o períodos históricos. El jurado del premio estuvo formado por personalidades de reconocido prestigio que debieron elegir entre 25 candidaturas presentadas. En la preselección se eligieron estos 5 proyectos como finalistas junto al proyecto premiado:
  • “Paleobiología y Evolución de los Neandertales de El Sidrón”
  • “Proyecto Bastida”
  • “Arqueología de los yacimientos del lecho I de la garganta de Olduvai”
  • “Proyecto ILIT·AURO”
  • “Los Orígenes de la agricultura y la ganadería en el Próximo Oriente”


CONSTRUYENDO TARTESO
El proyecto Construyendo Tarteso se inició hace cuatro años con el objetivo de estudiar la cultura tartésica en el valle del Guadiana. Comprende otros yacimientos en el valle medio del Guadiana, como Cancho Roano y el Tamborrio, siendo los de El Turuñuelo de los mejores conservados y con más facilidad de acceso para su estudio.
En palabras de los directores a Paleorama, los hallazgos y el trabajo realizado hasta la fecha en el yacimiento de El Turuñuelo están ocupando prácticamente la totalidad de la capacidad de trabajo y recursos del proyecto investigador.
Los resultados obtenidos hasta ahora hacen pensar que el edificio descubierto en El Turuñuelo es hasta la fecha el edificio prehistórico mejor conservado del Mediterráneo Occidental. Las excavaciones de las Casas del Turuñuelo plantean otras líneas de investigación y arrojan nueva luz sobre la importancia y extensión de la cultura de Tartesos, que comprende los siglos VIII y IV a. C.
Las primeras apariciones en prensa de este yacimiento maravillaron tanto a la comunidad científica como al gran público. Se demostraba la existencia de un edificio de al menos dos plantas y con unos 2.500 años de antigüedad. Se hallaron unas escaleras monumentales, únicas tanto en su tipología como en la época y por las técnicas constructivas utilizadas.
El Turuñuelo Fuente: Museo Arqueológico Nacional

La mitad de los escalones están hechos a modo de sillares, es decir, colocando unos bloques rectangulares a continuación de otros y luego unos encima de otros. Pero no utilizan grandes piezas de piedra cortada, como se hacía en construcciones similares de la época en el Mediterráneo oriental (en Grecia, por ejemplo), sino una especie de mortero de cal y granito machacado, probablemente encofrado después (la mezcla se colocaba a fraguar entre tablas hasta que se secara). Un mortero de gran calidad que se usaba al menos un siglo antes de que se documentara el opus caementicium de época romana.
Todo tipo de joyas, puntas de lanza, recipientes, semillas, restos de tejidos, parrillas de bronce o calderos enormes prometían desde el principio arrojar nueva luz sobre la cultura de Tartesos. Pero lo mejor aún estaba por venir y parece indicar que este yacimiento sigue teniendo muchas sorpresas por descubrir.
Al igual que otros yacimientos como el de Cancho Roano, el Turuñuelo fue amortizado y colmatado de forma intencionada, y no parece descabellado pensar que en el proceso se llevaron acabo una serie de rituales que nos llevan a un imaginario por el cual muchos de nosotros nos hicimos arqueólogos en su día. Muchos calderos, herramientas, e incluso una estatua griega de la que hablaremos posteriormente, fueron partidos en varios fragmentos que se repartieron por el recinto.
El final de esas escalinatas llevó al descubrimiento de un gran espacio o patio central en el que se encontraron 52 caballos sacrificados, agrupados y dispuestos en forma de estrella, con sacos de lino y esparto debajo de sus articulaciones y con restos de semillas y espigas en su interior.
Los directores repiten que su intención original era la de consolidar los restos de estos animales in situ pero los trabajos de conservación y de restauración aconsejaron su retirada para obtener en los laboratorios unas condiciones idóneas de manipulación y conservación.
La retirada de los animales supuso la posibilidad de documentar el pavimento de ese espacio central con sistemas de evacuación o drenajes y una pequeña cisterna en uno de los extremos del patio.
Restos humanos hallados en El Turuñuelo Fuente: El País

La gran novedad de la campaña de 2018 son los huesos de una persona adulta, probablemente un hombre de en torno a 1,67 metros de altura, que proporcionarán ADN para seguir investigando. Estos restos se han descubierto en la primera planta, junto a otros objetos como dos braseros de bronce. Las piernas están muy bien conservadas, así como el cráneo, aunque esté completamente aplastado por el peso de los materiales depositados encima. Esta persona y según las impresiones de los antropólogos forenses del proyecto, aunque no fue encontrado así, debió estar sentado en un lugar que hace pensar en un vigilante, vigía o guardián, al encontrarse en una de las salidas del patio central hacia lo que debieron ser dependencias interiores, que serán excavadas en las próximas campañas. Las conclusiones todavía son preliminares porque, como recuerda Esther Rodríguez, fue encontrado en el último día de excavación de la campaña de este año.
A este descubrimiento se suma un gran corredor que rodea el enorme edificio (otro elemento inédito junto a la escalinata monumental de 11 peldaños y el más que probable uso de falsas bóvedas) y los pies de una escultura griega de mármol, un material que no se había documentado en la península hasta mucho tiempo después, en época romana.
title= Fuente: El País

Aparte, de ser un unicum por época y localización, sorprende que aún mantiene restos de policromía: el azul egipcio del pedestal y el rojo de los pies y las uñas. Los análisis hechos indican que el mármol procede de las islas Cícladas, el archipiélago griego situado en el centro del mar Egeo. A la espera de localizar el resto de la escultura que revelará si se trata de una figura masculina o femenina.
Las investigaciones se alejan de las hipótesis que afirmaban el final de estas culturas tartésicas por invasiones, problemas bélicos internos, .. y plantean la hipótesis de que un drástico cambio climático empujase a estas poblaciones a abandonar el territorio que está siendo estudiado. La forma de colmatar y dejar estos lugares sagrados hace pensar que algo meditado y muy elaborado que no parece corresponder con una huída o abandono precipitado por algún acontecimiento o conflicto.
Desde Paleorama damos la enhorabuena tanto a la Fundación Palarq por la iniciativa de este Premio Nacional como a todos los que hacen posible Construyendo Tarteso, que nos están haciendo volver a recuperar la ilusión por la arqueología.


Conferencia en el Museo Arqueológico Nacional: Actualidad de la Investigación Arqueológica en España
2 de Octubre de 2018



Artículos de referencia:
El País
El País
eldiario.es
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miércoles, 28 de noviembre de 2018

Ya soy BIC, pero, ¿estoy a salvo?
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Las excavaciones de los años 60 en la zona de la cisterna. Foto: Archivo Muñoz Gambero.

La dramática situación del Cerro de la Tortuga, uno de los enclaves más antiguos de la ciudad de Málaga, nos hace reflexionar sobre la efectividad de las figuras legales de protección para el Patrimonio

La declaración como Bien de Interés Cultural (BIC), la máxima figura de protección que contempla la legislación española para los bienes arqueológicos, no implica una protección práctica efectiva, ya que no lleva aparejada una inversión en conservación, acondicionamiento y protección. El Cerro de la Tortuga es, tristemente, solo un ejemplo más, tan dramático como cualquier otro. Frente a estas situaciones, rebrotan polémicas no resueltas. ¿Es la no excavación la más efectiva forma de protección? ¿O un pequeño esfuerzo educativo en la población del entorno podría garantizar la desaparición del vandalismo sobre los restos arqueológicos? ¿Conocen los malagueños el valor histórico de las estructuras que asoman en lo alto del cerro? ¿Son conscientes los furtivos del daño irreparable que sus prácticas suponen para la investigación? ¿Hemos logrado los arqueólogos explicar que la arqueología es mucho más que desenterrar "tesoros"?

Fecha de Publicación
28 de noviembre de 2018
Fuentes de información digital utilizadas
Diario Sur
Fuente de las imágenes
Diario Sur
Palabras clave:
Cerro de la Tortuga, Málaga, BIC, protección, iberos, Edad del Hierro, abandono, vandalismo, sucesos


  • El arqueólogo Juan Manuel Muñoz Gambero en el Cerro de la Tortuga, en la actualidad. Foto: Félix Palacios
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Han pasado 50 años desde la última intervención arqueológica en lo alto del Cerro de la Tortuga. Por aquel entonces, los trabajos arqueológicos corrieron a cargo de Juan Manuel Muñoz Gambero, que dio con los restos de este destacado enclave en 1959. La parte superior del cerro está ocupada por un templo ibérico-púnico, mientras que por su ladera se extiende una necrópolis. E conjunto está datado en torno al siglo V a.C.

Hoy Juan Manuel cuenta ya 76 años, y contempla impotente cómo la exposición a la intemperie de muros y cisternas ha propiciado un rápido deterioro en medio siglo que no se había producido durante los milenios anteriores.

En declaraciones recientes a Diario Sur a pie de yacimiento, Muñoz señalaba cómo algunos de los muros que hoy están a la vista en la cima del cerro no fueron descubiertos durante sus excavaciones hace 50 años, sino que son fruto de las actividades de expoliadores. "A saber qué encontraron y ya nunca conoceremos", señala el arqueólogo, pues aunque se pudiesen recuperar piezas expoliadas y atribuirlas con seguridad a este yacimiento, su contexto arqueológico, el que nos cuenta cuándo y cómo fueron depositadas, ese que nos permite reconstruir la historia, se ha perdido ya sin remedio.

Pero no solo los furtivos han dañado el yacimiento. En otros puntos las pintadas cubren las piedras milenarias, y los muros colapsan por falta de mantenimiento. El conjunto está declarado como Bien de Interés Cultural (BIC) por la Junta de Andalucía. Esta es la máxima figura de protección que contempla la la legislación española para los yacimientos arqueológicos, aunque obviamente por sí sola no es garante de su conservación.

Durante estos años de abandono, Muñoz ha ido presentando distintas propuestas para realizar nuevas excavaciones, que siempre han sido desestimadas.

El Cerro de la Tortuga es un enclave singular, no solo por su ubicación, dominando toda la bahía de Málaga, sino por su significado en los primeros momentos de ocupación de la ciudad, y por la singularidad de su templo, que no pudo ser investigado en toda su extensión. Junto con el Cerro del Villar (fenicio), también descubierto por Muñoz, guarda las claves de las primeras ocupaciones de Málaga. El arqueólogo sigue decidido a luchar para lograr que este patrimonio sea reconocido y protegido. ¿Logrará despertar el interés y la conciencia de los malagueños de hoy?

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jueves, 22 de noviembre de 2018

Cuchillo de hueso revela tecnología especializada única hace 90.000 años
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Cuchillo de hueso de 90.000 años recuperado en la cueva de Dar es-Soltan (Marruecos). Foto: TRUSTEES OF THE NATURAL HISTORY MUSEUM, LONDON (2018), S. BELLO AND MOHAMMED KAMAL (FOTOKAM, MOROCCO)

El hallazgo está relacionado con la cultura paleolítica Ateriense, desarrollada en el norte de África hace entre 145.000 y 20.000 años

Las primeras manifestaciones de pensamiento complejo, su desarrollo y evolución, son elementos que nos hablan directamente de lo que somos como especie, de nuestro origen más directo. El complejo tecnológico Ateriense apareció en el norte de África hace unos 145.000 años ligado a nuestra especie, y distintos hallazgos como este cuchillo de hueso parecen indicar que el Ateriense implicó el desarrollo de una tecnología del hueso propia, diferenciada de otros hallazgos africanos del Paleolítico medio. Este cuchillo se ha localizado además en una cueva situada en el litoral atlántico de Marruecos, y está datado en unos 90.000 años de edad, un momento en que se produjo un aumento importante en la disponibilidad de recursos marinos. ¿Pudo este cambio contribuir a un nuevo desarrollo tecnológico?

Fecha de Publicación
3 de octubre de 2018
Fuentes de información digital utilizadas
ScienceNews
Fuente de las imágenes
ScienceNewsPLOS ONE
Palabras clave:
prehistoria, paleolítico medio, herramienta, hueso, cuchillo, tecnología, Ateriense, Dar es-Soltan, Marruecos, África, economía
Bibliografía científica, publicación original
PLOS ONE

  • Contexto arqueológico y estratigráfico del objeto de hueso de Dar es-Soltan 1. Foto: Bouzouggar el alii. Plos One
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  • Dibujo de la herramienta con secuencia de roturas postdeposicionales. Foto: Bouzouggar el alii. Plos One
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  • Reconstrucción y secciones microCT de la herramienta de hueso de Dar es-Soltan. Foto: Bouzouggar el alii. Plos One
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  • Superficie cortical de la herramienta de hueso de Dar es-Soltan. Foto: Bouzouggar el alii. Plos One.
La complejidad cognitiva de Homo sapiens sapiens en el norte de África está profundamente unida al surgimiento de la cultura Ateriense en esta zona hace unos 145.000 años. La presencia de herramientas especializadas realizadas en hueso se considera uno de los indicadores de esta complejidad cognitiva, como es este cuchillo de hueso hallado en la cueva Dar es-Soltan 1, situada en la costa atlántica de Marruecos.

Este objeto, recuperado en un nivel arqueológico datado por OSL en torno a 90.000 años de antigüedad, nos brinda una nueva oportunidad de estudiar las características tecnológicas de estos objetos, el proceso seguido para su manufactura, y de paso sorprendernos con su existencia en este momento temprano de desarrollo cultural de nuestra especie.

Las características tipológicas de la herramienta, que sugieren que se trata de un cuchillo, son similares a las de otros objetos de hueso procedentes del yacimiento cercano de El Mnasra, pero son significativamente diferentes del resto de objetos realizados en hueso del Paleolítico medio africano. Esto ha llevado a los científicos a pensar que la cultura ateriense implicó el desarrollo de una tecnología del hueso propia.

Con una antigüedad de aproximadamente 90.000 años, la herramienta de Dar es-Soltan 1 representa la herramienta de hoes especializada más antigua encontrada en un contexto bien datado que está claramente asociada a la cultura Ateriense.

El cuchillo revela la existencia de una compleja cadena operatoria necesaria para su producción. Se han identificado marcas de corte y de raspado realizadas durante su producción y reafilado del borde de la herramienta, así como la pérdida de fragmentos y el pulimentado por el uso.

Se han tomando imágenes mediante microscopio electrónico de barrido con el fin de realizar análisis detallados de la modificación de las superficies y patrones de uso y desgaste. A través de micro-CT (micro tomografía computerizada) se ha documentado la topografía de las superficies, para estimar el alcance de las modificaciones de la superficie y para extraer información de las zonas donde la superficie está oscurecida por las concreciones.

El cuchillo fue producido a partir de una 'placa' de hueso oblonga que está ampliamente curvada tanto longitudinalmente como transversalmente. Las dimensiones, el grosor cortical y su morfología general sugiere que se obtuvo de un fragmento de costilla, con un tamaño que hace pensar que se trata de una costilla de un mamífero de tamaño grande, probablemente un bóvido.

Su manufactura siguió una sucesión de acciones precisas. La costilla fue modificada en primer lugar para reducir su longitud y seccionada en dos longitudinalmente para producir un objeto más corto y fino. El sedimento adherido a la pieza y las huellas de uso dificultan la posibilidad de determinar si las roturas tuvieron lugar cuando el hueso estaba fresco o ya seco.

Las huellas de desgaste ligadas al uso del cuchillo se limitan a una pequeña porción de superficie en el extremo menos afilado de la pieza, como si hubiese sido utilizado igual que usamos los cuchillos actuales, aunque lo más probable es que esta pieza hubiese tenido muchas más aplicaciones. Por otro lado, esto podría tener que ver con su uso sobre materiales blandos.

La producción de este nuevo tipo de herramienta podría estar relacionada con cambios en el patrón de explotación de recursos por parte de los humanos. El periodo en torno a 90.000 BP se corresponde con un incremento de la disponibilidad de recursos marinos, y es posible que nuevas herramientas fuesen necesarias para acometer nuevas tareas. Por ahora, el estado de la investigación no ha permitido observar si existe una asociación directa entre estos objetos y la explotación de los recursos marinos.

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