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lunes, 20 de enero de 2020

Los Homo erectus fueron la especie homínida con más perduración
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Paladar original de un Homo erectus datado en 1,6 millones de años conservado en el Senckenberg-Museum de Fráncfort, Alemania.Foto: Gerbil - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0

Casi 2 millones de años separan a los primeros individuos de esta especie en África de los más recientes en Java

La investigación actual consigue dar respuesta a un viejo dilema, tan antiguo como el hallazgo de restos fósiles de Homo erectus en Ngandong (Java) en la década de 1930, y de paso nos revela que esta especie tuvo una enorme perduración, la mayor que conocemos para una especie homínida sobre la faz de la Tierra.

Fecha de Publicación
14 de enero de 2020
Fuentes de información digital utilizadas
SINCNational Geographic
Fuente de las imágenes
Wikipedia
Palabras clave:
prehistoria, evolución humana, homo erectus, fósil, datación, extinción, Ngandong, río Solo, Java, Indonesia, gente
Bibliografía científica, publicación original
NatureCell
No ha sido una datación sencilla, pero 90 años después de su hallazgo, los fósiles de Homo erectus y los sedimentos que los rodeaban nos cuentan su antigüedad, y gracias a ello sabemos que hace entre 117.000 y 108.000 años aún pisaban la superficie terrestre en la isla de Java. El complejo estudio, liderado por Russell L. Ciochon (Universidad de Iowa, EE.UU:), ha sido publicado en Nature.

En primer lugar, las dataciones obtenidas han convertido a Ngandong en el yacimiento de Homo erectus más reciente que se conoce hasta ahora. Pero además, se cierra la puerta a dataciones mucho más recientes de ejemplares de esta especie, sobre la que aún existen diversas incógnitas.

¿Cómo han conseguido datar los fósiles?

Uno de los logros clave para datar los hallazgos ha sido poder identificar la ubicación exacta de las antiguas excavaciones en la estratigrafía del yacimiento, puesto que al parecer existía cierta confusión al respecto. Tras situar los hallazgos, se procedió a datar directamente los restos óseos de fauna presentes en el sedimento mediante series de uranio con luminiscencia y resonancia de espín electrónico.

La datación del sedimento con luminiscencia es una novedad con la que no contaban otros estudios anteriores. Con los datos obtenidos, el equipo ha combinado todos los resultados a través de modelado bayesiano.

Posibles causas de la deposición de los restos

Los fósiles aparecieron en su moemnto desarticulados, y aparentemente depositados por las aguas del río Solo. Ante esta situación, los científicos se plantean que sucediese un episodio de muerte masiva aguas arriba. Si se trató de una inundación, una erupción volcánica o alguna otra causa es algo que aún no se conoce con seguridad.

Fuese lo que fuese lo que acabó con la vida de estos homínidos, se produjo en un momento de grandes transformaciones en su hábitat. En ese periodo se estaba produciendo en la isla un cambio de bosques abiertos a espesas selvas tropicales, lo que podría estar relacionado en última instancia con la desaparición de la especie. Quizá este nuevo entorno supuso una mayor dificultad para acceder a sus alimentos habituales, o los nuevo depredadores generaron una situación de vulnerabilidad.

Como resultado, Homo erectus se habría extinguido en esa parte del mundo antes de la llegada de nuestra especie hace unos 50.000-60.000 años, según concluye el mismo estudio. Por tanto, se acabaría así con el debate sobre si ambas especies convivieron en Asia. Por otro lado, con el conocimiento actual sobre ADN antiguo en el continente asiático, es posible que H. erectus hubiese entrado en contacto en algún momento con los denisovanos.

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jueves, 16 de enero de 2020

La Cova des Pas (Ferreries, Menorca), un yacimiento excepcional de la prehistoria mediterránea
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Conferencia La Cova des Pas (Ferreries, Menorca). Foto: Museo Arqueológico Nacional

Este yacimiento funerario destaca por el tratamiento post mortem de los cuerpos y la conservación de materiales orgánicos


Fecha de Publicación
16 de diciembre de 2020
Fuentes de información digital utilizadas
Museo Arqueológico Nacional
Fuente de las imágenes
Museo Arqueológico Nacional
Palabras clave:
agenda, conferencia, Museo Arqueológico Nacional, edad de los metales, edad del bronce, Cova des Pas, Menorca, Islas Baleares, España
Dentro del Ciclo de conferencias Actualidad de la investigación arqueológica en España II (2019-2020), el Museo Arqueológico Naciuonal abre sus puertas a las interesantísimas investigaciones desarrolladas en la Cova des Pas (Ferreries, Menorca).

Allí se han localizado restos de los enterramientos de 66 individuos, acompañados por diversos objetos como camillas de madera, sudarios y cuerdas para envolver los cadáveres, o estuches para pelo. Los trabajos arqueológicos han permitido identificar diversas paleopatologías en los cuerpos depositados, además de recuperar elementos que no se suelen conservar como pelo, coprolitos, y restos de cerebro y pulmones.

Sobre los tratamientos postmortem realizados en los cuerpos, se ha observado la envoltura y especial colocación de forma flexionada de los cadáveres, así como la aplicación de elementos vegetales como aceites, tintes y ofrendas florales. La conferencia tendrá lugar el martes 21 de enero a las 18:00h en la Sala de Conferencias del Museo Arqueológico Nacional. La asistencia es libre hasta completar aforo.

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viernes, 10 de enero de 2020

Un escudo de bronce sin igual en las Islas Británicas
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Escudo de bronce decorado en estilo La Tene hallado en un enterramiento de la Edad del Hierro en Pocklington (Yorkshire, Reino Unido). Foto: MAP Archaeological Practice Ltd.

Fue recuperado en una zona con llamativos enterramientos, dentro de uno que incluía un carro con caballos colocados en pie listos para saltar

El espectacular enterramiento descubierto en Pocklington (Reino Unido) hace cerca de un año, en el que un carro estaba tirado por caballos colocados listos para saltar fuera de la tumba, guardaba en su interior sorpresas como este magnífico escudo de bronce, con un formidable estado de conservación. Decorado en estilo La Tène, este escudo desafía la interpretación de este tipo de objetos como elementos ceremoniales, ya que muestra huellas de golpes de espada y distintas reparaciones.

Fecha de Publicación

Fuentes de información digital utilizadas
Yorkshire PostDaily Mail
Fuente de las imágenes
Daily Mail
Palabras clave:
edad de los metales, edad del hierro, escudo, bronce, Pocklington, Yorkshire, Reino Unido, enterramiento, Britania celta, moda

  • El escudo tal y como apareció formando parte de un enterramiento. Foto: MAP Archaeological Practice Ltd.
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  • La tumba incluía también un carro tirado por dos ponis colocados en pie, con las patas delanteras elevadas, un broche de bronce y vidrio rojo, y otros elementos de prestigio. Foto: David Wilson / SWNS.com
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  • El escudo apareció boca abajo en el interior del carro, cubierto por el esqueleto de un hombre de unos 46 años de edad. Foto: MAP Archaeological Practice Ltd.
Traducción: Laura Benito Díez.

Este escudo de bronce, especialmente bien conservado, con un diseño lleno de curvas y espirales, formaba parte de un enterramiento único compuesto por un carro, tirado por dos ponis colocados en pie y con las patas delanteras elevadas, listos para saltar. El enterramiento fue documentado el pasado año en una zona de construcción en Pocklington (Yorkshire, Reino Unido).

El ocupante de la tumba era un hombre de entre 40 y 50 años, que falleció entre 320 a.C. y 174 a.C. Este individuo recibió una despedida espectacular, con su cuerpo depositado en el interior del carro tras los caballos, colocados como si fuesen a saltar fuera de la tumba.

Este tipo de enterramiento no tiene paralelos en el Reino Unido. Curiosamente, se conoce un enterramiento en carro con una apariencia similar en Svestari, en el noreste de Bulgaria. Fue descubierto en 2013 y data de entre los siglos IV y III a.C.

La arqueóloga Paula Ware, de MAP Archaeological Practice, ha declarado que está asombrada con los resultados del trabajo de conservación realizado por especialistas, que ha revelado que el escudo está decorado en estilo La Tène.

El diseño asimétrico, con motivos espirales triples, fue realizado martilleando la hoja de bronce desde el interior, y resalta el elevado umbo central. También tiene un borde ondulado, un elemento decorativo previamente desconocido, que no tiene comparación con ningún otro hallazgo de la Edad del Hierro en toda Europa. Las partes de cuero y madera que habría en el lado posterior del escudo se han perdido.

Ware afirma que el enterramiento indica una creencia en el más allá. Ha dicho: "Estos caballos fueron colocados con sus cascos sobre el suelo y sus piernas traseras como si fuesen a saltar de la tumba. Para mí eso indica definitivamente que se estaban moviendo hacia algo más, él tenía su comida, armas y medios para viajar".

La investigación no ha permitido determinar si los caballos estaban vivos o muertos en el momento del enterramiento. Al menos no se ha documentado ninguna rampa.

Frente a las interpretaciones de este tipo de escudos como objetos puramente ceremoniales, el escudo de Pocklington muestra diversas huellas de uso, entre ellas un corte hecho por una espada que resulta claramente visible en la parte superior derecha. También se observan signos de reparaciones. "No sabemos cómo murió en hombre", dice Ware. "Hay algunos traumatismos pero que no le habrían matado. No creo que muriese en batalla, parece más probable que muriese a una edad avanzada".

No conocemos su rol social, pero fue enterrado con elementos de prestigio como un broche de bronce y vidrio rojo en forma de libélula, y con una ofrenda compuesta por seis cochinillos.

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jueves, 2 de enero de 2020

Excavan la tumba de una amazona en Armenia
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Estudio óseo de esqueleto de mujer guerrera localizado en la necrópolis de Bover I (Armenia). Foto: Khudaverdyan et alii.

Esta guerrera de la Edad del Hierro podría ser un ejemplo de las mujeres que inspiraron el mito griego

Interpretada inicialmente como la tumba de una mujer de alto estatus, esta armenia de la Edad del Hierro guardaba en sus huesos una historia de lesiones y violencia. El estudio detallado de su esqueleto ha llevado a interpretar que este enterramiento de la necrópolis de Bover I (Armenia) aloja los restos de una consumada guerrera, como las que habrían inspirado el mito griego de las amazonas.

Fecha de Publicación
26 de noviembre de 2019
Fuentes de información digital utilizadas
Forbes
Fuente de las imágenes
International Journal of Osteoarchaeology
Palabras clave:
edad de los metales, edad del hierro, enterramiento, mujer guerrera, amazona, Bover I, Armenia,necrológicas
Bibliografía científica, publicación original
International Journal of Osteoarchaeology
Traducción: Laura Benito Díez.

En las tierras altas de Armenia, un equipo arqueológico ha descubierto la tumba de una mujer con el cuerpo lleno de lesiones que murió durante la Edad del Hierro. Basándose en las heridas que dejaron huella en su esqueleto, podría tratarse de una de las amazonas que inspiraron el mito griego.

Del siglo IX al siglo VI a.C., el reino de Urartu floreció en Armenia. Bien conectado con los principales imperios desde el Mediterráneo hasta la India, Urartu tenía un característico entorno cultural orientado a la caza, la militaria yuna economía basada en el comercio. Invasores como los escitas, que trataron de conquistar las tierras altas, eran con frecuencia repelidos por los expertos arqueros de Urartu. El análisis de un esqueleto procedente de esta región muestra que estos afamados guerreros eran tanto hombres como mujeres.

El equipo de investigación armenio, liderado por Anahit Khudaverdyan, ha publicado su detallado estudio en International Journal of Osteoarchaeology. El esqueleto fue recuperado en la necrópolis de Bover I, en la provincia armenia de Lori. Fue descubierto en 2017, depositado flexionado junto con vasijas y joyería, todo ello del periodo Armenio Temprano (siglos VIII-VI a.C.). Basándose en sus huesos, los arqueólogos han concluido que la tumba pertenecía a una mujer que murió en la veintena. Aunque inicialmente se interpretó como una mujer de alto estatus social debido a la joyería, el cuidadoso análisis de sus huesos fuertemente dañados llevó a sospechar que también era una guerrera.

Los anclajes de sus músculos en sus extremidades superiores eran fuertes, "indicando una considerable actividad física", según ha escrito el equipo. Específicamente, los músculos deltoides y pectoral "habían sido usados para flexionar y desplazar la mano hacia el hombro", lo que apoyaría la interpretación de que se trataba de una arquera consumada, acostumbrada a disparar con el arco. Sus fémures también estaban muy desarrollados, con glúteos muy pronunciados, posiblemente "relacionados con actividades militares específicas, como montar a caballo", sugieren los investigadores.

Junto con su musculatura, los investigadores descubrieron una cabeza de flecha de hierro incrustada en su rodilla izquierda, una lesión que había sanado mucho antes de su muerte. Khudaverdyan y sus colegas piensan que que el arco y la flecha utilizados para causar esta herida eran armas caseras utilizadas con frecuencia para la guerra o la caza.

Otras tres lesiones en el esqueleto de la guerrera parecen haber sido causadas en un momento cercano a su muerte, y probablemente contribuyeron a ella. Su cadera izquierda y su muslo derecho muestran marcas de corte, mientras que su pantorrilla izquierda había sido apuñalada. Por sí solo, el número de lesiones "enfatiza el hecho de que para esta mujer del periodo Armenio Temprano de Bover I, la violencia interpersonal era un aspecto onmipresente en su vida", escriben los arqueólogos. Además, el hecho de que sufriera al menos dos tipos diferentes de cortes justo antes de su muerte (presumiblemente con un hacha de mano y una espada) sugiere que fue herida por más de una persona. "Suponemos que habría muerto en batalla", concluyen.

Las tumbas de guerreros en cualquier otro lugar de las tierras altas armenias presentan evidencias esqueletales similares. En el yacimiento de Qarashamb, se han encontrado al menos cinco enterramientos masculinos de guerreros. Pero este enterramiento de Bover I es uno de los pocos ejemplos de mujer guerrera, a pesar de sabemos que mujeres y hombres en esta cultura luchaban juntos.

Khudaverdyan y sus colegas plantean que que este tipo de mujeres guerreras pudieron ser la base para el antiguo mito griego de las amazonas, las fieras mujeres que se dice vivían al este de Asia Menor, cerca de la actual Armenia. "Parece probable que hubiera realmente mujeres guerreras entre las tribus del Cáucaso", sugieren, concluyendo que sus investigaciones en curso parecen indicar la existencia de mujeres guerreras reales cuyas vidas se ajustaban a las descripciones de las amazonas en los mitos griegos".

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lunes, 30 de diciembre de 2019

La (pre)historia de los chiches y el ADN
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Chicle de corteza de abedul neolítico recuperado en Dinamarca. Foto: THEIS JENSEN

Un 'chicle' neolítico permite recuperar por primera vez ADN prehistórico completo de algo que no sea hueso

Por primera vez se ha logrado obtener el ADN completo de una persona a partir de un resto orgánico que no sea hueso. A eso se añade que el objeto del análisis es de lo más curioso, un fragmento de adhesivo que se obtiene del cocimiento de la corteza de abedul, muy utilizado desde el Paleolítico inferior, para pegar y enmangar distintas herramientas, pero que también pudo haber sido utilizado por sus propiedades antisépticas para combatir dolencias en la boca. Su "masticadora" fue una joven que vivió hace 5.700 años, y junto a su ADN se han podido identificar evidencias de bacterias y virus, y también restos animales y vegetales que formarían parte de la alimentación de la joven. Junto a este llamativo hallazgo, repasamos la (pre)historia de la goma de mascar.

Fecha de Publicación
17 de diciembre de 2019
Fuentes de información digital utilizadas
BBCNew ScientistBBCMetro (UK)Nature BlogsChewing Gum Facts
Fuente de las imágenes
BBC
Palabras clave:
chicle, Prehistoria, ADN, abedul, corteza, Dinamarca, Suecia, betún, pegamento, medicina, salud, destacados
Bibliografía científica, publicación original
Nature CommunicationsNature Communications BiologyAmS-Skrifter
Posiblemente hayas leído algún titular tipo "el chicle más antiguo del mundo" referido al hallazgo de una bolita de betún de corteza de abedul que fue masticada por alguien hace unos 5.700 años en Dinamarca. En realidad, conocemos algunas otras evidencias bastante más antiguas, en torno a los 10.000 años de antigüedad, procedentes de Suecia, pero, ¿en qué consisten estos "chicles" y qué tienen que ver con nuestra goma de mascar?

En origen, muy poco. Todos estos ejemplos son pegotes de una sustancia parecida a la brea o el betún, que se obtenía cociendo la corteza de abedul. Su uso práctico desde el Paleolítico está relacionado con el enmangado de útiles de piedra, o incluso con la impermeabilización de recipientes. Es posible que comenzase a masticarse para facilitar su ablandado una vez solidificado, para poder aplicarlo a las distintas herramientas.

Pero también es posible que este primer uso llevase a otro, menos inmediato, pero derivado de la masticación puramente utilitaria. La corteza de abedul tiene propiedades medicinales, por ejemplo como antiséptico, debido a la presencia de betulina.

Estos pegotes de brea de abedul son relativamente habituales en yacimientos prehistóricos del norte de Europa, y entre ellos es frecuente observar marcas de dientes. Recientemente hemos conocido un ejemplo recuperado en un yacimiento del Mesolítico final/Neolítico inicial en el sur de Dinamarca, cuyo estudio ha tenido gran impacto en los medios porque ha sido posible obtener de él el ADN completo de la persona que lo masticó, e incluso de bacterias que vivían en su boca, y de los alimentos que había comido en un momento cercano a haber masticado este "chicle".

Esto ha supuesto un hito en la investigación, porque es la primera vez que se secuencia por completo el genoma de una persona a partir de un resto que no sea de sus propios huesos, y abre la puerta a la obtención de ADN humano en contextos arqueológicos en que no se han localizado restos óseos de sus habitantes.

El chicle prehistórico de Syltholm (Lolland, Dinamarca) fue mascado por una mujer, según se deduce del ADN recuperado. Se ha tratado de inferir algunos de sus rasgos físicos con expresión genética, y es posible que tuviese la piel y el pelo oscuros mientras que sus ojos pudieron ser claros.

Los primeros chicles prehistóricos cuyo hallazgo trascendió a la prensa generalista fueron los hallados en el suelo de una cabaña usada por cazadores-recolectores hace más de 9000 años en la isla de Orust (Suecia). El hallazgo se conoció en 1993, y ya entonces se habían identificado las marcas de dientes en su superficie. Al menos uno de los chicles había sido masticado por alguien con la dentición de adulto completa, pero sin pérdida de piezas ni desgaste significativo, por lo que se identificó como un adolescente.

Aparte de barajar el uso medicinal del betún de abedul, se señalaba entonces que algunas tribus norteamericanas masticaban esta sustancia al igual que en los Andes se mastica la hoja de coca, porque les produciría ciertos efectos de euforia o ebriedad debido a los terpenos presentes en los aceites esenciales de distintas especies vegetales.

Los chicles hallados en Orust han sido posteriormente estudiados más a fondo, y este mismo año vio la luz un estudio del material genético presente en ellos que ha permitido identificar restos de ADN de tres individuos diferentes.

Otro ejemplo conocido fue recuperado de una excavación arqueológica en Finlandia en el año 2007, también en este caso con marcas visibles de masticación. De nuevo en este caso se interpretó que pudo usarse para aliviar infecciones en la cavidad bucal.

En el continente americano se conocen distintas tradiciones de masticar plantas desde hierbas, hojas (coca), granos, hasta la savia coagulada de la sapodilla (Manilkara zapota). En Norteamérica se conoce la costumbre de masticar la savia del árbol conocido como pícea.

No sería hasta 1848 cuando se produjo la primera goma de mascar comercial, creada y vendida por John Bacon Curtis. La desarrolló a partir de la savia de la pícea (en inglés spruce), y la llamó State of Maine Pure Spruce Gum. Tras varias patentes comerciales registradas en Estados Unidos que no dieron lugar a ningún producto, en 1869 Thomas Adams tomó la idea original de comercializar el chicle obtenido de ciertos árboles de hoja perenne centroamericanos y le añadió sabor. Estos fueron los primeros chicles comercializados de forma masiva, llamados Adams New York Chewing Gum.

Las distintas fórmulas presentaban problemas con la fijación de los sabores añadidos, hasta que en 1880 William White combinó azúcar y sirope de maíz con el chicle obtenido de los árboles, añadiendo peppermint para mejorar el sabor. Lo llamó Goma de Yucatán. El éxito de las distintas fórmulas que se fueron comercializando hizo que ya en 1888 se vendieran en máquinas de vending en el metro de Nueva York.

A pesar de los supuestos beneficios proclamados por sus fabricantes, el añadido de azúcares a los distintos chicles y gomas de mascar los convirtió en una fuente de problemas dentales. A partir de la década de 1950 comenzaron a aparecer los chicles sin azúcar, ¿una vuelta al origen?

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lunes, 16 de diciembre de 2019

De un yacimiento espectacular y un expolio catastrófico
by LB Paleorama - 0

Arriba, sello medieval y trozos de un casco celtíbero; abajo un casco destrozado y armas prerromanas y romanas incautadas durante la Operación Helmet, en 2013. Foto: GUARDIA CIVIL.

La inacción del gobierno español permitió la escandalosa subasta de las más destacadas piezas de Aratikos por Europa

Una historia que da para un guión de cine negro, pero que tristemente sucedió de verdad paso por paso. Un expolio sistemático de más de tres décadas, la destrucción de un yacimiento único como es el poblado celtíbero de Aratis, la inacción del gobierno español a pesar de la denuncia de la venta ilegal de piezas por parte de otras instituciones... Todo ello ha desembocado en la sentencia de cárcel para dos de los culpables (un tercero falleció antes de celebrarse el juicio), aunque eso no nos devolverá la información arqueológica destruida. Por otro lado nos queda un pequeño lugar para el consuelo, porque otros elementos asociados al yacimiento están siendo ahora estudiados científicamente, como lo que parece ser un observatorio astronómico celtíbero compuesto por un conjunto de estructuras tumulares.

Fecha de Publicación
16 de diciembre de 2019
Fuentes de información digital utilizadas
El País (2013)El País (2019a)El País (2019b)El País (2019c)
Fuente de las imágenes
El País (2013)El País (2019a)El País (2019b)El País (2019c)
Palabras clave:
edad de los metales, edad del hierro, expolio, Aratis, Aratikos, Aranda de Moncayo, Zaragoza, Aragón, celtíberos, observatorio astronómico, astronomía, sucesos
Bibliografía científica, publicación original
Zephyrus
  • Tres de los cascos celtíberos devueltos a España por el Museo de Arte Clásico de Mouguins (Francia). Foto: El País.
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  • Casco celtíbero hallado en Aranda de Moncayo (Zaragoza). Foto: El País.
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  • Terreno removido con una pala en el yacimiento de Aranda de Moncayo. Foto: David Asensio.
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  • Trabajos de investigación sobre el túmulo principal del centro astronómico celta de Aranda. Foto: Universidad de Salamanca.
  • Vista aérea del túmulo principal con la situación y orientación del muro diametral; señalados con círculos otros túmulos menores. Foto: Universidad de Salamanca.
En 2013 comenzábamos a conocer los desconcertantes sucesos que comenzaron a producirse en la década de 1980. Tras años de investigación judicial el relato ha cobrado forma, y vamos comprendiendo la profundidad del alcance del expolio sistemático realizado durante décadas sobre el yacimiento celtíbero de Aratis, ante la pasmosa dejadez de las autoridades competentes. Probablemente, de no ser por la repetida denuncia del Römisch-Germanisches Zentralmuseum de Maguncia (Alemania), nada de esto se habría conocido.

En 2018 dos de los imputados, un tercero había fallecido ya, fueron condenados a penas de entre tres y seis años de cárcel. Pero el profundo daño al patrimonio de todos ya estaba hecho largo tiempo atrás. La sentencia recogía textualmente que "Su acción ha impedido que los especialistas conozcan datos que podían haber modificado el conocimiento de los pueblos prerromanos de la península Ibérica", según ha recogido el diario El País, medio que destapó el caso para la opinión pública en 2013.

Las alarmas saltaron por primera vez en 1990, cuando uno de los implicados, anticuario afincado en Suiza, ofreció varios cascos de bronce en excepcional estado de conservación al Römisch-Germanisches Zentralmuseum (RGZM). Dos de ellos fueron trasladados hasta el museo, que desestimó la compra por considerar evidente su origen ilícito y presentó una denuncia a la Interpol, y finalmente 15 cascos procedentes de Aranda de Moncayo acabaron en manos del acaudalado coleccionista austriaco Axel Guttmann. Otros dos fueron comprados entonces por un coleccionista de Londres, que revendió una de las piezas en Hong Kong.

Se trata de piezas excepcionales, especialmente por su estado de conservación. Los ejemplos de cascos que conocemos, casi siempre procedentes de necrópolis, suelen estar muy fragmentados y deteriorados. El estado de este conjunto hace pensar a los expertos que podría tratarse de un depósito ritual, relacionado con un lugar de culto, pero toda esa información se ha perdido ya para siempre.

La destrucción de Aratis

Las piezas arqueológicas, por muy valiosas que sean en cuanto a materiales y técnicas de ejecución, quedan despojadas de su significado real sin su contexto arqueológico, que nos permita comprender por qué estaban donde estaban y qué uso se hizo de ellas. La operación Helmet desarrollada por la Guardia Civil tras la aparición del caso en los medios (y no antes, a pesar de hasta dos denuncias por parte del RGZM que fueron puestas en conocimiento del gobierno español), ha dado como resultado la recuperación de más de 6.000 piezas arqueológicas al margen de los cascos vendidos y subastados en distintos puntos de Europa. Y todo ello fue arrancado de la tierra destruyendo este valioso yacimiento.

Los condenados por el expolio de Aratis o Aratikos compraron en la década de 1980 varias parcelas en el cerro donde se asienta la antigua ciudad celtíbera, con el pretexto de levantar allí una urbanización de casas prefabricadas. Como dueños de la propiedad, y con la autorización del ayuntamiento, comenzaron a peinar la zona de forma sistemática con detectores de metales y a abrir manualmente zanjas para obtener los materiales. Estas actividades eran conocidas por los vecinos de la zona.

A pesar de haber obtenido destacados materiales, como los cascos de bronce subastados, el deseo de obtener más piezas llevó a los expoliadores a introducir maquinaria pesada en el yacimiento, desmontando, según recoge la sentencia, “varias toneladas de tierra, lo que supuso la destrucción de la muralla celtíbera”.

Además de destruir completamente el registro arqueológico que acompañaba a los miles de piezas expoliadas, los condenados empleaban productos químicos para limpiar los metales, e incluso soldaduras para "restaurar" algunas piezas.

En 1992 el ayuntamiento de Aranda de Moncayo paraliza las excavaciones con maquinaria, ya que para eso no tenían permiso, y lo denunció al Gobierno de Aragón, pero el expolio continúa de nuevo de forma manual hasta bien entrado el siglo XXI. La denuncia aparentemente se perdió en los vericuetos de la burocracia.

La dejadez de las instituciones

La primera denuncia del RGZM no tuvo reacciones por parte del gobierno español. Pero en 2008, tras la muerte de Axel Guttman, sus herederos comienzan a deshacerse de su gran colección, y los cascos reaparecen en un catálogo de subastas. El RGZM contacta de nuevo con la Interpol, y paraliza temporalmente las ventas denunciando el caso al abogado del Estado de Múnich, que solicita al gobierno español que reclame su propiedad. Pero el gobierno no mueve ficha y las subastas se suceden en Christie's (Londres) y Hermann Historica (Múnich), sin que la justicia española haga nada por evitarlo. De todos los cascos subastados, una parte quedó en los Museos Guttmann de Berlín, y 7 fueron adquiridos por el Museo de Arte Clásico de Mouguins (Francia). Esta institución es la que muy recientemente ha decidido devolver los cascos en su poder a España, al conocer la historia de las piezas.

En 2009 se subastan las últimas piezas en Alemania, y desde el RGZM se contacta con expertos españoles que elevan un informe al Ministerio de Cultura, de nuevo infructuoso, por lo que en 2011 se lleva el caso al Defensor del Pueblo. Entonces sí, la Fiscalía de Medio Ambiente del Tribunal Supremo abría las diligencias que levaban a la detención de los sospechosos, actualmente ya condenados como culpables.

Aún se subastaron dos cascos más en 2012, de nuevo en Christie's, aunque en lugar de describirlos como ibérico-calcídicos, lo hicieron como griegos, para suscitar menos preguntas sobre su origen.

Lo que sí queda en Aratis

A pesar de la profunda afectación al asentamiento, otros sectores asociados a él pueden ser aún investigados y contribuir a escribir la historia de las gentes que lo habitaron. A algo más de 1 kilómetro del poblado existe una concentración de túmulos que ha sido estudiada recientemente por encargo de la Dirección General de Patrimonio Cultural de Aragón. El arqueólogo Francisco Romeo y el astrofísico César Esteban López han llegado a la conclusión de que se trata de un complejo astronómico celta. El conjunto estaría alineado hacia la salida del sol en el solsticio de verano, y también guardaría relación con los movimientos solares en 1 de noviembre, festividad celta de samhain en la que se celebraba el final del año agrícola y el comienzo de la oscuridad.

Algunos de los túmulos tendrían carácter funerario. Las acumulaciones de piedras se distribuyen en tres grupos distribuidos por un área que se encuentra por encima de los 1.000 metros de altitud. La formación central presenta una mayor altura y dimensiones, y se ubica en la cumbre del cerro de Peñas Pasera, un lugar con una extraordinaria visibilidad. El estudio acaba de ser publicado en la revista científica Zephyrus, y abre una nueva puerta a la comprensión del conocimiento astronómico de los celtíberos.

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jueves, 12 de diciembre de 2019

Las primeras escenas pintadas de caza están al otro lado del mundo
by LB Paleorama - 1

Pinturas rupestres con escenas de caza en la isla de Célebes (Indonesia). Foto: Universidad de Griffith

También las primeras representaciones de seres sobrenaturales, todo ello pintado hace 44.000 años

¿Nuestra explicación evolutiva del desarrollo del arte rupestre se resquebraja? Mientras que los estudios del arte paleolítico europeo señalan una evolución desde las figuras aisladas y naturalistas a las escenas complejas con la presencia de seres humanos, mucho más recientes, los recientes descubrimientos en la isla de Célebes (Indonesia) nos lo descolocan todo. Allí, un equipo de la universidad australiana de Griffith ha documentado escenas de caza de unos 44.000 años de antigüedad, y además en ellas aparecen los que podrían ser los primeros seres sobrenaturales representados por nuestra especie.

Fecha de Publicación
11 de diciembre de 2019
Fuentes de información digital utilizadas
Sinc
Fuente de las imágenes
Sinc
Palabras clave:
prehistoria, paleolítico superior, arte rupestre, pintura, isla de Célebes, Indonesia, caza, teriántropos, seres sobrenaturales, moda
Bibliografía científica, publicación original
Nature
Las interpretaciones tradicionales del arte paleolítico (europeo) se resquebrajan a la luz de los hallazgos en la isla de Célebes (Indonesia). Hace un año os contábamos aquí la documentación de una de las más antiguas representaciones figurativas en la isla de Borneo, la silueta de un gran mamífero de unos 40.000 años de antigüedad. Pero los hallazgos de Célebes van más allá. En sus grutas podemos ver escenas complejas, representaciones de caza e incluso seres teriántropos, figuras humanas que presentan rasgos animales, y que podrían encarnar las representaciones más antiguas de seres sobrenaturales. Incluso anteriores al célebre hombre-león procedente de los Alpes.

Las pinturas de Célebes han sido objeto de estudio y datación por parte de la Universidad de Griffith (Australia), y sus conclusiones acaban de ser publicadas en Nature. El equipo coordinado por Maxime Aubert ha podido datar las representaciones a través de las mediciones de la desintegración radioactiva del uranio y otros elementos dentro de los minerales (coraloides) que se habían formado en la pintura. A través de estos análisis estiman que las representaciones estudiadas tienen en torno a 44.000 años de antigüedad.

La cueva de Leang Bulu' Sipong 4 alberga una peculiar escena de caza. En ella podemos ver un gran mamífero que está siendo cazado por pequeños seres humanoides, que arrojan cuerdas o lanzas. Este hecho en sí ya es muy llamativo para la antigüedad de las pinturas, y nos habla de la capacidad de abstracción de estas gentes. Pero además, los "cazadores" no son exactamente figuras humanas, sino que se trata de teriántropos.

Adhi Agus Oktaviana, uno de los coautores del trabajo y además estudiante de doctorado en Griffith, explica que "los cazadores que aparecían en la pintura eran figuras humanas pero tenían partes del cuerpo de réptiles, pájaros u otras especies endémicas de la isla de Célebes". Oktaviana forma parte del equipo que ha estudiado otras representaciones de arte rupestre en Borneo, Sumatra, Raja Ampat y Misool.

Aubert señala además que estos ejemplos nos inducen a pensar que el arte paleolítico no evolucionó gradualmente de representaciones más simples a formas complejas, o al menos en el sudeste asiático no sucedió así. "Todas las características de una cultura artística avanzada estaban ya presentes en la Isla de Célebes hace 44.000 años, incluyendo escenas y teriántropos", afirma Aubert, según recoge la agencia Sinc.


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