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martes, 12 de febrero de 2019

Trayendo a la realidad las míticas cabezas embalsamadas celtas
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Fragmentos de cráneos embalsamados del yacimiento celta de La Caillar (Francia). Foto: Journal of Archaeological Science

Los relatos de autores clásicos como Estrabón cobran vida en la excavación de La Caillar (Francia)

Las excavaciones realizadas durante más de 10 años en el asentamiento de La Caillar (Departamento de Gard, sur de Francia) nos cuentan la historia de unos rituales que fueron una vez descritos por los historiadores griegos y romanos, cuyo relato ha podido ser comprobado por la ciencia. Se trata de cabezas embalsamadas y expuestas a los habitantes de los poblados de la Edad del Hierro, donde la violencia y sus consecuencias se convertía en un medio de comunicación.

Fecha de Publicación
5 de febrero de 2019
Fuentes de información digital utilizadas
Europa Press
Fuente de las imágenes
Journal of Archaeological Science
Palabras clave:
edad de los metales, edad del hierro, celtas, La Caillar, Gard, Francia, cráneos, embalsamado, sucesos
Bibliografía científica, publicación original
Journal of Archaeological Science
Los historiadores de la antigüedad, como Estrabón o Diodoro Sículo relataban la costumbre de las sociedades de la edad del hierro europea de cortar y embalsamar las cabezas de sus enemigos como trofeo y muestra de poder militar. Esta costumbre se relaciona con las zonas de Europa donde vivieron los pueblos que los griegos llamaban Keltoi (celtas). Los cráneos encontrados en santuarios como La Roqueperteuse en Francia se han asociado con estos rituales propios de una sociedad de jefaturas, la cual no obstante estaba evolucionando a formas de sociedad más complejas.

Este fenómeno es especialmente presente en zonas de contacto con el Mediterráneo, como la costa sureste francesa, y el contexto de relaciones entre los asentamientos de la Edad del Hierro y las colonias griegas como Massilia (Marsella).

La idea de que los celtas decapitaban y conservaban las cabezas de sus enemigos está muy extendida en las fuentes históricas y de ahí a todo el imaginario colectivo en la actualidad. Ahora bien, existe un conjunto de ideas sobre las costumbres y los rituales de los pueblos antiguos que muchas veces se solapan con creencias fantásticas, exageraciones o directamente invenciones. El papel de la arqueología es clave para entender el modo de vida de los pueblos antiguos desde un acercamiento racional y científico.

Es por ello que las excavaciones arqueológicas en La Caillar (sur de Francia) permiten saber más cosas sobre los rituales de las sociedades de la Edad del Hierro, y poder enmarcar las noticias que tenemos de los historiadores griegos y romanos dentro de los datos que ofrece la investigación actual. Los arqueólogos han excavado los espacios de entrada y de paso del recinto amurallado del asentamiento. El contexto arqueológico revela un lugar pensado como espacio de vida pública.

En el conjunto de los materiales encontrados en estos espacios de paso llamaba la atención el gran numero de restos de cráneos humanos, concretamente 2700 fragmentos en el total de los materiales de la zona. A partir de ellos se han podido reconstruir un total de 50 cráneos. Una gran cantidad de estos huesos presentaban marcas tanto de decapitación como de haber sido preparadas para su exposición. Esta preparación se hacía separando las vértebras cervicales y ensanchando la base de la cabeza, probablemente para extraer el cerebro y los músculos bajo la mandíbula.

Además, los relatos de historiadores como Estrabón describían que las cabezas decapitadas eran embalsamadas con “aceite de cedro”. El equipo de investigación ha podido relacionar los restos descubiertos con esas prácticas. Para confirmar esta hipótesis, sometieron a 11 de los cráneos a un análisis químico que identificase restos de sustancias que pudieran haber sido utilizadas para el embalsamamiento. Los análisis mostraron que 6 de los 11 cráneos analizados contenían restos de resinas vegetales procedentes de coníferas. Lo que es más, se detectaron moléculas de resinas solamente presentes a altas temperaturas, que atestiguan el calentamiento del material para producir aceites de embalsamado.

De esta manera, la investigación ha aportado pruebas físicas que confirman las noticias de los historiadores clásicos sobre la decapitación y la conservación de cabezas en la Edad del Hierro europea. Es importante resaltar la relación de estos hallazgos con su contexto en un lugar de paso y de vida pública, que nos habla de una clara función social dentro de estas costumbres. En ellos se refleja la defensa frente a enemigos, pero también la coerción y persuasión del espacio social que define a estas sociedades de jefaturas, que a su vez se están transformando hacia una mayor complejidad.

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viernes, 8 de febrero de 2019

Identifican en Escocia uno de los instrumentos musicales más antiguos del occidente europeo
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Fragmento de madera posiblemente perteneciente a un instrumento de cuerda pulsada hallado en Fearnan (Perthshire, Escocia). Foto: Kim Cessford / DCT Media.

Expresiones sociales como la música nos transmiten imágenes muy relevantes sobre las sociedades del pasado

Un pequeño hallazgo puede a veces transmitirnos mucho más sobre el sentir de nuestros antepasados que evidencias mucho mayores. Es el caso de un fragmento de madera recuperado en Fearnan (Perthshire, Escocia), que ha sido interpretado como parte del puente de un instrumento musical de cuerda. A partir de este hallazgo, un museo local está impulsando un bonito proyecto titulado “The Bridge That Connects Communities 2,500 Years Apart”, para hacer partícipes a los habitantes actuales del entorno de la riqueza de su pasado.

Fecha de Publicación
5 de febrero de 2019
Fuentes de información digital utilizadas
The Courier
Fuente de las imágenes
The Courier
Palabras clave:
prehistoria, edad del hierro, música, madera, crannog, Fearnan, Loch Tay, Perthshire, Escocia, instrumento musical, cuerda pulsada, moda
Los restos de un antiguo instrumento musical depositado durante siglos en el fondo de un lago de Perthshire son ahora una oportunidad para desvelar nuevos datos sobre la vida social en la Escocia prehistórica.

El pequeño objeto de madera, tallado con varias muescas, se ha interpretado como el puente de un tipo de instrumento de cuerda pulsada, y data del año 500 a.C.

La pieza fue desenterrada en el transcurso de unas excavaciones subacuáticas en Fearnan, a orillas de Loch Tay, y parece constituir la evidencia más antigua encontrada de un instrumento musical en el occidente europeo.

El centro escocés Crannog, en Kenmore, ha impulsado una investigación sobre los orígenes del objeto, gracias a la aportación de 3400 libras del organismo escocés de Lotería Nacional. El proyecto de patrimonio, denominado “The Bridge That Connects Communities 2,500 Years Apart” se desarrollará a lo largo de este año 2019.

Usando el pequeño fragmento de puente como punto de partida, este estudio de amplio alcance explorará la importancia que la música tuvo para las comunidades locales durante la Edad del Hierro. Además, el centro programará una serie de talleres, cursos y charlas para explorar en profundidad la época a la que pertenece el hallazgo.

El centro cuenta la historia de los antiguos habitantes de los crannogs (particulares asentamientos lacustres) uno de los cuales perdió este singular fragmento de instrumento musical. El puente de instrumento de cuerdas estuvo sumergido en las aguas de Loch Tay durante unos 2500 años antes de que fuese recuperado.

Ha sido descrito por el historiador cultural John Purswer como un hallazgo de trascendencia internacional, y se piensa que es contemporáneo con el puente de instrumento encontrado en High Pasture Cave (Isla de Skye) en 2012.

Lucy Casot, directora de la Heritage Lottery Fund (HLF) Scotland, manifestó que descubrir dónde y cómo vivían nuestros ancestros ayuda a las comunidades a entender su propia historia e identidad. Gracias a los jugadores de lotería nacional de Escocia,la fundación puede apoyar proyectos que den a conocer ese pasado.

Dentro de las acciones de difusión impulsadas desde el proyecto, se ha realizado una réplica del puente de instrumento esculpida por Marco Gilardi, de la Universidad de Escocia Occidental, una de las entidades que apoya el proyecto.

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miércoles, 6 de febrero de 2019

Identifican en Guardamar (Alicante) un taller metalúrgico de época fenicia
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Taller metalúrgico fenicio de Cabezo Pequeño del Estaño (Guardamar del Segura). Coladores, discos perforados y morteros de piedra. Foto: Fernando Prados.

Este taller revela importantes datos sobre el primer impacto fenicio en el levante peninsular

Las excavaciones en el Cabezo Pequeño del Estaño (Guardamar del Segura, Alicante) han permitido documentar un importante momento relacionado con los inicios de la presencia fenicia en el Levante peninsular. Entre las estancias documentadas por las campañas de 2015 a 2017, las distintas evidencias indican la existencia de un taller de metal, donde posiblemente se procedía a la transformación del mineral de plata. En lugares como este se fabricaban los lingotes de plata con los que después se comerciaba por todo el Mediterráneo.

Fecha de Publicación
1 de febrero de 2019
Fuentes de información digital utilizadas
SINC
Fuente de las imágenes
SINC
Palabras clave:
edad de los metales, edad del hierro, fenicios, metalurgia, taller, plata, Cabezo Pequeño del Estaño, Guardamar del Segura, Alicante, economía
Bibliografía científica, publicación original
Complutum

Los hallazgos de las excavaciones en el yacimiento de Cabezo Pequeño del Estaño (Guardamar del Segura) han permitido identificar uno de los espacios recuperados como un taller de completo de metalurgia, relacionado con un enclave de ocupación fenicia. Las conclusiones de estos trabajos han sido recientemente publicados en la revista Complutum, y testimonian una actividad económica de primer orden, de la que ya se tenían noticias a través de las fuentes escritas.

Los trabajos de excavación arqueológica se llevaron a cabo entre 2015 y 2017 en el yacimiento de Cabezo Pequeño del Estaño, en Guardamar de Segura (Alicante), y nos han dado el lujo de recuperar un yacimiento que había sido dañado en 1988 por los trabajos de extracción ilegal de áridos en una cantera cercana.

El equipo de investigación está formado por especialistas del Museo Arqueológico de Guardamar del Segura y de las universidades de Alicante y Murcia.

Los arqueólogos interpretan las estructuras encontradas como un edificio de planta circular en el que se ha documentado un horno y un banco de trabajo acompañados de utensilios de fundición y forja. Entre ellos destaca el hallazgo de restos de Galena Argentifera, mineral que contiene trazas de plata, y que pudieron ser extraídas para su trabajo en este taller.

Según el arqueólogo Fernando Prados, este mineral procedía de las sierras de Almería y Murcia. Por tanto, los trabajos en este yacimiento confirman la existencia de redes de extracción y transformación de plata que se encuadraban dentro de las vías comerciales fenicias en el Mediterráneo. En talleres como este se producían lingotes de plata para su posterior distribución a larga distancia. "Gracias a este hallazgo podemos reconocer el circuito comercial fenicio del sureste hispano, que tenía la plata como su objetivo principal y poner en valor este singular yacimiento", explica Prados.

Para la datación concreta de estas actividades el equipo ha recurrido a la datación por radiocarbono de semillas encontradas en este contexto arqueológico. Estos análisis han arrojado unas fechas de uso para el taller entre el 700 y el 650 a.C. Este uso se encuadra dentro de la segunda fase de la secuencia del poblado, cuya ocupación se inició en torno al 780 A.C. El poblado fue destruido en parte a causa de un terremoto que se ha datado sobre el año 730 A.C., recuperando su pulso en el momento de uso del taller.

El Museo Arqueológico de Guardamar del Segura tiene previsto realizar una exposición monográfica sobre el yacimiento la próxima primavera.

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jueves, 31 de enero de 2019

Nuevas dataciones adelantan la llegada de los denisovanos a Cueva Denisova
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Excavaciones en Cueva Denisova. Foto:  IAET SB RAS.

Las evidencias más antiguas de su ocupación de la cueva datarían de hace 287.000 años

Los hallazgos de Cueva Denisova se mueven entre la espectacularidad y la polémica. No en vano se trata del único lugar hasta la fecha donde se ha identificado a los homininos conocidos como denisovanos, aunque sus restos son escasos y fragmentarios, lo que no contribuye a clarificar su interpretación. Se acaba de publicar un estudio en Nature ofreciendo nuevas dataciones muy precisas de la compleja estratigrafía de la cueva, que arrojarán más luz sobre los hallazgos, y sin duda abrirán nuevos interrogantes. Por lo pronto, parece que las primeras ocupaciones de denisovanos datan de hace unos 287.000 años, unos 100.000 antes de lo que se sospechaba.

Fecha de Publicación
30 de enero de 2019
Fuentes de información digital utilizadas
ScienceNatureNature
Fuente de las imágenes
ScienceNatureNature
Palabras clave:
prehistoria, paleolítico inferior, denisovanos, Cueva Denisova, Altai, Siberia, Rusia, dataciones, gente
Bibliografía científica, publicación original


  • Antiguos objetos hechos por homininos procedentes de Cueva Denisova. Foto: Z. Jacobs et al./Nature
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  • Los investigadores documentan hallazgos en el nivel correspondiente al Paleolítico superior inicial en la cámara sur de Cueva Denisova. Foto: Sergei Zelensky/IAET SB RAS
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  • En los niveles más recientes de la cueva se encontraron colgantes de hueso y herramientas que datan de hace entre 49.000 y 43.000 años. Foto: Tom Higham, Univ. Oxford
Traducción: Laura Benito Díez.

Con una luminosa galería principal y amplias vistas de las montañas Altai, situadas en Rusia Meridional, la cueva de Denisova fue una versión prehistórica de un ático de Manhattan. Además de contemplar el río Anui, donde los rebaños de animales acudían a beber, también ofrecía una posición estratégica sin igual para avistar a las presas y a otros humanos, así como refugio contra las tormentas siberianas. De estas vistas disfrutaron generaciones de neandertales, de sus primos denisovanos y de humanos modernos.

Pero, ¿en qué momento del tiempo residió aquí cada grupo? La secuencia de ocupación podría ofrecer indicios sobre cómo interactuaban estos distintos grupos humanos, y arrojar luz acerca del más enigmático de los tres, los denisovanos, conocidos solamente por los análisis de ADN y por fragmentos de fósiles procedentes de esta cueva. Los fósiles y objetos de Denisova han resultado muy difíciles de datar, debido a la compleja deposición de los sedimentos en sus tres cámaras. Recientemente, dos equipos de investigación han usado de forma conjunta métodos de datación de vanguardia para crear una secuencia de ocupación de la cueva.

Los resultados para los denisovanos, anunciados esta semana en Nature, muestran un perfil de resilencia. Se instalaron por primera vez hace 287.000 años, 100.000 años más pronto de lo que se pensaba, para luego ocupar y desocupar la cueva de manera intermitente según el clima variante, hasta 55.000 años antes del presente, un periodo en el que los neandertales también iban y venían. “Ya hay un panorama general claro”, sostiene el arqueólogo Robin Dennell de la universidad de Sheffield, Reino Unido.

Desde que el ADN extraído de un meñique femenino de la cueva mostró pertenecer a un tipo de humano antes desconocido, los investigadores han intentado concretar el momento en que vivieron los denisovanos. En 2015, varias muestras de huesos animales con marcas de corte y fragmentos de carbón hallado cerca del meñique ofrecieron fechas de Radiocarbono de 50.000 años como mínimo, lo que se sitúa en el límite de antigüedad para este método. No obstante, esta era una fecha mínima debido a que a más profundidad se han encontrado capas más antiguas con fragmentos de huesos, dientes y ADN de otros cuatro denisovanos, además de una joven cuyo ADN muestra que tuvo una madre neandertal y un padre denisovano. Uno de estos dientes podría llegar a tener una antigüedad de hasta 170,000 años.

Estas fechas más antiguas presentaban amplios margenes de error. Así, la Academia Rusa de Ciencias, que ha excavado en Denisova durante 40 años, invitó a los geocronólogos Zenobia Jacobs y Richard Roberts de la universidad de Wollongong, Australia, para que se intentase la datación por métodos ópticos de vanguardia. La datación óptica muestra cuándo los granos de cuarzo o de feldespato de potasio contenidos en una muestra, fueron expuestos por última vez a la luz solar, y por tanto, cuándo tuvo lugar la deposición del sedimento.

El equipo de Wollongong realizó mediciones de 280.000 granos individuales de estos minerales, contenidos en más de 100 muestras recogidas junto a fósiles o a herramientas de piedra, y con ello calculó la antigüedad media de cada capa de depósitos en la caverna.

Los científicos compararon las fechas obtenidas para las capas más recientes de la cueva con las de radiocarbono obtenidas por los geocronólogos Tom Higham y Katerina Douka de la universidad de Oxford. A partir de 50 nuevas muestras provenientes de huesos con marcas de corte y de carbones, el equipo de Oxford también desarrolló un nuevo modelo estadístico que unía los resultados de diversos modelos de datación con los de la secuenciación genética, lo cual puede revelar la antigüedad relativa de los fósiles.

Mediante la evaluación de todos los datos y de sus márgenes de error, el modelo determina qué fechas son las mas fidedignas de todo el conjunto. Ed Rhodes, de la Universidad de Sheffield, quien no formó parte de estos trabajos resalta que “Estas técnicas resultan de gran utilidad”, añadiendo que “son totalmente convincentes”.

Según los métodos ópticos de datación, las herramientas de piedra más antiguas se remontan hasta hace por lo menos 287,000 años. Estas llamadas “herramientas del Paleolítico medio” tienen un aspecto sutilmente distinto de las que están asociadas con los neandertales en otras cuevas de Siberia, y sugieren ser los primeros artefactos relacionados por vez primera con los denisovanos. También aparecen evidencias directas de los denisovanos, en lo que se llama ADN ambiental, algo antes del ADN de los neandertales, quienes ocuparon la cueva de manera intermitente desde 193.000 hasta 97.000 años antes del presente.

Jacobs mantiene que los denisovanos fueron “una pandilla resistente”. Según evidencias de polen fosilizado, parece ser que persistieron en este lugar a lo largo de múltiples episodios de frío clima siberiano. Este clima contrasta con el del momento en que aparecieron los neandertales, cuando las muestras de polen revelan un bosque en torno a la cueva con presencia de robles, carpes y tilos euroasiáticos, los cuales crecen en un clima húmedo y relativamente cálido.

Asimismo, estas fechas sugieren un nuevo enigma: ¿quiénes fueron los autores de los llamados objetos del Paleolítico superior inicial? Se trata de adornos hechos con huesos, dientes de animales, marfil de mamuts y cáscaras de huevo de avestruz, que aparecen en el yacimiento entre 49.000 y 43.000 años antes del presente.

Los colaboradores rusos de Higham proponen que fueron realizados por los denisovanos, al igual que las herramientas de estratos más antiguos. Resaltan que no se han encontrado restos fósiles de humanos modernos en la cueva, pero otros mantienen que los artefactos recuerdan a los motivos realizados por los humanos modernos de Eurasia, sugiriendo que los recién llegados lo habrían hecho justo después de la desaparición de los denisovanos, o que incluso apresuraron la desaparición de este grupo perdido.

“Yo aposaría por los humanos modernos, quienes se pueden localizar en cualquier otra parte para esas fechas, por ejemplo en Ust'-Ishim, en Siberia “, dice el paleoantropólogo Chris Stringer, del Museo de Historia Natural de Londres, quien no ha participado en el estudio, “pero solamente más descubrimientos y mas investigaciones pueden contestar a esa pregunta”.

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martes, 29 de enero de 2019

Estudio experimental pone a prueba las lanzas de Schöningen
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Un investigador lanza una jabalina neandertal contra un fardo de paja. Foto: ANNEMIEKE MILKS / SCIENTIFIC REPORTS

El estudio muestra que con ellas los neandertales podrían cazar perfectamente a distancia hace casi 400.000 años

Hace poco hablábamos del hallazgo de un hueso de mamut con una punta de sílex aún clavada en su interior. Pero mucho antes de utilizar lanzas con afiladas puntas de piedra, nuestros antepasados ya eran capaces de crear letales lanzas arrojadizas de madera. Los ejemplares completos más antiguos que se conocen fueron hallados en Schöningen (Alemania) y tienen una antigüedad cercana a los 400.000 años. Ahora un equipo de investigación ha puesto a prueba réplicas exactas de estas lanzas, revelando que pueden acertar perfectamente a un blanco a más de 20 metros de distancia y alcanzar por el camino velocidades de 120 kilómetros por hora. Además, parece claro que los neandertales conocían bien las propiedades balísticas necesarias para realizarlas.

Fecha de Publicación
25 de enero de 2019
Fuentes de información digital utilizadas
El PaísEuropa Press
Fuente de las imágenes
El PaísEuropa Press
Palabras clave:
prehistoria, paleolítico inferior, armamento, madera, lanzas, neandertales, caza, arqueología experimental, internacional
Bibliografía científica, publicación original
Nature Scientific Reports

  • La arqueóloga Annemieke Milks, con una lanza rota. Foto: SCIENTIFIC REPORTS
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  • Una de las lanzas recuperadas en Schöningen. Foto: P. PFARR NLD/UCL
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El hallazgo de las lanzas de Schöningen (Alemania) en 1994 supuso un hito en la investigación de la fabricación de herramientas durante el Paleolítico inferior europeo. Preservadas durante cerca de 400.000 años, fueron cuidadosamente extraídas de su entorno formado por carbón, donde se encontraban acompañadas por restos de fauna como caballos. La excavación permitió recuperar ocho ejemplares de estas lanzas fabricadas completamente en madera.

Ahora, una investigación experimental ha revelado que este tipo de lanzas permitían la caza a distancia. Un equipo liderado por la arqueóloga Annemieke Milks, del University College de Londres, ha reproducido las lanzas de Schöningen en madera de abeto rojo, y las ha puesto a prueba en el campo de tiro.

Un equipo de seis deportistas ha sido el encargado de probar sus capacidades frente a alpacas de paja situadas a más de 20 metros de distancia.

“El hecho de que los primeros neandertales fueran capaces de diseñar armas voladoras sugiere que conocían bien las propiedades balísticas necesarias”, ha declarado Milks. Esto parece claro por el diseño de las lanzas, con la punta más pesada, lo que resulta adecuado para arrojarlas a distancia.

Tal y como recoge la investigación publicada en Scientific Reports, las réplicas, de 2,3 metros de longitud y 800 gramos de peso, han alcanzado durante las pruebas velocidades de 120 kilómetros por hora. Además, los lanzamientos dieron en el blanco una de cada cuatro veces. Estos datos manifiestan que estas lanzas eran realmente letales.

Aunque los hallazgos de Schöningen son prácticamente únicos, en el Museo de Historia Natural de Londres se conserva un fragmento de lanza similar, hallado en 1911 en Clacton-on-Sea (Inglaterra), y realizado con madera de tejo. Dado que no está completa, no ha sido posible replicarla para el experimento, pero constituye un ejemplo más de este tipo de objetos a tener en cuenta.

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martes, 22 de enero de 2019

Los humanos modernos llegaron al sur de la península Ibérica hace ya 44.000 años
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Nuevas evidencias de auriñaciense temprano en Cueva Bajondillo (Torremolinos, Málaga). Foto: Universidad de Granada

Un estudio internacional revitaliza la idea del Estrecho de Gibraltar como ruta potencial de su dispersión

¿Coexistieron durante decenas de milenios neandertales y humanos modernos en el sur peninsular? Sabíamos ya que esta zona fue el último reducto donde habitaron los neandertales, quizá hasta hace tan solo 32.000 años.Pero lo que hasta ahora no sabíamos es que los humanos modernos estaban presentes ya en el área hace cerca de 45.000 años. Las últimas investigaciones publicadas en Nature sobre la Cueva Bajondillo (Torremolinos, Málaga), han permitido identificar la presencia de herramientas auriñacienses tempranas de tal antigüedad. Este trabajo aviva la idea de la llegada de nuestra especie a través del estrecho de Gibraltar, pero además abre un nuevo horizonte en el que ambas especies pudieron coexistir a modo de "mosaico" durante más de 10.000 años.

Fecha de Publicación
21 de enero de 2019
Fuentes de información digital utilizadas
SincDicytEfe Futuro
Fuente de las imágenes
Sinc
Palabras clave:
prehistoria, paleolítico superior, neandertales, humanos modernos, cronología, Europa, Cueva Bajondillo, Torremolinos, Málaga, Andalucía, España, auriñaciense, gente
Bibliografía científica, publicación original
Nature ecology and evolution
El sur de la península Ibérica atesora las fechas más recientes de presencia neandertal, por lo que se considera el último reducto de habitación de esta especie, que podría haber prolongado su existencia en la zona hasta hace unos 32.000 años. Este hecho podría haber estado relacionado con una llegada tardía de los primeros humanos anatómicamente modernos, ya que hasta ahora no se conocían en el sur español ejemplos de cultura material auriñaciense temprana, asociada con los primeros sapiens sapiens, que sí se conocen en otros puntos de Europa.

Sin embargo, se acaba de publicar un estudio internacional con la participación de las universidades españolas de Granada, Sevilla y Córdoba sobre los restos arqueológicos de la Cueva Bajondillo (Torremolinos, Málaga), donde se ha documentado el reemplazo de las herramientas musterienses (asociadas a neandertales) por las auriñacienses hace entre 45.000 y 43.000 años.

El equipo de investigación considera que estos datos apoyarían un ruta de llegada temprana de nuestra especie desde África a través del Estrecho de Gibraltar. Por otro lado, al combinarlos con las dataciones tardías de industria musteriense y presencia neandertal, se revelaría una mayor compejidad del poblamiento en el sur peninsular hace entre 45.000 y 32.000 años, donde pudieron existir escenarios complejos de coexistencia "en mosaico" durante largos milenios.

Para los investigadores, la proximidad de Cueva Bajondillo al mar resulta especialmente relevante para la interpretación del estrecho de Gibraltar como una vía de acceso a tener en cuenta para la dispersión de H. sapiens sapiens, que hace unos 40.000 años se encontraba ampliamente asentado por Eurasia. Por otra parte, la investigación desliga esta llegada de los eventos Heinrich, unos eventos de frío extremo documentados en el continente europeo, ya que el más próximo de ellos a la aparición del auriñaciense en el sur peninsular es posterior (39.500 BP).

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lunes, 21 de enero de 2019

Los extraños decapitados romanos de Suffolk (UK)
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Cementerio con cuerpos decapitados de época romana en Suffolk, Reino Unido. Foto: Archaeological Solutions.

No fueron ajusticiados, sino que sus cabezas fueron cuidadosamente separadas de sus cuerpos tras su muerte

Las costumbres funerarias nos cuentan muchas cosas sobre la gente que una vez las practicó, constituyen un mensaje mandado a la eternidad. En la localidad de Great Whelnetham, en Suffolk, Reino Unido, un grupo considerable de personas de todas las edades han sido encontradas decapitadas tras su muerte e inhumadas. Demasiadas como para ser una mera anécdota, esta singular costumbre funeraria consistente en retirar la cabeza post mortem, nos habla de una población hasta el momento en el anonimato. Ahora, los arqueólogos centran su atención en saber más de estas gentes.

Fecha de Publicación
8 de enero de 2018
Fuentes de información digital utilizadas
Science AlertBBC Radio
Fuente de las imágenes
Science Alert
Palabras clave:
mundo clásico, romanos, Great Whelnetham, Suffolk, Reino Unido, cementerio, decapitados, ritual, sucesos

Los trabajos de arqueología en Suffolk, Reino Unido, han sacado a la luz todo un tesoro para la investigación en la arqueología funeraria de época romana: 52 esqueletos en magnifico estado de conservación datados en el siglo 4 d.C.

Muchos de esos esqueletos fueron decapitados y sus cabezas cuidadosamente depositadas junto al costado o a los pies del cuerpo. Otros fueron enterrados sin que estuvieran las cabezas. De todo el conjunto, sólo 17 esqueletos fueron enterrados de forma corriente.

Es un descubrimiento realmente raro y singular según los arqueólogos que encontraron los restos. El arqueólogo Andrew Peachey de Archeological Solutions, la empresa que realiza los trabajos previos a unas obras de urbanización en la localidad de Great Whelnetham, sostiene que no esperaban encontrar tantos, ni que éstos estuvieran en tan buen estado.

Se sabe que Great Whelnetham era un asentamiento romano erigido en el primer siglo de nuestra era, pero debido al carácter arenoso de suelo, se esperaba que cualquier resto óseo hubiera desaparecido con el paso del tiempo.

Así que resultó toda una sorpresa cuando el equipo empezó a excavar los restos de hombres, mujeres y niños que habían vivido en el asentamiento.

De forma general, los romanos enterraban a sus muertos de manera parecida a nosotros, boca arriba, cuidadosamente depositados, y muchas veces con objetos de importancia para ellos. No obstante, en cada cementerio romano, se puede encontrar siempre una cantidad de enterramientos que se salen de la costumbre usual.

En una entrevista con la BBC, David Peachey contó al periodista Lesley Dolphin que lo que hace tan inusual al cementerio de Great Whelnetham es la gran cantidad de estos enterramientos "anormales". Según dijo, excepto en dos o tres cementerios en todo el país, es muy raro encontrar una proporción tan alta de enterramientos atípicos, hasta el punto en que en el caso de estos pobladores podemos considerar a estos enterramientos “anormales” la práctica funeraria más común.

Se han encontrado otros cementerios romanos en la zona, pero sólo en este caso se han documentado estas prácticas, aunque el porqué las hacían continúa siendo un misterio.

Hay que llamar la atención sobre el hecho de que los fallecidos no habían sido ejecutados. Los arqueólogos creen que las cabezas habían sido cuidadosamente separadas de los cuerpos tras la muerte mediante un corte limpio justo por debajo de la mandíbula, al contrario de los violentos cortes inferiores que comúnmente se documentan en las ejecuciones.

Peachey sostiene como explicación que una parte de la población podría haber pertenecido a un conocido culto romano que veneraba a las cabezas como parte del alma, y su separación del cuerpo sería parte de sus ritos religiosos funerarios.

Otra explicación posible sería que estos individuos llegasen de otros lugares, quizá como esclavos, y que trajeran con ellos esta práctica funeraria.

Peachey declaró que más adelante, dentro del marco de mejora continua de las ciencias emergentes, se realizará el estudio de las proteínas y los porcentajes de isótopos en los huesos, para saber si el origen de estas poblaciones pudiera aportar algo más sobre este fenómeno.

Lo que sí se sabe sobre la gente que fue aquí enterrada es que la mayoría de ellos vivió hasta la mediana edad o más, aunque también había un niño de corta edad y dos más mayores, de unos 9 o 10 años, entre los enterramientos “anormales”.

La parte superior del cuerpo de los enterrados estaba bastante desarrollada, lo que significa que probablemente trabajasen en la agricultura. Asimismo estaban bien alimentados, con acceso a azúcares y a carbohidratos, y sus restos dentales reflejan una escasa higiene dental.

Finalmente, Peachey declaró que el próximo paso será llevar a la vida la historia de estos esqueletos y convertirla en la historia de la localidad donde fueron encontrados, y de Suffolk en general.

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