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lunes, 16 de enero de 2017

Ocupación humana en una cueva canadiense datada hace 24.000 años
by LB Paleorama - 0


El hallazgo de huesos de una especie de caballo extinto con marcas de corte en Bluefish Caves (Canadá) ha posibilitado la datación por radiocarbono

Años de teorías profundamente asentadas acerca del poblamiento humano de Norteamérica podrían verse alteradas para siempre por los datos procedentes del yacimiento de Bluefish Caves, en Yukon (Canadá). El análisis de una mandíbula de una especie de caballo extinta (Equus lambei) que presenta marcas de corte por descarnamiento, ha proporcionado una datación por radiocarbono AMS calibrada de unos 24.000 años de antigüedad, pulverizando las dataciones más antiguas para la presencia humana en América por casi 10.000 años. Obviamente, los datos han generado cierto excepticismo en la comunidad científica, a la vez que aportan solidez a la "Beringian standstill Hypothesis", que afirma que algunas poblaciones humanas se habrían quedado aisladas en Beringia durante el Último Máximo Glacial y habrían cruzado hacia Norteamérica al comenzar a retraerse la capa de hielo.

Fecha de Publicación
13 de enero de 2017
Fuentes de información digital utilizadas
Hakai Magacine
Fuente de las imágenes
Hakai MagacinePlos One
Palabras clave:
prehistoria, paleolítico superior, arqueología americana, “Beringian standstill hypothesis”, Bluefish Caves, Yukon, Canadá, Equus lambei, marcas de corte, gente
Bibliografía científica, publicación original
Plos One

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Traducción: Laura Benito Díez.
Hace unos 24.000 años, cuando la mayor parte de Norteamércia estaba sepultada bajo el hielo del último máximo glaciar, unos pocos cazadores se refugiaron en una pequeña cueva sobre el río Bluefish en lo que es actualmente el noroeste de Yukon (Canadá). Los cazadores habían matado a un caballo de Yukon (Equus lambei, actualmente extinto) y lo despiezaron utilizando microlitos extremadamente afilados. Al cortar la carnosa lengua del caballo, los microlitos dejaron claras marcas en el hueso de la mandíbula. Milenios después, la arqueóloga e investigadora predoctoral Lauriane Bourgeon observó estas marcas a través de su microscopio en la Universidad de Montreal y añadió el fragmento de antigua mandíbula a su pequeña selección de muestras para ser datadas por radiocarbono.
Los huesos procedían de excavaciones lideradas por el arqueólogo Jacques Cinq-Mars y realizadas entre 1977 y 1987, y se encontraban almacenados desde entonces en el Museo Canadiense de Historia en Gatineau, Quebec. En aquel momento, Cinq-Mars y su equipo llegaron a la conclusión de que Bluefish Caves contenía evidencias de uso humano ocasional hace ya unos 30.000 años. Eso es increíblemente antiguo comparado con el resto de evidencias arqueológicas americanas, así que las conclusiones de Cinq-Mars fueron ampliamente discutidas, y las tres pequeñas cuevas fueron apartadas de la discusión sobre el poblamiento de América durante largo tiempo.
La idea de investigar un yacimiento tan controvertido resultó muy atractiva para Bourgeon: "Alaska, Yukon, acumulaciones de huesos, cuevas, los primeros pobladores...ahí estaba. ¡Ese era el hechizo del Yukon!", escribe en un correo a Hakai Magazine.
Bourgeon envió seis piezas de hueso que contenían evidencias de marcas de corte con herramientas de piedra a un laboratorio en Oxford (Inglaterra) para su datación por radiocarbono AMS. La más moderna resultó ser un hueso de caribú de 12.000 años de antigüedad (datación calibrada). Y la más antigua: la mandíbula de caballo de 24.000 años de antigüedad (datación calibrada).
El hallazgo, publicado en la revista PLOS One, convierte a Bluefish Caves en el yacimiento arqueológico más antiguo conocido de Norteamérica, por un margen de casi 10.000 años, y confirma gran parte del trabajo de Cinq-Mars.
Previamente, las ocupaciones humanas más antiguas aceptadas se habían documentado en tres yacimientos de Alaska y uno justo en la frontera con Yukon, todos ellos datados hace unos 14.000 años.
"Teníamos sospechas de que la presencia humana podía ser antigua cuando hallamos marcas de corte sobre huesos de caballo", afirma Bourgeon. Se considera que los caballos se extinguieron en la región hace unos 14.000 años. "Así que cuando Tom Higham del laboratorio de radiocarbono de Oxford nos envió los resultados...¡estábamos realmente emocionados!".
Bourgeon afirma que su investigación añaden peso a otra teoría controvertida, conocida en inglés como Beringian standstill hypothesis
Es una teoría asumida que las gentes de Siberia se desplazaron hacia el sur cuando los glaciares avanzaron y regresaron para cruzar hacia Norteamérica cuando el hielo se retiró. Pero estudios genéticos recientes sugieren que algunos grupos de población sobrevivieron a las hostiles condiciones del Último Máximo Glacial aislados en la relativamente acogedora Beringia, un continente ahora casi totalmente bajo el agua, que entonces se extendía de Siberia hasta el río Mackenzie en Canadá. Y posteriormente se movieron hacia el interior de Norteamérica cuando las condiciones climáticas mejoraron. La evidencia arqueológica de su presencia ha sido esquiva, pero los huesos descarnados de Bluefish Caves podrían proporcionar esa conexión perdida.
John Hoffecker, arqueólogo y paleoecólogo humano de la Universidad de Colorado y autor de la hipótesis de la parada en Beringia, está de acuerdo en que los huesos con marcas de corte son una contundente evidencia de la ocupación humana temprana. Pero lo que le dejó asombrado, según sus palabras, fue un comentario recogido en las notas originales e inéditas de Cinq-Mars, donde afirma que se hallaron herramientas de piedra en los más profundos y antiguos sedimentos de la cueva. "Tan pronto como ví la información, me dí cuenta de que estamos ante un caso bastante sólido de una ocupación durante el Último Máximo Glacial hace 24.000 años".
A pesar de las dataciones absolutas, no todo el mundo se muestra convencido de los hallazgos. El arqueólogo Ben Potter, de la Universidad de Alaska en Fairbanks, ha buscado por Alaska yacimientos anteriores a hace 14.500 años sin éxito. Afirma que la investigación es interesante, pero el pequeño número de marcas de corte y la ausencia de evidencias contundentes de que las herramientas halladas en la cueva produjeran los cortes le producen dudas. Él aún considera incierto que Bluefish Caves sea el yacimiento más antiguo con presencia humana en Norteamérica.

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