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jueves, 29 de junio de 2017

Evidencias de culto al cráneo en el ancestral templo de Göbekli Tepe
by LB Paleorama - 0


Hallan fragmentos de cráneos humanos con marcas y perforaciones intencionales hechas con herramientas de piedra

¿Qué fue antes, la complejidad social, o la capacidad de explotar el medio? ¿Llegaron las sociedades complejas tras la agricultura o el proceso se produjo a la inversa? El espectacular yacimiento turco de Göbekli Tepe, un templo de más de 11.000 años de antigüedad, ha abierto en las últimas décadas muchas cuestiones en torno a estos temas, desafiando teorías y planteándonos numerosas preguntas. Ahora un nuevo hallazgo lo sitúa de actualidad, la aparición de fragmentos de cráneos humanos con incisiones y perforaciones realizadas con instrumentos de piedra que induce a pensar en la existencia de algún tipo de culto a los cráneos. Hasta ahora no se había documentado ninguna evidecia de ritos funerarios en este apasionante yacimiento, del que queda mucho por descubrir.

Fecha de Publicación
29 de junio de 2017
Fuentes de información digital utilizadas
Europa PressEl PaísABC
Fuente de las imágenes
El PaísABC
Palabras clave:
prehistoria, paleolítico superior, neolítico, Göbekli Tepe, Turquía, cráneos, culto, difuntos, ritual, internacional
Bibliografía científica, publicación original
Science Advances

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Las construcciones de Göbekli Tepe (Turquía) son célebres por su antigüedad y monumentalidad. Las excavaciones que se llevan realizando en este yacimiento desde la década de 1990 han ido poniendo al descubierto una serie de recintos que se superponen en el tiempo, con grandes pilares decorados con llamativos relieves de animales. Se considera actualmente como el centro religioso más antiguo que se conoce, y está fechado en unos 11.500 años de antigüedad.
Al haber sido erigido antes de que se produjese la sedentarización de los grupos humanos que lo construyeron y la generalización de la agricultura, Göbekli Tepe ha cuestionado con sus hallazgos las teorías que explicaban anteriormente estos procesos, abriendo importantes incógnitas que por ahora no pueden ser contestadas en su totalidad.
Un estudio recogido en la publicación científica Science Advances ha dado a conocer nuevos hallazgos que pueden aclarar parte de los rituales que allí se llevaban a cabo. Se trata de la aparición de fragmentos de tres cráneos humanos que presentan una serie de modificaciones realizadas en un momento posterior a la muerte, y que sugieren la existencia de algún tipo de culto a los cráneos en este lugar.
Los científicos han documentado una serie de incisiones longitudinales, realizadas con una herramienta de piedra, y perforaciones. Todo ello fue realizado poco después del fallecimiento de los individuos, y podría haber estado destinado a colgar los cráneos para exhibirlos, además de mantener al mismo tiempo las mandíbulas colocadas en su sitio.
Las incisiones y perforaciones fueron realizadas con herramientas de piedra, según ha revelado el análisis detallado de estos elementos, por lo que el equipo de investigación descarta la acción de animales y considera que hay una intencionalidad clara en su realización. El cráneo que presenta la perforación contiene además restos de pigmento ocre.
En los pilares del templo aparecen varias representaciones de buitres, comunes también en otros yacimientos tempranos como Çatalhöyuk y Jericó, lugares donde era costumbre exponer a los cadáveres a estas aves para que descarnaran los huesos, retirando la cabeza en ocasiones para ser preservada aparte.
En otras localizaciones, como la cueva de Gough, en Somerset (Inglaterra), se han documentado calotas de cráneos humanos utilizadas como vasos hace unos 15.000 años, que evidencian a su vez la importancia de los cráneos dentro del sitema de ritos y creencias de los antiguos humanos.
Estos nuevos hallazgos en Göbekli Tepe revelan una dimensión hasta ahora desconocida de estos cazadores-recolectores, que erigieron estas impresionantes construcciones en un momento en que no existía ni la complejidad social ni la capacidad de abastecimiento de víveres garantizada que siempre hemos considerado necesarias para este tipo de estructuras.
Quizá debamos replantearnos nuestros apriorismos sobre las estructuras sociales de los grupos de cazadores-recolectores nómadas, y revisar nuestras teorías para dar cabida a este tipo de evidencias, ya que nuestro bagaje cultural y social sin duda es mucho más antiguo de lo que sospechamos, y tenía una gran complejidad mucho antes de lo que nos atrevemos a dar por hecho.

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