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lunes, 18 de septiembre de 2017

Espadas de juguete y armas de caballería romanas en Vindolanda
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Espadas, puntas de flecha y proyectiles de ballista se encuentran entre el conjunto de objetos descubiertos durante la excavación de unos barracones de caballería en la Vindolanda romana.

El fuerte romano de Vindolanda, junto al Muro de Adriano, es un yacimiento célebre por la espectacular conservación de elementos de materia orgánica, especialmente madera o hueso, gracias a la formación de ambientes libres de oxígeno en su subsuelo. La campaña de este año ha resultado especialmnete fructífera, aunque en este caso los protagonistas han sido los metales, dos espadas de hierro, una de ellas aún dentro de su vaina de madera, arreos de caballo de bronce dorado que aún conservan su brillo, puntas de lanza, proyectiles de ballista... e incluso dos pequeñas espadas de juguete hechas de madera, se cuentan entre sus fabulosos hallazgos.

Fecha de Publicación
11 de septiembre de 2017
Fuentes de información digital utilizadas
BBCVindolanda Trust
Fuente de las imágenes
BBCVindolanda Trust
Palabras clave:
mundo clasico, romanos, Vindolanda, Muro de Adriano, Northumberland, Reino Unido, espadas, juguete, madera, caballería, moda
Bibliografía científica, publicación original


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Durante las últimas semanas los arqueólogos del fuerte romano de Vindolanda (Northumberland, Reino Unido) han realizado uno tras otro toda una serie de grandes descubrimientos en lo que ha sido una campaña excepcional para la investigación del yacimiento.
La excavación de los sondeos por debajo de las cimentaciones de la última fortaleza de piedra puso al descubierto un nivel oscuro y sin oxígeno, perfectamente preservado en un ambiente anaerobio en una zona donde no se esperaba en absoluto algo así. Escondidos en este estrato se encontraban paredes y suelos de madera, vallas, cerámica y huesos de animales, procedentes del nivel de abandono de un barracón de caballería romano. Las habitaciones excavadas incluyen establos para caballos, salas comunes, hornos y hogares.
Mientras se excavaba el material de la esquina de una de las salas comunes uno de los voluntarios que participaban en la campaña realizó un gran descubrimiento.
La tierra que rodeaba al objeto fue lentamente retirada bajo cuidadosa supervisión para revelar la punta de una delgada y afilada hoja de hierro, descansando en su vaina de madera. A medida que los arqueólogos continuaron excavando la silueta del mango y el pomo fueron emergiendo lentamente del negro sedimento y quedó claro inmediatamente que los romanos habían dejado atrás una espada completa con la punta doblada. Es el equivalente en la antigüedad de un soldado contemporáneo abandonando un rifle defectuoso.
El doctor Andrew Birley calificó el momento de "bastante emotivo" y afirmó: "puedes trabajar como arqueólogo toda tu vida en yacimientos militares romanos y, incluso en Vindolanda, nunca esperarías o imaginarías encontrar un objeto tan raro y especial como este".
Rupert Bainbridge, el voluntario que hizo el descubrimiento inicial describía el momento como apabullante, y comentaba: "estaba tan emocionado de excavar un objeto tan extraordinario, especialmente algo tan relacionado con el área del fuerte en la que estábamos excavando.
Unas pocas semanas después, los arqueólogos de Vindolanda, acompañados por un nuevo equipo de voluntarios, estaban terminado de trabajar en una habitación adyacente a la habitación en que fue descubierta la espada. Y allí encontraron una segunda espada, esta vez sin empuñadura, vaina o pomo, pero con la hoja y el nervio central aún completos y apoyada sobre el suelo exactamente donde había sido depositada miles de años atrás.
El doctor Birley ha comentado: "uno no espera tener este tipo de experiencia dos veces en un mes así que fue al mismo tiempo un momento delicioso y un rompecabezas histórico. Puedes imaginar las circunstancias en las que resulta concebible que se abandone una espada aún siendo un hecho extraño, ¿pero dos?" Ambas armas proceden de habitaciones diferenciadas, y probablemente pertenecieron a diferentes personas. Una teoría es que la guardia fue forzada a marchar apresuradamente, y que con las prisas dejaron atrás no solo espadas sino también un gran número de otros objetos perfectamente útiles que habrían tenido gran valor en su época.
Las espadas son realmente destacables, pero solo son una parte de una espectacular colección de objetos abandonados en estos edificios ocupados por la caballería. En otra habitación había dos pequeñas espadas de juguete hechas de madera, prácticamente iguales a las que se pueden comprar cuando se visita el Muro de Adriano en la actualidad.
Tablillas romanas de madera escritas con tinta, chanclas de baño, zapatos de cuero (para hombres, mujeres y niños), estilos para escibir, cuchillos, peines, agujas para el pelo, broches y una gran variedad de armas que incluyen lanzas de caballería, puntas de flecha y proyectiles de ballista, son varios de los objetos abandonados en los suelos de los barracones.
Igualmente espectaculares son los arreos de caballo de aleación de cobre hallados también en el mismo espacio. Se conservan en tan buenas condiciones que aún brillan como el oro y están prácticamente libres de corrosión.
Las espadas y el resto de objetos forman un relevante descubrimiento de una de las más completas e importantes colecciones de este tipo de material procedente del lugar arqueológico del Muro de Adriano.
Los visitantes del yacimiento de Vindolanda podrán ver este conjunto de objetos de caballería expuesto en el museo del yacimiento a partir de este otoño.

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jueves, 14 de septiembre de 2017

Así son las nuevas pinturas paleolíticas encontradas en Cantabria
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Tienen entre 22.000 y 28.000 años, una antigüedad mucho mayor que las célebres pinturas de Altamira

Las limitaciones del ojo humano y la degradación producida por el paso de los milenios muchas veces dificultan especialmente la identificación del arte rupestre paleolítico. Por eso en Cantabria se está llevando a cabo un proyecto de investigación que busca documentar representaciones pictóricas en cuevas mediante el uso combinado de fotogrametría y sensor multiespectral. De momento ya han logrado identificar nuevas representaciones en varias cuevas, como Solviejo o El Rejo, que además son de las más antiguas conocidas en la región, con entre 22.000 y 28.000 años de antigüedad. Estos hallazgos nos permiten ahondar en el conocimiento del desarrollo de las primeras representaciones artísticas humanas.

Fecha de Publicación
12 de septiembre de 2017
Fuentes de información digital utilizadas
El Diario Montañés
Fuente de las imágenes
El Diario Montañés
Palabras clave:
prehistoria, paleolítico medio, arte rupestre, pintura, cuevas, Solviejo, El Rejo, Cantabria, moda
Bibliografía científica, publicación original


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Unas investigaciones coordinadas por Roberto Ontañón, director del Mupac y de las cuevas prehistóricas de Cantabria, han permitido documentar nuevas pinturas de una antigüedad mucho mayor que las más famosas de Altamira, El Castillo o El Pendo, utilizando tecnologías que permiten identificar restos pictóricos de difícil observación a simple vista.
Las primeras representaciones en darse a conocer han sido las localizadas en la cueva de Solviejo, en Voto. En ella se han identificado grandes signos cuadrangulares. La cueva es bien conocida por los grupos de espeleología de la zona y tiene un recorrido de 3.500 metros. Junto a una caída de aproximadamente 20 metros, los investigadores han documentado dos grandes cuadrangulares, a ambos lados de una "semicolumna" parietal. Este tipo de signos geométricos son muy frecuentes durante todo el desarrollo del arte rupestre paleolítico, aunque suelen pasar desapercibidos para el gran público frente a las vistosas representaciones figuradas. De hecho, los expertos consideran que son el precedente de los grandes paneles figurados.
En ausencia de dataciones directas por el momento, los investigadores estiman para estas pinturas recién documentadas un arco cronológico de entre 28.000 y 22.000 años de antigüedad.
En la cueva de El Rejo (Val de San Vicente), sin embargo, el equipo ha dado con la representación de un gran ciervo realizado con la técnica del tamponado. Su identificación ha sido posible gracias al uso combinado de la fotogrametría y un sensor multiespectral. A su izquierda y derecha se vislumbran además sendas formas que parecen corresponderse con otros cuadrúpedos.
Estos son tan solo los primeros resultados de un proyecto que aún continuará desarrollándose, y a través del cual se espera catalogar representaciones rupestres en cuevas ya conocidas donde existía la sospecha de su presencia pero aún no había sido posible su documentación.

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miércoles, 13 de septiembre de 2017

Hallado enterramiento infantil neolítico en Huesca
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Las excavaciones en la cueva de Coro Trasito han revelado el excepcional hallazgo

Los enterramientos infantiles en la Prehistoria son elementos esquivos, ya que son especialmente sensibles al paso del tiempo. Pero la campaña de excavación recientemente desarrollada en la cueva de Coro Trasito (Huesca) ha revelado precisamente la presencia del enterramiento de un bebé de escasos meses, que probablemente corresponda al Neolítico inicial. El equipo de investigación espera que el hallazgo abra la puerta a interesantes estudios genéticos sobre estas primeras poblaciones de ganaderos y agricultores de la actual comarca del Sobrarbe.

Fecha de Publicación
11 de septiembre de 2017
Fuentes de información digital utilizadas
Aragón DigitalSobrarbe Digital
Fuente de las imágenes
Sobrarbe Digital
Palabras clave:
prehistoria, neolítico inicial, Coro Trasito, Tella-Sin, Huesca, Aragón, enterramiento, infantil, necrológicas
Bibliografía científica, publicación original


En el marco de la investigación del "Proyecto de estudio y difusión del pastoralismo en el bien Pirineos Monte Perdido Patrimonio Mundial",se ha llevado a cabo una breve intervención arqueológica en el interior de la cueva de Coro Trasito, situada en el municipio de Tella-Sin, en la provincia de Huesca.
Los trabajos, realizados gracias a la participación de voluntarios y estudiantes procedentes de distintas universidades españolas, han revelado la presencia de un enterramiento infantil en la cavidad. Se trata de un individuo de pocos meses de edad, y su estado de conservación es sorprendentemente bueno.
Aunque por el momento no ha sido posible establecer una datación absoluta de los restos, el equipo de investigación, basándose en el contexto arqueológico del hallazgo, estiman que su cronología se correspondería con el Neolítico inicial.
Hallazgos como este permitirán en un futuro estudiar las relaciones genéticas entre estos primeros grupos humanos dedicados a la agricultura y el pastoreo y los actuales habitantes de la comarca del Sobrarbe.
Por otra parte, otro objetivo de esta campaña de excavación ha sido el de acercar el patrimonio arqueológico y también geológico a los habitantes de la comarca, y es por ello que se ha abierto la participación también a través del voluntariado.

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viernes, 8 de septiembre de 2017

Grupos humanos poblaron el centro de Brasil hace 20.000 años
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Restos óseos de perezosos gigantes convertidos en objetos de adorno así lo sugieren

Poco a poco, yacimiento a yacimiento, vamos conociendo nuevos detalles de la prehistoria del continente americano, y especialmente datos sobre sus primeros pobladores que ponen en entredicho el modelo teórico actual con la llegada de los primeros humanos a través de Beringia hace unos 13.000 años. En este caso se trata del abrigo rocoso de Santa Elina, en el corazón verde de Brasil, donde grupos humanos fabricaban adornos con placas óseas de perezosos gigantes hace unos 20.000 años, en un lugar completamente alejado de las líneas de costa.

Fecha de Publicación
5 de septiembre de 2017
Fuentes de información digital utilizadas
Science News
Fuente de las imágenes
Science News
Palabras clave:
prehistoria, arqueologia americana, abrigo, Santa Elina, Brasil, perezoso gigante, Glossotherium, hueso, adorno, moda
Bibliografía científica, publicación original
Antiquity

Traducción: Laura Benito Díez.
Grupos humanos cazaban perezosos gigantes en el centro de Sudamérica hace unos 23.120 años, según han dado a conocer los científicos. Este hallazgo se añade a otras evidencias que ya señalaban que los humanos alcanzaron el cono sur mucho antes de que los cazadores Clovis recorriesen Norteamérica hce cerca de 13.000 años.
La evidencia de la presencia de grupos humanos el el abrigo de Santa Elina, ubicado en un área boscosa de la parte oriental de Brasil, hace tanto tiempo, plantea preguntas acerca de cómo llegaron los primeros humanos a Sudamérica. Los más tempranos pobladores podrían haber llegado navegando en canoa a lo largo de la costa del Pacífico antes de recorrer 2.000 kilómetros hacia el este hasta este remoto abrigo rocoso, o podrían haber recorrido una ruta tierra adentro desde América del Norte. Así lo plantean el arqueólogo Denis Vialou del Museo Nacional de Historia Natural de París y sus colegas en el número de agosto de la revista Antiquity. Otros yacimientos sudamericanos en los que se han registrado ocupaciones prehistóricas están mucho más cerca de la costa que el enclave de Santa Elina.
Las excavaciones desarrolladas en Santa Elina entre 1984 y 2004 han dado a conocer tres capas de sedimento que contenían numerosos objetos de piedra y huesos de una especie de perezoso gigante denominada Glossotherium. Los restos de perezoso incluyen pequeñas placas óseas procedentes de su piel que los humanos convirtieron en algún tipo de adornos, añadiendo marcas y agujeros. Los estratos también contenían restos de hogares.
Tres métodos de datación, aplicados a las partículas de carbón, sedimentos y huesos de perezoso, indican que grupos humanos llegaron por primera vez a Santa Elina hace más de 20.000 años. De nuevo se detecta presencia humana en el abrigo en torno a 10.120 hasta hace 2.000 años, afirman los investigadores.

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miércoles, 6 de septiembre de 2017

El papel de las mujeres en los intercambios culturales del Bronce europeo
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El estudio de una necrópolis de la Edad del Bronce en Alemania revela el impacto cultural de las migraciones individuales femeninas

Los estudios de ADN antiguo han traído todo un nuevo abanico de posibilidades a la arqueología y a la reconstrucción de nuestro pasado, aunque a veces lo limitado de la muestra pueda llevar a intepretaciones parciales o dudosas. En el caso del estudio de una necrópolis de la Edad del Bronce en la región de Augsburgo (Alemania), los análisis de ADN se han combinado con otros datos como el estudio de los isótopos de estroncio en la dentadura de los difuntos, y todos los datos obtenidos apuntan en una misma dirección, que la gran mayoría de las mujeres enterradas en la necrópolis proceden de otras regiones mientras que los hombres proceden del entorno cercano. Los investigadores consideran que estas migraciones individuales femeninas habrían tenido un importante impacto en los intercambios culturales del momento, convirtiéndolas en agentes históricos de primer orden, e incluso se plantean que parte de lo que hasta ahora se había interpretado como migraciones de grupos de población sean más bien desplazamientos individuales de este tipo.

Fecha de Publicación
4 de septiembre de 2017
Fuentes de información digital utilizadas
SincEuropa Press
Fuente de las imágenes
Sinc
Palabras clave:
prehistoria, edad de los metales, edad del bronce, Lechtal, Alemania, necrópolis, ADN, estroncio, migraciones, mujeres, gente
Bibliografía científica, publicación original
PNAS

Entre el Neolítico final y comienzos de la Edad del Bronce estuvo en uso una necrópolis situada en la zona del Lechtal, al sur de Augsburgo (Alemania). En ella se han recuperado restos de 84 individuos que han permitido llevar a cabo un interesante estudio que combina datos de isótopos, genéticos y arqueológicos, y que ha revelado que la mayoría de las mujeres del cementerio procedían de otras zonas geográficas mientras que los hombres eran del mismo entorno.
Este estudio, publicado recientemente en PNAS, abre una ventana al mundo de las relaciones sociales complejas en este periodo de nuestro pasado, y además parece que no fue algo puntual, sino que al menos en este yacimiento esta situación se prolongó durante unos 800 años.
Este tipo de patrón de asentamiento de la población se denomina patrilocal, y se combina con fenómenos de movilidad femenina individual.
"La movilidad individual fue una de las principales características que definió la vida de las personas en Europa central, incluso en el segundo y tercer milenio", ha afirmado Philipp Stockhammer, director de la investigación y miembro de la Universidad de Munich.
Este fenómeno habría jugado un papel fundamental en la transmisión e intercambio de conceptos culturales, fomentando el desarrollo de tecnologías nuevas.
Alissa Mittnik, del Instituto Max Planck, también participa en la investigación. Mittnik resalta la gran diversidad de linajes femeninos presente en la necrópolis, lo que abunda en la idea del traslado de muchas mujeres desde otras regiones hasta el valle de Lech.
Junto a los datos genéticos, el estudio también ha tenido en cuenta la información procedente de las proporciones de isótopos de estroncio presentes en los molares de las gentes enterradas en la necrópolis. A este respecto, Corina Knipper, científica adscrita al Centro de Arqueometría Curt-Engelhorn, ha explicado que estos datos corroboran a su vez que la gran mayoría de mujeres incluidas en el análisis procedían de otras regiones.
Su integración en las poblaciones de destino queda constatada por el hecho de que sus sepulturas no se diferencian de las de otras mujeres cuyo origen sí que se sitúa en el entorno del valle de Lech.
Finalmente, Philipp Stockhammer señala una línea de conclusiones que se pueden deducir de los datos obtenidos, y que resulta novedosa con respecto a los modelos teóricos actuales: "Parece que al menos parte de lo que antes se creía que era la migración por grupos se basa en una forma institucionalizada de movilidad individual".

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lunes, 4 de septiembre de 2017

¿Caminaban prehomínidos por Creta hace 5,7 MA?
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Descubrimiento "bomba" que se suma a la reciente revisión de fósiles de Graecopithecus freybergi, datados en 7,2 millones de años de antigüedad

El hallazgo de unos ratros fósiles de pisadas de homínidos de gran antigüedad (5,7 millones de años) en la isla griega de Creta, con un pulgar como el nuestro, viene a cuestionar la actual teoría de la evolución de los homínidos únicamente dentro de África en fechas tan tempranas. Se trata de una evidencia mucho más antigua que las famosas huellas de Laetoli (Tanzania), pero también tienen más de un millón de años más que los restos de Ardipithecus ramidus, el homínindo más antiguo conocido con fósiles razonablemente completos, y que aún tenía un pulgar simiesco. La polémica está servida, toca seguir investigando para poder dar encaje a todos estos datos.

Fecha de Publicación
1 de septiembre de 2017
Fuentes de información digital utilizadas
Europa PressLa VanguardiaABC
Fuente de las imágenes
Europa Press
Palabras clave:
prehistoria, pleistoceno, homininos, bipedismo, huellas, Trachilos, Creta, gente
Bibliografía científica, publicación original
Proceedings of the Geologists' Association

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En la zona de Trachilos, al oeste de la isla de Creta, una gran roca plana alberga unas curiosas marcas sobre su superficie. Se asemejan a pisadas humanas, formando un rastro, solo que se formaron hace 5,7 millones de años, un momento en que las teorías actuales sitúan la evolución de los homínidos únicamente en África.
El descubrimiento ha sido publicado online en la revista Proceedings of the Geologists' Association. Para su atribución a un individuo situado en la línea evolutiva de los homínidos, se argumenta la posición del pulgar de los pies, ya que otros primates lo tienen colocado en un lateral, más parecido al pulgar de nuestras manos, al igual que Ardipithecus ramidus (Etiopía), hasta ahora el homínindo más antiguo conocido con fósiles razonablemente completos (4,4 millones de años). Sin embargo, los Australopithecus y el resto de nuestra rama evolutiva lo tienen como nosotros, tal y como aparece en las famosas huellas de Laetoli (Tanzania), de 3,7 millones de años.
Las evidencias de Creta se sumarían a la polémica generada por los fósiles de Graecopithecus freybergi, del que solo se conocen varias piezas dentales y un fragmento de mandíbula procedentes de Grecia y Bulgaria, y al que se atribuye una antigüedad de 7,2 millones de años. Sus características morfológicas han llevado a clasificarlo dentro del grupo de los prehomínidos. Tanto este dato como el de las huellas localizadas en Creta vendrían a cuestionar una evolución únicamente africana de los homínidos.
La morfología de las huellas documentadas en Trachilos indica sin ambigüedades que pertenecen a un hominino temprano, y que sería algo más primitivo que los individuos que plasmaron sus huellas en Laetoli. Las de Creta se formaron en una costa arenosa, posiblemente en el delta de un pequeño río, mientras que las de Laetoli quedaron impresas en ceniza volcánica.
Sus 5,7 millones de años de antigüedad las ubican en un momento posterior al homínido fósil más antiguo conocido, el Sahelanthropus (Chad), aunque son más de un millón de años más antiguas que los restos de Ardipithecus ramidus, de pies simiescos. Solo la aparición de nuevos fósiles nos permitirá continuar perfilando las distintas ramas de nuestro árbol evolutivo, y dar encaje a todos estos datos.

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jueves, 31 de agosto de 2017

Cómo los neandertales hicieron el primer pegamento
by JMI Paleorama - 0


Un nuevo experimento de arqueología experimental el método que se utilizó hace 200.000 años para hacer pegamento

Los restos más antiguos de algo usado como pegamento tienen 200.000 años y la materia prima fue la resina de la corteza de abedul. Los neandertales usaban esta sustancia pegajosa, pero realmente se sabe muy poco sobre su proceso de fabricación y manipulación. Para hablar de la complejidad intelectual de los neandertales, muchos autores agrupan este hallazgo con el de las evidencias del uso del fuego, el habla o la fabricación de herramientas líticas. Pero en la Universidad de Leiden (Holanda) han hecho un nuevo estudio de arqueología experimental en el que se proponen tres nuevos métodos no tan complejos como los defendidos hasta ahora.

Fecha de Publicación
31 de agosto de 2017
Fuentes de información digital utilizadas
Science DailyGizmodoUniversiteit Leiden
Fuente de las imágenes
GizmodoUniversiteit Leiden
Palabras clave:
Prehistoria, Paleolítico, neandertales, arqueología experimental, ciencias auxiliares, pegamento, ciencia, ciencia-tecnología,
Bibliografía científica, publicación original
Scientific Reports

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Una nueva investigación publicada en Scientific Reports revela el asombroso ingenio y las capacidades intelectuales de los neandertales, y el método más probable utilizado para "cocinar" este antiguo adhesivo.
Según las evidencias arqueológicas, sabemos que los neandertales estaban fabricando alquitrán durante el Pleistoceno Medio. Las huellas más antiguas de esta práctica se remontan a un sitio en Italia en un momento en que sólo los neandertales estaban presentes en Europa. También se han encontrado bolas de alquitrán y residuos de adhesivos similares en Alemania, el más antiguo de los cuales data de hace unos 120.000 años. Los neandertales utilizaban el alquitrán para el enmangue: la práctica de unir huesos o piedras a un mango de madera para crear herramientas o armas. Era un multiplicador de su fuerza y les permitió salirse de lo establecido y pensar en nuevas formas de construir conjuntos completamente nuevos de herramientas.
Sin embargo, lo que hace que la presencia del alquitrán en esta etapa temprana de la historia sea un misterio, es que los neandertales habían descubierto una manera de hacer "pegamento" miles de años antes de la invención de la cerámica, que por el tiempo de los antiguos mesopotámicos se usaba en la producción de alquitrán en grandes cantidades. Durante años, los arqueólogos han sospechado que los neandertales realizaban una destilación seca de la corteza de abedul para sintetizar el alquitrán, pero el método exacto seguía siendo un misterio, sobre todo por la ausencia de hallazgos que documentasen los contenedores que pudieran utilizarse para cocinar el material. Los intentos de los científicos de replicar el proceso de los neandertales sólo conseguían cantidades minúsculas y muy lejos de lo que se requeriría para un enmangue.
Para averiguar cómo lo hicieron, un equipo de investigación dirigido por Paul Kozowyk de la Universidad de Leiden ha llevado a cabo un conjunto de experimentos. El alquitrán se deriva de la destilación seca de materiales orgánicos, típicamente corteza de abedul o madera de pino, por lo que el equipo de Kozowyk trató de reproducir el alquitrán con estas sustancias y los métodos de cocción probablemente a disposición de los neandertales. Es muy probable que los neandertales tropezaron con la idea mientras estaban sentados alrededor de una fogata.
"Una pieza de corcho de abedul enrollada, simplemente dejada en el fuego y parcialmente quemada, una vez abierta, contendrá a veces pequeñas trazas de alquitrán dentro del rollo a lo largo del borde quemado", explicaron los autores en el estudio. "No es suficiente para una herramienta, pero suficiente para reconocer una sustancia pegajosa".
Con esta idea, los investigadores aplicaron tres métodos diferentes, que van desde simples a complejos, con los que registraron los resultados y la cantidad de combustible, materiales, temperaturas y rendimiento de alquitrán para cada técnica. Sus resultados fueron comparados con hallazgos arqueológicos conocidos para comprobar si estaban en la pista correcta (o equivocada). Al final de los experimentos, los investigadores descubrieron que era totalmente posible crear alquitrán en las cantidades requeridas utilizando incluso el método más simple, que requería un control de temperatura mínimo, un montículo de cenizas y corteza de abedul.
"Un simple rollo de corteza en cenizas calientes puede producir suficiente alquitrán para producir una herramienta pequeña, y repetir este proceso varias veces (simultáneamente) puede producir las cantidades conocidas de los registros arqueológicos", escriben los investigadores. "Nuestros experimentos nos permitieron desarrollar un proceso que aplicando la destilación seca de la corteza de abedul pudo haber evolucionado, comenzando con el reconocimiento de pequeños rastros de alquitrán de corteza de abedul en rollos de corteza parcialmente quemados". Añadieron: "Nuestros resultados indican que es posible obtener cantidades útiles de alquitrán combinando materiales y tecnología ya en uso por los neandertales".
De hecho, repitiendo incluso el proceso más simple, los investigadores fueron capaces de obtener 15,9 gramos de alquitrán utilizable en un solo experimento, que es mucho más que cualquier resto de alquitrán encontrado en los sitios del Paleolítico Medio. Además, el control de temperatura no necesita ser tan preciso como se pensaba anteriormente, y no se requiere un contenedor duradero, como un contenedor cerámico. Dicho esto, el proceso requería cierta pericia. Para que este proceso fuese productivo, los neandertales necesitaban reconocer ciertas propiedades de los materiales, tales como el grado de adhesividad y viscosidad. Nunca estaremos seguros de que esto es exactamente lo que los neandertales estaban haciendo, pero es una posibilidad con implicaciones importantes para los primeros humanos en general.
"Lo que este documento refuerza es que todos los seres humanos de hace alrededor de 50.000 a 150.000 años atrás aproximadamente, eran culturalmente similares e igualmente capaces de estos niveles de imaginación, invención y tecnología", explicó Erik Trinkaus, antropólogo de la Universidad de Washington. "Los antropólogos han confundido la anatomía y el comportamiento, haciendo la inferencia de que la anatomía arcaica es igual a la conducta arcaica, y el comportamiento" moderno "es equivalente a la anatomía humana moderna. Lo que está saliendo de los registros fósiles humanos y del Paleolítico a través de Eurasia y África es que, en cualquier punto del tiempo durante este período, todos estaban haciendo -y capaces de hacerlo- básicamente las mismas cosas, cualesquiera que fueran ".
Sabrina Sholts, antropóloga del Museo Nacional de Historia Natural del Instituto Smithsonian, dice que este estudio es un buen ejemplo de cómo la arqueología experimental puede utilizarse para complementar el registro de material y abordar cuestiones sobre el comportamiento de los homínidos anteriores.
"Creo que vale la pena probar métodos de producción de alquitrán que pudieran haber sido usados ​​por los neandertales y los humanos modernos tempranos, aunque sólo sea para desafiar nuestras suposiciones sobre el tipo de tecnologías e ideas a su alcance".

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