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martes, 16 de enero de 2018

Arte rupestre en la isla de Creta se remonta al Pleistoceno final
by LB Paleorama - 0

Cueva de Asphendou, Creta

Recientes investigaciones han identificado una especie de ciervo extinto en la actualidad

La datación indirecta de las representaciones rupestres prehistóricas resulta fundamental en conjuntos artísticos que hace unas décadas resultaban "indatables". Así ha sucedido con un panel de grabados rupestres situado en la Cueva de Asphendou (Creta), documentado en la década de 1970 y reestudiado ahora en detalle, desentrañando sus distintas fases superpuestas. Gracias a la fotogrametría de alta resolución se ha identificado una primera fase consistente en un panel de cérvidos con unas características anatómicas que solo pueden corresponder a unas especies de ciervos enanos cretenses actualmente extintos, pero que según el registro fósil campaban a sus anchas por la isla en el Pleistoceno final, hace al menos 11.000 años. Esto convierte a los grabados de Asphendou en las primeras representaciones rupestres paleolíticas identificadas en Grecia hasta ahora.

Fecha de Publicación
16 de enero de 2017
Fuentes de información digital utilizadas

Fuente de las imágenes
Journal of Archaeological Science: Reports
Palabras clave:
prehistoria, paleolítico superios, pleistoceno final, Cueva de Asphendou, Creta, Grecia, arte rupestre, grabado, cérvidos, ciervo enano, Candiacervus ropalophorus, moda
Bibliografía científica, publicación original
Journal of Archaeological Science: Reports

  • El ciervo extinto endémico de Creta (Candiacervus)
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  • Imagen a partir de modelo 3D y mapa en escala de grises mostrando las profundidades de los grabados
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  • Petroglifos de la Cueva de Asphendou
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  • Cuadúpedo con representacines en forma de remo cruzadas sobre su torso
Traducción: Laura Benito Díez.
El arte figurativo más antiguo conocido en Grecia data del periodo Neolítico (hace aproximadamente entre 8.000 y 5.000 años). Un estudio reciente de los petroglifos de la Cueva de Asphendou en la isla de Creta, sin embargo, sugiere que estas representaciones artísticas tienen una historia mucho más larga en el área del Egeo. Publicados por primera vez hace más de 40 años, el debate acerca de la antigüedad de estos petroglifos ha permanecido dormido durante décadas. A la luz de los avances tecnológicos en imagen digital y los recientes descubrimientos arqueológicos y paleontológicos en la isla, un equipo de investigación internacional ha reevaluado la datación de los petroglifos y demostrado que algunos fueron realizados en el Pleistoceno final, o Paleolítico superior. La comparación de la iconografía con el registro fósil demuestra que un cérvido endémico extinto, Candiacervus, está representado en la Cueva de Asphendou. Este es el más temprano arte figurativo encontrado hasta el momento en Grecia.
La Cueva de Asphendou se localiza en la región de Sphakia, en el oeste de Creta. En la actualidad esta región constituye una fértil zona de pastoreo para rumiantes por su elevación, a los pies de las Montañas Blancas y por su flora asociada. La cueva es pequeña (8,5 x 3,5 metros), y tiene un techo muy bajo (60 cms). Está formada en roca caliza cristalina, un tipo de roca que se extiende por toda la zona. Sobre su suelo hay un espeleotema donde han sido grabados los petroglifos, cubriendo un área de aproximadamente 1,15 x 0,8 metros.
A finales de la década de 1970, después de que los grabados de la Cueva de Asphendou fueran publicados, abundante material fósil perteneciente a cuatro especies enanas de cérvidos fue descubierto en cuevas costeras a lo largo de la costa norte de Creta, incluyendo, por primera vez, astas de tipo ropalophorus, un asta muy característica y alargada, con una punta inferior muy corta y ausencia de otras puntas o ramificaciones.
Las ocho especies conocidas de cérvidos cretenses se dividen entre especies enanas y otras de gran tamaño. De estas últimas se ha podido observar que tenían hábitats mucho más reducidos, mientras que las especies enanas han sido documentadas en más de 60 cuevas costeras a lo largo de todo el litoral de la isla. Las especies más pequeñas, C. ropalophorus, C. sp. IIa, no sólo tienen unas patas relativamente cortas, sino que además poseen cuernos alargados e indiferenciados.
Candiacervus ropalophorus, y sus parientes con ligeras variaciones morfológicas, junto con Capra aegagrus cretica (una especie de cabra salvaje), son las dos únicas especies que poseían apéndices craneales simples, sin ramificaciones, como los representados en la Cueva de Asphendou. La principal diferencia entre estos dos rumiantes es que la más pequeña especie de Candiacervus tenía astas inusualmente largas, tanto rectas como ligeramente curvas, y sin ramificaciones, que podían alcanzar prácticamente la longitud de sus cuerpos. Mientras que los cuernos de agrimi (Capra aegagrus cretica), aunque también carecen de ramficaciones, se extienden únicamente hasta sus hombros.
Una segunda diferencia, menor aunque obvia, es que las astas del ciervo de Creta tienen una superficie lisa mientras que los cuernos de agrimi tienen profundos surcos horizontales.
Si los cuadrúpedos grabados en Asphendou son Capra, datarían de hace unos 9.000 años, si por el contrario son Candiacervus, datarían de antes del fin del Paleolítico, al menos 11.000 años atrás.
El equipo de investigación ha documentado pormenorizadamente la superficie de la cueva en la que se observan los grabados, a través de un modelo 3D de alta resolución generado por fotogrametría. Como resultado, se ha obtenido un importante archivo de fotografías y bocetos de la totalidad de la secuencia de grabados de Asphendou, lo que ha permitido una primera interpretación del conjunto, esencial para resolver el problema de la datación.
Las ilustraciones producidas en la década de 1970 inducían al error al tratar el conjunto como un panel producido de una sola vez, interpretando erróneamente figuras que se superponen, sin tener en cuenta la diacronía de los grabados. La investigación actual ha permitido identificar diferentes capas de grabados, lo que ha permitido identificar nuevos elementos iconográficos, aumentando el número de cuadrúpedos observados de 20 a 37. La descomposición del panel en capas ha permitido observar además que los grabados más antiguos representan un conjunto de animales paleolíticos sin representación de línea de suelo o de paisaje.
La documentación y reestudio de los grabados confirma que, en base a la silueta general, cuerpo, proporciones y la presencia simultánea de pezuñas y cuernos, estos cuadrúpedos son rumiantes. Los apéndices craneales son largos, y ligeramente curvados, y presentan distintas logitudes en proporción con el cuerpo. En algunos cuadrúpedos, los apéndices craneales se extienden de forma más horizontal, sin cambios de ángulo, mientras que en otros son cortos con un claro cambio de ángulo a medio camino. Ninguno de los apéndices tiene perfil de cimitarra. Estos detalles son cruciales para reinterpretar lo que parecen ser los grabados más antiguos de Asphendou.
Aunque las astas de Candiacervus varían en tamaño y forma, todas adolecen de la complejidad de las astas de los ciervos continentales. En la vista antero-lateral de la cabeza con el asta, esta configuración única de cuernos relativamente rectos o en ocasiones curvos, sin puntas multiples ni palmeados, y especialmente, prácticamente iguales en longitud al cuerpo del cérvido, recuerdan especialmente a la mayoría de cuadrúpedos representados en la Cueva de Asphendou. Estilísticamente, las representaciones encajan con el arte paleolítico conocido al representar al animal de perfil, pero detallando ambos cuernos como en una vista en tres cuartos. Además, la ausencia de línea de suelo, o de representación del paisaje, es más común en los grabados paleolíticos que en los ejemplos conocidos de la Edad del Bronce en los que se representan cabras salvajes.
Durante la Edad del Bronce en el Egeo, los cérvidos enanos cretenses llevaban extintos unos 6.000 años, por lo que resulta mucho más plausible considerar que se trata de representaciones realizadas en el Pleistoceno final que distorsiones aleatorias sobre las cabras salvajes realizadas por artistas de la Edad del Bronce y que resultan tener un parecido anatómico asombroso con las especies fósiles identificadas.

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lunes, 15 de enero de 2018

Oleaje deja al descubierto bosque fósil de la costa de Ribadeo (Lugo)
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Bosque fósil en Ribadeo, Lugo

Robles, pinos, abedules y avellanos habrían poblado esta zona entonces emergida hace unos 7.000 años

Los temporales de invierno tienen la costumbre de destapar antiguos tesoros, ya sean pecios, asentamientos humanos o enterramientos en la antigua línea de costa, o elementos fosilizados de la naturaleza, que durermen bajo el mar un sueño de milenios. En Ribadeo (Lugo), los temporales han sacado a la luz los restos de un bosque petrificado de hace entre 4.000 y 7.000 años, que viene a recordarnos que la naturaleza está en constante transformación, y que el imponente paisaje de As Catedrais es también un fenómeno efímero, llamado a desaparecer.

Fecha de Publicación
14 de enero de 2018
Fuentes de información digital utilizadas
La voz de Galicia
Fuente de las imágenes
La voz de Galicia
Palabras clave:
prehistoria, neolítico, Ribadeo, Galicia, bosque fósil, roble, pino, abedul, avellano, paleocosta, nacional
Bibliografía científica, publicación original


  • Bosque fósil, Ribadeo, Lugo
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  • Bosque fósil, Ribadeo, Lugo
La playa de As Catedrais, en la localidad de Ribadeo (Lugo) es ya de por sí un entorno privilegiado, cuya espectacularidad ha llevado incluso a las autoridades a gestionar su aforo para tratar de minimizar el impacto humano sobre este espectacular paisaje. Pero la costa es un entorno vivo en el que se suceden dinámicas de erosión, donde el avance y el retroceso del nivel del mar marca los ritmos vitales.
Hace unos 15.000 años, la línea de costa se encontraba en este punto a unos 15 o 20 kilómetros mar adentro, y ese área se encontraba cubierta por un frondoso bosque, del que se sabe que estaba poblado por robles y pinos, y probablemente también por abedules y avellanos. Este bosque, en pleno apogeo hace entre 4.000 y 7.000 años, habría ido quedando sepultado bajo las crecientes aguas, fosilizándose sus restos a lo largo de los últimos milenios, y quedando ocultos bajo la arena que actualmente forma parte de este litoral, y que forma la playa al pie del acantilado.
Pero este estado de cosas, que para nosotros es un paisaje aparentemente consolidado, es en realidad un episodio efímero en la historia de esta costa, ya que la acción del oleaje va retirando esta arena protectora. De hecho, actualmente han quedado al descubierto abundantes fósiles de este bosque prehistórico. En este proceso, la arena a pie de acantilado acabará desapareciendo por completo, hasta convertir este entorno en una playa de cantos.
Llegado este punto, la erosión del acantilado se reactivará notablemente, y este paisaje que ahora nos parece increíblemente sólido e inamovible, cambiará su faz de nuevo. En un plazo de 100 a 200 años hacia delante, las olas habrán dejado al descubierto las grandes piedras bajo la playa, y su impulso las convertirá en proyectiles que horadarán los grandes arcos de roca. La superficie del mar habrá subido entre 0.4 y 0,7 metros, y el nivel de erosión marina será similar al que aconteció hace unos 135.000 años, en el punto máximo del último interglaciar. Mientras tanto, cada vez quedará más descubierto de su arena protectora el bosque fósil frente a la costa.
Este tipo de restos fósiles son relativamente comunes en las costas de Galicia y Portugal, y también en diversos puntos de las Islas Británicas. En este caso ha sido posible su datación por radiocarbono, que lo sitúa hace 4.000 a 7.000 años, pero conocemos ejemplos sensiblemente más antiguos, como el de Esposende, en Portugal, con una antigüedad de unos 40.000 años.
El catedrático de Geología Juan Ramón Vidal Romaní destaca que estos restos "nos indican que hace más de 7.000 años el nivel del mar estaba mucho más bajo que en la actualidad y que ha subido a una gran velocidad en estos últimos años".

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viernes, 12 de enero de 2018

Representación del cosmos azteca en un pequeño estanque
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Estanque de Nahualac. Foto: Isaac Gómez

Se trata de un estanque natural a los pies del volcán Iztaccihuatl, en el centro de México

Un mágico rincón situado a los pies del volcán Iztaccíhuatl parece ser el lugar donde pueblos mesoamericanos encontraron la escenografía perfecta para representar su idea del origen del mundo. La existencia de un estanque con aguas de espejo que refleja el impresionante paisaje circundante fue adaptada con la construcción de un pequeño oratorio en su centro, que parecía emerger de las mismas aguas. Así quedaba reflejado en su propio mundo el mito de la creación en que Cipactli, el monstruo de la tierra, flotaba en las aguas primigenias. A partir de ese punto, de su cuerpo surgirían el cielo y la tierra. El lugar fue espacio de culto al dios de la lluvia Tláloc, pero también a las entidades femeninas del agua y la tierra.

Fecha de Publicación
5 de enero de 2018
Fuentes de información digital utilizadas
Europa PressINAH
Fuente de las imágenes
INAH
Palabras clave:
arqueología americana, mesoamérica, Nahualac, Iztaccíhuatl, cosmogonía, adoratorio, tetzacualco, internacional
Bibliografía científica, publicación original


  • Estanque de Nahualac. Foto: Isaac Gómez
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  • Proyecto arqueológico de la SAS-INAH. Foto: Isaac Gómez
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  • Temporada de excavación 2016. Foto: Isaac Gómez
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  • Labores de campo en el sitio. Foto: Isaac Gómez
Nahualac es un enclave arqueológico situado a los pies del volcán Iztaccíhuatl, donde un equipo arqueológico del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México parece haber encontrado la recreación de un mito de la creación del mundo asociado a culturas mesoamericanas.
Estos mitos mencionan a Cipactli, el monstruo de la tierra, que flotaba sobre las aguas primigenias. A partir de su cuerpo habrían surgido entonces tierra y cielo.
El entorno privilegiado de Nahualac hace que la superficie del estanque actúe como un espejo, y en su centro se ha documentado la existencia de un tetzacualco o adoratorio, que en dicha escenografía daría la impresión de surgir de las propias aguas. Así, el conjunto actuaría como representación de un tiempo y espacio primigenios, constituyendo un modelo a escala de la formación de su universo.
"La intención de que el agua rodeara elementos arquitectónicos rituales específicos parece haber sido una parte importante dentro del pensamiento mesoamericano, lo vemos en Tenochtitlan, o en la Ciudadela, en Teotihuacan", ha señalado la arqueóloga Iris del Rocío Hernández Bautista, de la Subdirección de Arqueología Subacuática (SAS) del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), y responsable de la investigación arqueológica.
En el yacimiento de Nahualac se han identificado dos áreas diferenciadas. La principal es la zona del estanque, en cuyo centro se erigió un templo de planta rectangular, con paredes de piedras colocadas sin argamasa. este tipo de construcciones se denominan tetzacualco.
La segunda área identificada se encuentra a unos 150 metros de distancia en dirección suroeste. Se ubica en un amplio valle, que cuenta con abundantes manantiales de agua. A lo largo de un área de unos 300 por 100 metros se han documentado evidencias arqueológicas asociadas a las culturas de Coyotlatelco (750-900 d.C.), Mazapa (850 a 900 d.C.) y Complejo Tollan (900-1150 d.C.). Se han recogido fragmentos cerámicos con decoraciones relacionadas con el dios de la lluvia Tláloc.
El conjunto de evidencias arqueológicas indica un evidente culto a Tláloc en el lugar, aunque no de forma exclusiva. a su vez, este enclave guarda relación con las entidades femeninas del agua y la tierra.
El estanque estaría también vinculado con los significados rituales del espejo, y con el quincunce mesoamericano, que es la representación de los cuatro rumbos del universo, y cuyo centro señala el lugar de conexión entre distintos planos cósmicos.

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Arpa bucal de hueso que aún suena después de 1.700 años
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Arpa bucal, Altai

El hallazgo procede de los Montes Altai, en Siberia

Recuperar los sonidos de nuestro pasado, muchas veces una utopía, es un modo especialmente potente de conectar con nuestra historia, de transportarnos miles de años atrás. El hallazgo de varios ejemplos de arpas bucales de hace unos 1.700 años de antigüedad en dos yacimientos huno-sármatas de los montes Altai es una de esas raras oportunidades, especialmente porque una de las arpas bucales aún es operativa. Además de permitirnos asomarnos a la cotidianidad y a los momentos de ocio y socialización de estas gentes, estas arpas bucales son el ejemplo de una tecnología de fabricación que aún no se había documentado, y que resulta más avanzada que la forma de crear arpas bucales de hueso de otros pueblos de la región siberiana de Tuva y de Mongolia.

Fecha de Publicación
9 de enero de 2018
Fuentes de información digital utilizadas
Siberian Times
Fuente de las imágenes
Siberian Times
Palabras clave:
mundo clásico, sármatas, hunos, Chultukov Log 9, Cheremshanka, Altai, Siberia, arpa bucal, hueso, música, moda
Bibliografía científica, publicación original


  • Hallazgos musicales localizados por los arqueólogos en Chultukov Log 9 y Cheremshanka, yacimientos de la República de Altai
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  • Arpa bucal completa, Altai
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  • Cheremshanka, Altai
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  • Chultukov Log 9, Altai
Traducción: Laura Benito Díez.
Los hallazgos musicales han sido localizados por arqueólogos en dos yacimientos de la república de Altai, denominados Chultukov Log 9 y Cheremshanka. Realizados a partir de costillas de vacas o caballos abiertas en dos, uno de los objetos recuperados aún es capaz de producir música.
Tres de las arpas bucales recuperadas del primero de los yacimientos arqueológicos estaban en proceso de producción, aún por terminar.
Las otras dos procedentes de Cheremshanka estaban completas, y una aún es capaz de hacer música unos 1.580 a 1.740 años después de ser fabricada por algún artesano del periodo Huno-Sármata.
El arpa que aún permanece operativa tiene 11 centímetros de longitud, y 1,6 centímetros de ancho.
Los hallazgos han sido anunciados por el profesor Andrey Borodovsky, del Instituto de Arqueología y Etnografía en Novosibirsk, parte de la rama siberiana de la Academia Rusa de las Ciencias.
Estos artesanos del periodo huno-sármata usaban la parte media de la costilla, abriéndola en dos mitades, tal y como ha explicado Bodorovsky. Este método difiere del usado en las arpas bucales que se fabricaban en la región siberiana de Tuva, y en Mongolia, donde se utilizaban huesos largos. las pruebas realizadas revelan que la técnica documentada en los montes Altai es más avanzada.
La lengüeta de este tipo de arpas se coloca en la boca del intérprete y se pulsa con el dedo para producir una nota musical. Este tipo de objetos se encuentran entre los más antiguos del mundo.

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jueves, 11 de enero de 2018

Identifican cerámica neolítica con ramiforme en El Portalón (Atapuerca, Burgos)
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Ramiforme, El Portalón, Atapuerca.

El hallazgo parece indicar contactos culturales con el área mediterránea de la península Ibérica, e incluso una cierta globalización simbólica en el Neolítico europeo.

Las representaciones antropomorfas esquemáticas de época neolítica conocidas como ramiformes se han documentado en distintas zonas del continente europeo, especialmente en Centroeuropa y en la cuenca mediterránea, aunque hasta ahora el interior peninsular no contaba con ningún ejemplo. Pero las excavaciones en el yacimiento de El Portalón, perteneciente al complejo arqueológico de Atapuerca (Burgos, España) han permitido localizar un fragmento de un recipiente de cerámica decorado con uno de estos ramiformes, realizado a peine y rellenado con ocre.Esta nueva evidencia nos invita a repensar las relaciones culturales en el Neolítico europeo, la circulación de ideas y el desarrollo de conceptos globales, que estarían asociados a a los desplazamientos de personas.

Fecha de Publicación
10 de enero de 2018
Fuentes de información digital utilizadas
DicytBurgos Conecta
Fuente de las imágenes
Dicyt
Palabras clave:
prehistoria, neolítico, El Portalón, Atapuerca, Burgos, España, ramiforme, cerámica, incisa, ocre, moda
Bibliografía científica, publicación original
Quaternary International

  • El Portalón, Atapuerca
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Las líneas que decoran este fragmento de cerámica neolítica hallado en 2015 en el yacimiento de El Portalón (complejo arqueológico de Atapuerca) han resultado formar parte de lo que se conoce como un "ramiforme", una representación esquemática del ser humano común en el neolítico europeo, pero de la que en la península Ibérica se conocen muy pocos ejemplos, y todos ellos ligados hasta ahora al ámbito de la costa mediterránea.
La figura está realizada sobre la arcilla en fresco de un recipiente cerámico, del que no ha sido posible recrear su forma completa. En todo caso, los investigadores consideran que podría tratarse de un recipiente con un uso simbólico o de prestigio, y no un objeto de uso cotidiano, ya que sus paredes son finas y muy cuidadas, y están realizadas con una pasta que destaca por su homogeneidad.
Los trazos que componen el ramiforme se realizaron mediante incisiones con un peine, que posteriormente se rellenaron con ocre para realzar el diseño. Según sus descubridores, "lo más sorprendente es que en el contexto ibérico, hasta ahora, este tipo de decoración solo era conocida en puntos muy concretos del frente mediterráneo, especialmente en Alicante. El reconocer este elemento por primera vez en el interior de la Península nos muestra relaciones entre ambos puntos. Además, y esto es más novedoso en lo que representa, también pone en contacto a los moradores de la Sierra de Atapuerca con comunidades italianas o de Centroeuropa".
A este hallazgo le precedió en la década de 1970 la aparición de un recipiente decorado con un antropomorfo en la denominada Galería del Sílex (Cueva Mayor, Atapuerca).
El equipo no descarta localizar nuevos fragmentos de este mismo recipiente, ya que durante la campaña de excavaciones de 2017 se ha encontrado otro trozo más de la pieza.
El Portalón es un yacimiento privilegiado que atesora una estratigrafía donde se recogen evidencias de los últimos 10.000 años de la historia humana. Los científicos han identificado niveles correspondientes al Mesolítico, Neolítico, Calcolítico, Edad del Bronce, Edad del Hierro, época romana y Edad Media.

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miércoles, 10 de enero de 2018

La temporalidad de las ocupaciones neandertales en Pinilla del Valle (Madrid)
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Abrigo de Navalmaíllo, Pinilla del Valle

El estudio aplica el análisis espacial a la identificación de las ocupaciones temporales paleolíticas

Rastrear y diferenciar las ocupaciones temporales en un mismo yacimiento prehistórico suele ser una tarea ardua y delicada, que requiere de cuidadosos estudios microespaciales para ir con paciencia descomponiendo los nieveles arqueológicos y las superposiciones. Esto es lo que se ha propuesto en un reciente estudio el equipo científico que investiga el yacimiento de Navalmaíllo (Pinilla del Valle), ocupado de forma intermitente por neandertales, bajo el pertienente título de "Deshaciendo el palimpsesto".

Fecha de Publicación
9 de enero de 2018
Fuentes de información digital utilizadas
CENIEH
Fuente de las imágenes
CENIEH
Palabras clave:
prehistoria, paleolítico medio, neandertales, Navalmaíllo, Pinilla del Valle, Comunidad de Madrid, temporalidad, análisis espacial, SIG, 3D, industria lítica, remontajes, gente
Bibliografía científica, publicación original
Trabajos de Prehistoria

Desde el año 2002, un equipo de investigación coordinado por Laura Sánchez-Romero, Alfredo Pérez-González y Theodoros Karampaglidis investiga las ocupaciones humanas identificadas en el yacimiento de Navalmaíllo, situado en Pinilla del Valle, en lo que se ha dado en llamar el Valle de los Neandertales, y que constituye la única zona de la Comunidad de Madrid donde han aparecido restos fósiles de esta especie.
Sus trabajos acaban de ser publicados en la revista Trabajos de Prehistoria, editada por el CSIC, y se centran en el análisis espacial del yacimiento para poder definir ocupaciones estacionales que se suceden en el mismo espacio, y que a menudo son muy difíciles de diferenciar en el registro arqueológico.
Para ello han utilizado análisis sig y técnicas 3D aplicadas al estudio microespacial del yacimiento, combinadas con el estudio pormenorizado de la industria lítica, realizando además remontajes de piezas para reconstruir los procesos de talla.
A través de esta investigación, el equipo ha podido identificar dos momentos de ocupación en Navalmaíllo, con un episodio de abandono intermedio, mientras que en principio se había interpretdo el yacimiento como resultado de una intensa actividad.

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martes, 9 de enero de 2018

Nuevo método para calcular la edad de adultos a partir del desgaste dental
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Un estudio busca lograr una mayor precisión en el cálculo de la edad de fallecimiento de adultos aniguos más allá de los 40 años

La creencia de una esperanza de vida reducida, en torno a los 40 años de edad, hasta épocas recientes, puede haber tenido su base en el uso de biomarcadores adecuados para medir el desarrollo de niños y jóvenes, pero inútiles una vez alcanzada la madurez. Una investigación desarrollada desde la Universidad Nacional de Australia, y basada en varias necrópolis angloajonas de los siglos V al VII d.C., propone un nuevo método de estimación de la edad de los individuos adultos a partir del desgaste dental. A partir de su uso, la investigadora Christine Cave afirma que entre estas poblaciones anglosajonas era común alcanzar los 70 años de edad, proporcionando así una nueva vía para la identificación y el estudio de los ancianos en épocas pasadas, tradicionalmente poco estudiados por la investigación arqueológica.

Fecha de Publicación
5 de enero de 2018
Fuentes de información digital utilizadas
Europa PressAustralian National University
Fuente de las imágenes
Australian National University
Palabras clave:
dentición, desgaste dental, edad, esperanza de vida, adultos, ancianos, antigüedad, salud
Bibliografía científica, publicación original
Journal of Anthropological Archaeology

El uso de ciertos biomarcadores relacionados con el desarrollo de la dentición o con el crecimiento de los huesos constituye una herramienta fundamental para el cálculo de las edades de fallecimiento de nuestros antepasados. Pero a medida que los individuos alcanzan a edad adulta, y se completa el desarrollo óseo y dental, nos vamos quedando sin elementos para afinar de forma precisa la edad de muerte, con lo que se va generando una especie de cajón de sastre lleno de individuos de 40 años o más, que produce una imagen distorsionada acerca de la esperanza de vida previa a la Edad Contemporánea.
La investigadora Christine Cave, doctoranda de la Escuela de Arqueología y Antropología de la Universidad Nacional de Australia (ANU), ha desarrollado un nuevo método para definir con mayor precisión las edades de fallecimiento de las poblaciones adultas antiguas, tomando como base el desgaste dental. Para ello, analizó el desgaste de las piezas dentales de individuos procedentes de cementerios anglosajones de Inglaterra fechados entre 475 y 625 d.C., y posteriormente lo comparó con el desgaste dental de poblaciones actuales con un estilo de vida comparable al de los anglosajones de la época.
Como conclusión a su estudio, Cave ha podido comprobar que entre las poblaciones anglosajonas tardoantiguas no era raro alcanzar la vejez, y que los 70 años era una edad frecuente de muerte. "A veces la gente piensa que en esos días si vivías hasta los 40 años era lo mejor que se podía alcanzar. Pero eso no es cierto", menciona la autora de la investigación. "Para las personas que vivieron vidas tradicionales sin medicamentos o productos modernos, la edad de muerte más común era de 70 años, y eso es notablemente similar en todas las culturas".
Cave considera que la idea de una mortandad extendida en torno a los 40 años ha podido generarse a partir de algunas deficiencias en la clasificación precisa de la edad de los adultos en los estudios antropológicos. En el texto publicado por la ANU, Cave dice que las personas mayores han sido muy ignoradas de forma habitual en los estudios arqueológicos, y que la causa puede ser la dificultad para identificarlas de forma certera.
El uso de biomarcadores de desarrollo para estimar la edad de muerte puede provocar que no podamos distinguir de forma efectiva entre un adulto saludable de 40 años o una persona anciana de 95, según argumenta la investigadora.
Además de desarrollar su método, Cave ha identificado ciertas diferencias en el tratamiento de los enterramientos masculinos y femeninos dentro de las necrópolis empleadas para su estudio, situadas en Essex, Kent y Hampshire.
"Las mujeres eran más propensas a recibir entierros prominentes si morían jóvenes, pero era mucho menos probable que les dieran uno si eran viejas. Los hombres de categoría superior generalmente están enterrados con armas, como una lanza y un escudo u ocasionalmente una espada", explica Cave.

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lunes, 8 de enero de 2018

Descubren campos irrigados para cultivar en mitad de la Ruta de la Seda
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Los hallazgos parecen indicar que las poblaciones de nómadas de Asia central no se dedicaban únicamente al pastoreo

La posibilidad de utilizar drones en estudios de paisaje ofrece una nueva perspectiva de obtención y análisis de datos, lo que permite aportar una visión aérea en detalle no disponible hasta ahora. Esta tecnología ha permitido a investigadores de la universidad de St. Louis identificar sistemas de irrigación desarrollados hace más de 1.500 años por comunidades de pastores nómadas en la región más árida de la tierra, en pleno corazón de la Ruta de la Seda. Esta investigación, junto con otros estudios sobre las rutas de dispersión de cereales domesticados, indica que estas comunidades tradicionalmente consideradas ganaderas tenían un importante componente agrícola en sus economías, por lo que proponen definirlos de un modo más preciso con el término "agropastores".

Fecha de Publicación
3 de enero de 2018
Fuentes de información digital utilizadas
Washington University in St. Louis
Fuente de las imágenes
Washington University in St. Louis
Palabras clave:
mundo clásico, Asia central, China, montañas Tian Shan, valle de Mohuchahan, Ruta de la Seda, irrigación, agropastores, economía
Bibliografía científica, publicación original
Archaeological Research in Asia

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Traducción: Laura Benito Díez.
A través del uso de imágenes obtenidas desde satélite y reconocimiento desde drones, arqueólogos de la Universidad de Washington en St. Louis han descubierto un antiguo sistema de irrigación que permitía a una comunidad agrícola mantener a su ganado y obtener cosechas en el árido noroeste de China, uno de los climas desérticos más secos del mundo.
Perdidos durante siglos a los pies yermos de las montañas chinas de Tian Shan, los restos de la antigua comunidad agrícola permanecen ocultos a plena vista, con la apariencia de extrañas rocas redondeadas desperdigadas y arenosos surcos cuando se contemplan desde el suelo.
Prospectado a 30 metros de altura mediante el uso de drones y software especializado de análisis de imagen, el yacimiento muestra las inconfundibles características de diques de registro, , canales de irrigación y cisternas que alimentan un mosaico de pequeños campos de cultivo. La excavación inicial de sondeos también confirma las ubicaciones de pequeñas granjas diseminadas y campos de enterramientos, según ha dado a conocer Yuqi Li , estudiante de doctorado del Departamento de Antropología en Artes y Ciencias, quien descubrió el yacimiento gracias a una beca financiada por la National Geographic Society.
Los análisis preliminares, como detallan Li y los coautores del estudio en el número de diciembre de la revista Archaeological Research in Asia, sugieren que el sistema de irrigación fue construido en el siglo III o IV d.C. por comunidades locales de pastores que pretendían añadir una mayor cantidad de cereales a su producción de vegetales para el consumo y la crianza de ganado.
"Al tiempo que la investigación sobre antiguos intercambios de cosechas a lo largo de la Ruta de la Seda se desarrolla, los arqueólogos deberían investigar no solo las cosechas propiamente dichas, sino también el conjunto de tecnologías, como la irrigación, que habrían permitido a los "agropastores" diversificar sus economías", afirma Li.
"En los últimos años, más y más arqueólogos han comenzado a darse cuenta que la mayoría de las denominadas comunidades de pastores nómadas en la antigua Asia Central estaban también relacionadas con la agricultura", añade Li. "Pensamos que es más preciso llamarlos agropastores, porque el componente agrícola en su economía era un fenómeno normal en lugar de una situación de transición".
El equipo de Li ha trabajado con el Laboratorio de Análisis Espacial, Interpretación y Exploración (SAIE) de la Universidad de Washington, usando en primer lugar imágenes de satélite para focalizarse en un área conocida como MGK, denominada así por el cercano valle de Mohuchahan, un valle ubicado entre las montañas de Tian Shan.
Un mapeado más detallado del yacimiento ha sido obtenido utilizando un dron cuadricóptero y nuevo software de fotogrametría que ha combinado unas 2.000 fotos aéreas geolocalizadas para crear modelos 3D del lugar.
El yacimiento ha proporcionado a los investigadores un ejemplo especialmente bien conservado de un sistema de irrigación a pequeña escala que los primeros agricultores idearon para cultivar cereales en un clima que históricamente recibe menos de 66 milímetros de precipitaciones anuales, aproximadamente una quinta parte del agua necesaria para cultivar incluso las variedades de mijo más tolerantes a la sequía.
Los investigadores creen que el yacimiento se utilizaba para cultivar mijo, cebada, trigo y quizás uvas.
El descubrimiento es importante, recalca Li, porque ayuda a resolver un debate de larga duración sobre cómo las tecnologías de irrigación se abrieron paso a través de este árido rincón de la región china de Xinjiang.
Mientras que algunos estudiosos sugieren que todas las técnicas principales de irrigación fueron traídas por primera vez por las tropas de la dinastía Han (206 a.C. - 220 d.C.), el estudio de Li sugiere que las comunidades locales agropastoriles adoptaron muchas técnicas de irrigación de climas áridos antes del periodo Han y continuáron usándolas después.
Un curso de agua conocido como el río Mohuchahan drena el valle y conduce un hilo de agua procedente del deshielo y la escasa lluvia montañas abajo antes de desaparecer en las arenas del vasto desierto de Taklaman, en China.
Las Montañas de Tian Shan, que forman el extremo norte de este desierto, son parte de una cadena montañosa que ha servido durante largo tiempo como corredor central para las rutas prehistóricas de la Ruta de la Seda entre China y Próximo Oriente.
La investigación de Li en MGK se apoya en el trabajo de su colega de la Universidad de Washington Michael Frachetti, profesor de antropología, cuya investigación sugiere que las comunidades ganaderas que vivían a lo largo de este sistema montañoso formaban una enorme red de intercambios que cubría gran parte del continente euroasiático.
La investigación aún en desarrollo por parte de Frachetti y sus colegas de la Universidad de Washingtonafirma que las semillas de los primeros cultivos domésticos se extendieron gradualmente por nuevas áreas a lo largo de este corredor asiático intramontañoso, a través de redes sociales formadas por antiguos grupos nómadas, que se encontraban al desplazar los rebaños a los pastos de cada estación.
Basándose en su investigación en MGK, Li cree que las primeras tecnologías de irrigación también siguieron esa misma ruta, pasando de un grupo de pastores a otro a lo largo de miles de años.
Li señala que sistemas de irrigación a pequeña escala similares a MGK fueron creados en el oasis del delta del río Geokysur en el sudeste de Turkmenistán hacia el año 3.000 a.C. y más lejos hacia el oeste en el asentamiento de Tepe Gaz Tavila en Irán hacia el 5.000 a.C.
La comunidad agrícola de Wadi Faynan, establecida en un entorno desértico en el sur del Jordán durante la Edad del Bronce final, tenía un sistema de irrigación casi idéntico al de MGK, incluyendo canales construidos con grandes rocas, cisternas y muros de separación de campos.
Comparados con los sistemas de irrigación conocidos durante la dinastía Han en la región de Xinjiang, el sistema de MGK es pequeño, irrigando unos 2 kilómetros cuadrados a lo largo de siete zonas a lo largo del río Mohuchahan. El actual estudio de Li se centra en una de esas 7 zonas, conocida como MGK4, que proporcionaba irrigación a unos 240.000 metros cuadrados.
Por el contrario, los sistemas de irrigación introducidos bajo la dinastía Han en las comunidades de Milan y Loulan empleaban canales más largos, anchos y profundos, realizados en línea recta, para irrigar áreas mucho más grandes, por ejemplo un solo sistema podía irrigar más de 48 kilómetros cuadrados.
Mientras que algunos investigadores estiman que los trabajadores de la dinastía Han habrían tenido que mover cerca de 1,5 millones de metros cúbicos de tierra para construir un sistema capaz de irrigar 10 kilómetros cuadrados, Li calcula que el sistema de MGK pudo haber sido construido por una pequeña comunidad de granjeros con mucho menos esfuerzo en unos pocos años.
While some researchers estimate that Han Dynasty workers would have had to move about 1.5 million cubic meters of dirt to build a tuntian system capable of irrigating 2,500 acres, Li calculates that the 500-acre system at MGK could have been constructed by a small community of farmers with much less effort in a few years.

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