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viernes, 16 de febrero de 2018

Los primeros cabellos teñidos de la historia formaban parte de rituales funerarios
by JMI Paleorama - 0

Los primeros cabellos teñidos de la historia formaban parte de rituales funerarios

Las excavaciones en la cueva balear de Biniadrís (Menorca) han permitido reconocer y documentar desconocidos rituales fúnebres

Un equipo de arqueólogas de la Universidad de Granada ha realizado excavaciones en la cueva balear de Biniadrís (Menorca) donde hasta ahora han podido estudiar un centenar de cuerpos. Su investigación ha permitido identificar rituales fúnebres de sociedades prehistóricas de hace entre 3.300 y 2.600 años, que consistían en teñir del pelo de los cuerpos en color rojizo, el uso de elementos cerámicos en los rituales o la apertura de orificios en el cráneo de los cadáveres.

Fecha de Publicación
7 de febrero de 2018
Fuentes de información digital utilizadas
SINCDICyTUniversidad de Granada
Fuente de las imágenes
Universidad de Granada
Palabras clave:
prehistoria, edad del bronce, edad de los metales, biniadrís, menorca
Bibliografía científica, publicación original
Quaternary International

  • Restos hallados en la Cueva de Biniadrís (Menorca).
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  • El exterior de la gruta
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Arqueólogas de la Universidad de Granada (UGR) han identificado una serie de rituales funerarios sin precedentes hasta la fecha, llevados a cabo entre finales del segundo y principios del I Mileno en la Cueva de Biniadrís de la isla balear de Menorca.
Las excavaciones realizadas han permitido hallar prácticamente un centenar de cuerpos inhumados en la gruta, además de reconocer una serie de ceremonias fúnebres como el teñido del pelo de los cuerpos en color rojizo, su ubicación estratégica en el centro de la cueva, el uso de elementos cerámicos en los rituales o la apertura de orificios en el cráneo de los cadáveres (trepanación).
Las investigadoras del departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Granada Eva Alarcón García y Auxilio Moreno Onorato han liderado este trabajo. La cueva analizada, situada cronológicamente en la Edad del Bronce, fue usada hace entre 3300 y 2600 años como recinto funerario por diferentes sociedades, dato que contribuye a su carácter único.
“No hay precedentes de este tipo de prácticas sociales en la península ibérica, siendo únicas de las Islas Baleares”, expone Eva Alarcón. “La persona inhumada era dispuesta sobre el centro de la cueva y participaban en el conjunto del ritual elementos tan variados como materias vegetales (ramas y troncos de madera); recipientes cerámicos que con seguridad jugaron un papel relevante, dado el alto grado de fragmentación identificado entre ellos; minerales de óxido de hierro (“ocre”), etc”.
Uno de los momentos más significativos del rito debió ser cuando se procedía al teñido del pelo de las personas inhumadas. “Los mechones rojizos, obviamente, debían tener un carácter simbólico para estos grupos sociales. Se cortaban de forma perfecta para ser depositados después en recipientes de diferentes tamaños y materiales diversos: metal, cuero e incluso madera, los cuales eran escondidos en determinados rincones de la cueva”, señalan las arqueólogas Eva Alarcón y Auxilio Moreno.
Los cadáveres se inhumaban vestidos. Durante las excavaciones se han descubierto botones en V con doble perforación, o sencilla y central, que presentan un uso prolongado en el tiempo, además de agujas e incluso trozos de ropa que pertenecen a las prendas.
Hasta el momento, se han documentado cinco cráneos trepanados (orificios craneales perfectamente realizados). Todos ellos se encuentran en fase de estudio. Sin lugar a dudas, los hallazgos en la Cueva de Biniadrís abren multitud de interrogantes y líneas de investigación, no sólo desde el punto de vista arqueológico, sino también antropológico.
En estos momentos, a través del análisis del Carbono 14, se estudian los restos de pelo y tejido de las prendas de los cuerpos en la Universidad de Cambridge (Reino Unido). Sin embargo, la implicación de la UGR es máxima, por lo que desde su departamento de Química Orgánica también se trabaja con el análisis de residuos en los recipientes cerámicos.
Ahora, el objetivo de la investigación pasa por resolver los enigmas que plantean los misteriosos rituales funerarios de la cueva de Biniadrís.

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jueves, 15 de febrero de 2018

Nueva inscripción íbera sobre plomo hallada en Ullastret
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Objeto de plomo con inscripción íbera hallado en Ullastret, Girona. Foto: Departament de Cultura de la Generalitat de Catalunya

El pequeño objeto se localizó en el foso, y muestra una inscripción en alfabeto nororiental dual de 16 signos

Los trabajos de excavación para acondicionar un gran sector del foso defensivo de la ciudad íbera de Ullastret (Girona) nos han regalado un mensaje del pasado. Durante las excavaciones se ha recuperado un pequeño objeto de plomo, que tiene grabada en su superficie una inscripción en lengua íbera. Aunque la pieza aún está en proceso, un análisis preliminar ha permitido identificar que se trata de una varienate muy concreta del noreste peninsular, llamada dual, de 16 signos gráficos. Esta variante se asocia especialmente a las inscripciones íberas más antiguas, y se ha identificado en textos escritos entre el siglo V y siglo III a.C. ¿Qué habrían escrito hace más de 2.200 años en este trocito de metal?

Fecha de Publicación
12 de febrero de 2018
Fuentes de información digital utilizadas
La VanguardiaEuropa PressNational Geographic
Fuente de las imágenes
National Geographic
Palabras clave:
edad de los metales, edad del hierro, íberos, Ullastret, Girona, foso, Puig de Sant Andreu, inscripción, plomo, alfabeto nororiental dual, nacional
Bibliografía científica, publicación original


  • Excavaciones arqueológicas en el foso defensivo de la ciudad íbera de Ullastret. Foto: Departament de Cultura de la Generalitat de Catalunya
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Las excavaciones que se están realizanos en la ciudad íbera de Ullastret (Girona) para recuperar 130 metros lineales de su foso defensivo en el sector conocido como Puig de Sant Andreu han revelado un inesperado hallazgo de gran importancia, aunque de muy pequeño tamaño.
Se trata de un pequeño objeto de plomo, de apenas 4 x 3 centímetros y 65 gramos de peso, pero que en su superficie tiene grabada una inscripción en lengua íbera. Aún está en fase de estudio, pero ya se vislumbra su gran relevancia, ya que se ha podido constatar que está escrita en la variante nororiental dual de 16 signos, que es prácticamente excusiva de las inscripciones más antiguas. Se conoce su uso entre los siglos V al III a.C.
Los trabajos arqueológicos en este tramo del foso, iniciados el pasado mes de noviembre, tienen por objeto poner al descubierto un importante sector de este gran enclave defensivo de la cultura íbera, para facilitar su comprensión y disfrute por parte del público.
También para ello se ha organizado una actividad gratuita, que tendrá lugar el próximo domingo 25 de febrero, y que consistirá en una visita guiada para dar a conocer los trabajos que se están realizando en el foso y la muralla. Para acudir, es necesario reservar previamente.

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miércoles, 14 de febrero de 2018

Documentan relieves de dromedarios a tamaño natural en Arabia Saudí
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Representaciones de dromedarios en farallones rocosos en el noreste de Arabia Saudí. Foto: CNRS/MADAJ, R. Schwerdtner

Algunas figuras se asocian en escenas, y se ha identificado incluso la representación de un asno o mulo

El noreste de Arabia Saudí en torno al cambio de era estaba surcado por rutas de caravanas, que plasmaron su arte sobre los afloramientos rocosos de su entorno. Son muchos los grabados representando animales que se han ido inventariando, especialmente dromedarios, pero se acaba de dar a conocer un conjunto escultórico que destaca sobre los demás. Un equipo franco-saudí ha identificado una serie de representaciones a tamaño natural de dromedarios, algunas de ellas formando escenas, realizadas con técnicas escultóricas más avanzadas que los grabados simples. Entre todas ellas destaca la representación de un dromedario acostado que alza la cabeza hacia un asno o mulo, un animal prácticamente ausente hasta ahora de este tipo de representaciones.

Fecha de Publicación
13 de febrero de 2018
Fuentes de información digital utilizadas
Europa PressHaaretzCNRES
Fuente de las imágenes
CNRES
Palabras clave:
mundo clásico, próximo oriente, camel Site, Al Jawf, Arabia Saudí, escultura, arte rupestre, dromedarios, moda
Bibliografía científica, publicación original


  • Espolón rocoso en el que se distinguen varios grabados de dromedarios. Foto: CNRS/MADAJ, G. Charloux.
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  • Joven dromedario siguiendo a un dromedario adulto. Solo se han conservado las patas esculpidas en la roca. Foto: CNRS/MADAJ, G. Charloux.
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  • Cabeza de dromedario esculpida en bajorrelieve. Foto: CNRS/MADAJ, photo C. Poliakoff, relevé G. Charloux.
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  • Relieve rupestre representando a un dromedario acostado levantando la cabeza hacia un équido, probablemente un asno o una mula. Foto: CNRS/MADAJ, G. Charloux.
El noroeste de Arabia Saudí alberga un espectacular conjunto escultórico tallado directamente sobre varios farallones rocosos. Se trata de varias figuras de dromedarios de grandes dimensiones, prácticamente realizados a escala real. El hallazgo se ha datado de forma preliminar en torno al cambio de era.
A pesar del desgaste producido por la erosión, el equipo de investigación franco-saudí que ha estudiado el enclave, bautizado como "Camel Site", ha identificado al menos una docena de figuras, casi todos dromedarios, aunque también se ha identificado algún otro animal como équidos.
Las figuras destacan por sus proporciones, ya que se han representado a tamaño real. Aparecen sin arneses, y algunas se asocian en escenas, como es el caso de un dromedario adulto seguido por un individuo más joven, o la escena que más ha sorprendido a los investigadores, compuestra por un dromedario acostado que alza su cabeza hacia un asno o mulo.
Esta última representación destaca especialmente porque estos animales, los asnos, no suelen aparecer en el arte rupestre de la región.
Además de por su temática, las figuras difieren también de otros hallazgos previos por las técnicas utilizadas para su realización. Se conocían muchos otros ejemplos de dromedarios representados en rocas, pero ejecutados como grabados simples y a una menor escala. "Camel Site" revela las capacidades técnicas de estos grupos, probablemente nómadas, que identificarían este lugar como un área de parada y descanso, en una región surcada por rutas comerciales.

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Figurilla femenina de cerámica neolítica hallada en la República Checa
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Figurilla femenina hallada cerca de Opava (República Checa). Foto: CT24.

La figurilla recuerda a la conocida como venus de Dolní Věstonice

Cerca de la región donde apareció la estatuilla de barro cocido más antigua que se conoce hasta ahora, las excavaciones preventivas para la construcción de una carretera han revelado la existencia de una figurilla de arcilla cocida similar, datada hace algo más de 6.000 años. El hallazgo no se ha conservado completo, tan solo se ha podido recuperar la parte inferior, en la que se distinguen perfectamente las piernas, las caderas ensanchadas y el vientre. Sus descubridores la atribuyen a la cultura de Lengyel, y piensan que tiene rasgos en común con culturas de la actual Ucrania, más que con otras figurillas paleolíticas conocidas en la región.

Fecha de Publicación
12 de febrero de 2018
Fuentes de información digital utilizadas
Radio Praha
Fuente de las imágenes
Radio Praha
Palabras clave:
prehistoria, neolítico final, calcolítico, venus, figurilla, cerámica, Opava, Moravia-Silesia, República Checa, moda
Bibliografía científica, publicación original


  • Figurilla femenina hallada cerca de Opava (República Checa). Foto: CT24.
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  • Figurilla femenina hallada cerca de Opava (República Checa). Foto: CT24.
Las excavaciones previas a la construcción de una carretera en el entorno de Opava han permitido documentar esta figurilla realizada en arcilla cocida hace más de 6.000 años. De la representación humana sólo se ha conservado la parte inferior, con las piernas claramente diferenciadas, las caderas acentuadas, y el vientre. Sus características han llevado a sus descubridores a interpretar que se trata de una representación femenina.
La parte conservada de la figurilla mide aproximadamente seis centímetros de longitud.
El equipo que la ha examinado estima que fue producida en torno al 4.200 a.C. por las gentes de la cultura de Lengyel, identificada por el territorio de la actual Hungría, Eslovaquia y la Alta Silesia.
La arqueóloga Kateřina Papáková la considera un hallazgo excepcional, y explica que "más torsos de estatuillas paleolíticas femeninas han sido descubiertos, desde la década de 1980 en Velké Hoštice, en la región de Opava. Pero esos torsos son diferentes a nuestra venus por la forma. La estatuilla que hemos descubierto muestra las características de las culturas de europa del Este, concretamente de la cultura de Trypillia del territorio de la actual Ucrania".
La "venus" de Opava recuerda a primera vista a la conocida figurilla de Dolní Věstonice, la más antigua figurilla de cerámica que se conoce hasta ahora, descubierta en Moravia del Sur, ya que es más robusta que la otras estatuillas femeninas recuperadas en el territorio checo.
Otros objetos recuperados en el yacimiento son fragmentos de cerámica, diferentes herramientas y pesas de redes de pesca.

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martes, 13 de febrero de 2018

El afecto entre humanos y perros documentado en huesos paleolíticos
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Huesos de perro localizados en la tumba paleolítica de Bonn-Oberkassel (Alemania). Pütz Martin, Jürgen Vogel, Ralf Schmitz (LVR-LandesMuseum Bonn)

Los restos óseos de perros presentes en el enterramiento Bonn-Oberkassel (14.000 BP) así lo reflejan

El inicio de nuestra relacción con los cánidos se pierde entre las brumas de la Prehistoria, por lo que sólo podemos tratar de asomarnos a esa convivencia a través de retazos. Uno de los hallazgos clave es el de la tumba de Oberkassel (Bonn, Alemania) datada hace unos 14.000 años, en pleno Paleolítico superior, en la que se encontraron los restos de dos humanos y dos perros que habían sido enterrados juntos. La revisión detallada de los dientes de los perros ha revelado un detalle que nos permite intuir una relación de afecto más allá del aprovechamiento de los perros como animales de trabajo, y es que este cachorro padeció el virus morbilli o moquillo canino, y por el tiempo que sobrevivió con la enfermedad, debió de contar con cuidados intensivos por parte de sus compañeros erguidos.
Fecha de Publicación
8 de febrero de 2018
Fuentes de información digital utilizadas
Europa PressNational GeographicUniversidad de Leiden
Fuente de las imágenes
National GeographicUniversidad de Leiden
Palabras clave:
prehistoria, paleolítico superior, perros, domesticación, vínculo afectivo, virus morbilli, moquillo canino, enterramiento, Oberkassel, Bonn, Alemania, mascotas
Bibliografía científica, publicación original
Journal of Archaeological Science

  • Huesos de perro localizados en la tumba paleolítica de Bonn-Oberkassel (Alemania). Pütz Martin, Jürgen Vogel, Ralf Schmitz (LVR-LandesMuseum Bonn)
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  • Huesos de perro localizados en la tumba paleolítica de Bonn-Oberkassel (Alemania). Pütz Martin, Jürgen Vogel, Ralf Schmitz (LVR-LandesMuseum Bonn)
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  • Huesos de perro localizados en la tumba paleolítica de Bonn-Oberkassel (Alemania). Pütz Martin, Jürgen Vogel, Ralf Schmitz (LVR-LandesMuseum Bonn)
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  • Ubicación de la tumba paleolítica de Bonn-Oberkassel (Alemania). Pütz Martin, Jürgen Vogel, Ralf Schmitz (LVR-LandesMuseum Bonn)
La relación de aprovechamiento y afecto entre humanos y cánidos parece claramente surgida ya durante la prehistoria, aunque el periodo concreto de surgimiento de estos lazos ha resultado hasta ahora esquivo, y parece desvanecerse entre las brumas del tiempo. Las evidencias con las que contamos son escasas y fragmentarias, y los estudios genéticos tan solo nos dan pistas al respecto.
Una importante evidencia directa la constituyen los restos óseos de perros localizados en una tumba paleolítica cerca de la ciudad alemana de Bonn, que se conoce como el enterramiento de Bonn-Oberkassel. Esta tumba, que contenía los restos de una mujer, un hombre y dos perros, fue descubierta a comienzos del siglo XX. Investigaciones posteriores sobre los huesos han permitido atribuirle una antigüedad de unos 14.000 años, situándola de lleno en el Paleolítico final.
Se trata, hasta ahora, de la tumba más antigua conocida en la que se depositan juntos perros y humanos, y una de las primeras evidencias de domesticación de los perros.
El hallazgo por sí solo refleja la existencia de relaciones entre humanos y cánidos en esta fecha temprana, pero una reciente revisión de los huesos de los perros, en concreto de los dientes del ejemplar más joven de los dos, ha revelado un detalle que da un giro a esta historia, revelando un fuerte vínculo afectivo de estos humanos y los perros que les acompañan.
Los dientes del perro más joven contienen evidencias de que este cachorro, que murió con unas 27 o 28 semanas de vida, había padecido una grave infección del denominado virus morbilli, comunmente conocido como "moquillo canino". El investigador Luc Janssens, de la Universidad de Leiden, ha estimado que el cachorro padeció la enfermedad durante unas 8 semanas, con varios episodios graves, mientras que en unas condiciones sin cuidados humanos no habría podido sobrevivir más de tres. Durante ese periodo, habría sido necesario darle calor y comida, y mantenerlo limpio, a pesar de no resultar útil como animal doméstico mientras padeciese la enfermedad. Para Janssens, esa es la clave a partir de la que podemos deducir una relación afectiva intensa más allá de su uso como animal de trabajo.

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jueves, 8 de febrero de 2018

Por qué el aspecto de Cheddar Man no es lo importante
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Reconstrucción facial de Cheddar Man. Tom Barnes/Channel 4

Los estudios de ADN pueden generar interpretaciones erróneas al tratar de identificar rasgos identitarios y dinámicas de población a partir de los rasgos físicos de individuos concretos.

Los estudios de ADN antiguo nos resultan muy llamativos, porque parecen conectarnos de un modo muy directo con nuestros antepasados, pero la búsqueda de un rostro que atribuir a esos ancestros nos puede inducir una imagen distorsionada, sobre todo al examinarla desde los apriorismos y concepciones culturales de nuestra sociedad actual. La reconstrucción facial hecha por el Museo de Historia Natural de Londres a partir de los huesos de "Cheddar Man", un esqueleto de hace 10.000 años hallado en 1903 en Reino Unido, ha llenado titulares por decir que este "antiguo británico" era de piel negra y ojos azules. Pero esto, más allá de representar o no los rasgos de un individuo dentro de una población de Homo sapiens sapiens con infinidad de rasgos físicos variables y entremezclados, no tiene un significado central a la hora de reconstruir nuestra historia humana, nuestras dinámicas poblacionales, nuestros conflictos y nuestros desarrollos culturales, que no tienen un reflejo tan directo en nuestro ADN. Aquí os contamos nuestras reflexiones sobre el tema.

Fecha de Publicación
7 de febrero de 2018
Fuentes de información digital utilizadas
Natural History MuseumScience
Fuente de las imágenes
Natural History Museum
Palabras clave:
prehistoria, mesolítico, Cheddar Man, Gough’s Cave, Cheddar gorge, Reino Unido, ADN, reconstrucción facial, sucesos
Bibliografía científica, publicación original


Si damos por cierto que todas las poblaciones actuales de Homo sapiens proceden de los primeros individuos de la especie aparecidos en África, y posiblemente entremezclados por el camino al menos con neandertales, resulta más que evidente que somos el resultado de múltiples idas y venidas, por lo que al final nadies es "autóctono", ni podemos hablar en sentido estricto de descendientes directos de ninguna población concreta porque ningún grupo humano ha sido genéticamente independiente a lo largo de la historia.
Si a esto le añadimos que nuestra especie, a la vista está, refleja una ingente variabilidad de rasgos y características externas, se hace especialmente complicado definir el aspecto de poblaciones pasadas a partir de un solo individuo. Pero, sobre todo, ¿qué sentido tiene de cara a la interpretación de nuestro pasado?
La presentación de la reconstrucción facial de Cheddar Man por parte del Natural History Museum de Londres ha causado gran revuelo mediático, generando gran cantidad de titulares de prensa, debido a que los científicos consideran que su ADN indica que tenía una piel muy oscura. Los restos de Cheddar Man datan de hace unos 10.000 años, momento en que teorías previas consideraban que la población europea había desarrollado ya una piel clara que les permitiese teóricamente absorber mejor los rayos UV y paliar posibles carencias de vitamina D. Pero lo que parece escandalizar especialmente es que "el británico más antiguo" (que ya es decir) fuese negro.
Dejando de lado la relevancia del dato en sí, parece que lo chocante es pensar que los "británicos autóctonos" (otro concepto para revisar) puedan descender de una población de piel negra, cuando en realidad todos los seres humanos lo hacen. Pero es más, Cheddar Man Parece aunar piel oscura y ojos azules, lo que aún desconcierta más a los defensores de la "pureza" de ciertas poblaciones. En cualquier caso, a fin de cuentas Homo sapiens sapiens es una única especie, con múltiples expresiones externas que se entremezclan y combinan en un abanico enorme, que en ningún caso reflejan por sí mismas rasgos identitarios ni expresiones culturales.
Para reconstruir nuestro pasado, seguimos dependiendo de la denominada cultura material, que en definitiva es la expresión de nuestras construcciones culturales y sociales, que son y han sido eso, construcciones, y no pueden reflejarse en el ADN humano.
Es curioso además cómo los cambios físicos se suelen interpretar como "sustituciones" de las poblaciones, que en general son un poco difíciles de explicar. En el comunicado publicado online por el Natural History Museum se recoge textualmente: "el pensamiento actual es que la población mesolítica a la que pertenecía Cheddar Man fue sustituida en su mayoría por los granjeros que migraron posteriormente a Gran Bretaña".
En conclusión, lo que nos dice una vez más el ADN de Cheddar Man, es que nuestros apriorismos, las construcciones culturales actuales que aplicamos al estudio del pasado, nuestros clichés y condicionamientos, muchas veces se dan de bruces con la realidad, y que para entender las dinámicas culturales de los grupos humanos no nos sirve de nada mirar en el ADN, sino que sigue siendo muy necesario estudiar los contextos materiales, las evidencias de intercambio de ideas, los contactos comerciales y también los conflictos, que nos hablan mucho más de cómo hemos llegado aquí culturalmente hablando.

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miércoles, 7 de febrero de 2018

Herramientas de madera creadas con fuego por neandertales
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Herramienta neandertal de madera, 171.000 BP. Poggetti Vecchi, Italia. Créditos: PNAS, USA

Varias herramientas de madera con alteraciones por el uso del fuego hace unos 171.000 años han sido recuperadas en el yacimiento neandertal de Poggetti Vecchi (Grosseto, Italia)

Por si no habíamos consegido aún desterrar suficientemente la imagen de los nenadertales como simples y zafios, este nuevo hallazgo viene a demostrar una vez más sus capacidades cognitivas y su habilidad para fabricar herramientas mediante procesos complejos. Las excavaciones arqueológicas en el yacimiento italiano de Poggetti Vecchi (Grosseto) han revelado la existencia de 58 herramientas de madera fabricadas hace 171.000 años, utilizando de manera intencional el fuego en su proceso. La dura madera de boj, pero también otras como la de roble, fresno o enebro, fueron utilizadas para ello por nuestros antepasados, probablemente neandertales, aunque ningún fósil humano ha sido recuperado en la excavación. Lo que sí acompañaba al hallazgo eran más de 200 herramientas de piedra y abundantes restos fósiles de Palaeoloxodon antiquus, un elefante extinto con defensas rectas.

Fecha de Publicación
5 de febrero de 2017
Fuentes de información digital utilizadas
NatureScience
Fuente de las imágenes
Nature
Palabras clave:
prehistoria, paleolítico medio, neandertales, Poggetti Vecchi, Groseto, Italia, herramientas, madera, fuego, moda
Bibliografía científica, publicación original
PNAS

Traducción: Laura Benito Díez.
Cuando el equipo que coordina la arqueóloga Biancamaria Aranguren comenzó a trabajar en la excavación de unos niveles arqueológicos prehistóricos dejados al descubierto por la excavación de una piscina termal en la localidad italiana de Grosseto, aún no podía ni imaginar la importancia de los restos que tenía entre manos. Las obras habían sacado a la luz una serie de niveles arqueológicos que posteriormente se datarían en unos 171.000 años de antigüedad, pero la parte más llamativa del hallazgo la componen una serie de herramientas de madera, concretamente 58, con una forma muy similar entre sí, y que presentan evidencias de haber sido tratadas con fuego para su elaboración.
Los hallazgos de materia orgánica, como la madera, de cronología prehistórica, son bastante infrecuentes, por lo que su preservación y las posibilidades de investigación que proporciona ya es una estupenda noticia. Pero además, si efectivamente estas herramientas fueron fabricadas por neandertales, lo que es lo más probable, ya que en aquel momento habitaban el territorio europeo, se trataría de la evidencia más antigua del dominio del fuego por parte de esta especie.
En Poggetti Vecchi, además de estas herramientas de madera, se documentaron también unas 200 herramientas de piedra, así como numerosos huesos fósiles de Palaeoloxodon antiquus, un elefante extinto con defensas rectas. Ninguno de estos otros restos muestra evidencias de haber sido alterado por el fuego, por lo que los investigadores interpretan que su uso en los bastones fue intencional y controlado.
La mayoría de las herramientas de madera fueron realizadas con boj, que destaca por su gran dureza. No obstante, también se han documentado ejemplos en madera de roble, fresno y enebro. Todos estos palos o bastones presentaban unas características comunes, lo que llevó a Aranguren a convencerse de que heran herramientas y no simples ramas ubicadas allí por azar. El uso del fuego a lo largo de su superficie habría ayudado a descortezar más fácilmente las piezas de madera.
Cada uno de estos bastones parece tener un mango en un extremo, y el extremo opuesto una punta roma y aplanada.
El equipo de investigación decidió tratar de reproducir la herramienta, usando piedras afiladas y una fogata hecha en el suelo. Así produjeron una réplica muy similar a los objetos excavados, y que recuerda mucho a los denominados "palos cavadores", una herramienta multiusos que se documenta en numerosas partes del mundo y que los cazadores-recolectores actuales de Australia y del sur de África aún utilizan.
A pesar de la datación de las herramientas, algunas voces en la comunidad científica cuestionan su asociación con los neandertales, en virtud de recientes publicaciones que sugieren una salida de África de Homo sapiens hace ya 177.000 años y señalando la ausencia de fósiles de neandertales vinculados al hallazgo. Aunque en todo caso parece fuera de discusión el uso del por parte de homínidos para crear herramientas en fechas tan tempranas.

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lunes, 5 de febrero de 2018

¿Cuán letales eran las distintas armas de los cazadores del Pleistoceno final?
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Puntas de piedra, microlitos y hueso recreadas desde la Universidad de Washington.

Un estudio experimental de la Universidad de Washington revela las potencialidades de las armas de los cazadores árticos hace 14.000 años en el área de Alaska

¿Qué tipo de punta de proyectil elegirías para abatir un bisonte? ¿O un mamut? ¿Y cuál sería la mejor opción para una presa más pequeña? Lo más probable es que un cazador del Ártico en el Pleistoceno final lo tuviese muy claro, ya que estos grupos humanos utilizaban proyectiles con puntas de muy diferentes características. Desde la Universidad de Washington se propusieron averiguar cuál sería la mejor arma para cada ocasión, así que reprodujeron de forma experimental tres tipos de puntas de proyectil con materiales lo más parecidos posible a los utilizados por estos cazadores prehistóricos, y las unieron a astiles de madera de álamo con adhesivo de abedul. Tras probarlas sobre diferentes tipos de blanco, quedó claro que cada una de ellas tenía su propio uso óptimo, unas serían más recomendables para presas de gran tamaño mientras que otras eran más útiles en presas de tamaño reducido. ¿Habrás acertado cuál es cuál?

Fecha de Publicación
1 de febrero de 2018
Fuentes de información digital utilizadas
University of WashingtonLa VanguardiaEuropa Press
Fuente de las imágenes
University of Washington
Palabras clave:
Pleistoceno final, cazadores-recolectores, Ártico, Alaska, proyectiles, recreación, arqueología experimental, piedra, hueso, asta, economía
Bibliografía científica, publicación original
Journal of Archaeological Science

Los distintos tipos de armas desarrollados por los cazadores-recolectores del Ártico americano hace entre 14.000 y 10.000 años tuvieron seguramente usos diferenciados. Por eso, desde la Universidad de Washington han realizado un estudio experimental centrada en recrear los distintos tipos de puntas de proyectil conocidos en este periodo del Pleistoceno final y comprobar qué tipo de heridas producían cada uno de ellos.
Su estudio ha sido publicado en Journal of Archaeological Science, y revela una efectividad insospechada en estos útiles, sobre todo teniendo en cuenta la tecnología de la que disponían estos grupos humanos.
Ben Fitzhugh, antropólogo coautor del estudio, señala que nunca habíamos pensado que tuvieran ese tipo de sofisticación. Tenían una comprensión muy completa de las diferentes herramientas y las mejores armas para las diferentes condiciones de presa y disparo".
Para su investigación, los investigadores han recopilado el mayor número posible de armas diferentes. Para este periodo, la mayoría de elementos recuperados son puntas de proyectil realizadas en piedra o hueso, ya que los astiles de los proyectiles, presumiblemente de madera, no se han conservado.
Los investigadores han centrado su estudio en tres tipos de puntas: puntas afiladas de hueso, asta o marfil; puntas de flecha talladas en piedra; punta compuesta de hueso o cornamenta con micro cuchillas de piedra con forma de hoja de afeitar incrustadas alrededor de los bordes. Probablemente estas puntas fueran desarrolladas en distintos momentos, aunque su uso se prolongó en el tiempo y todas ellas cabaron conviviendo en el tiempo.
Las piezas fueron reproducidas en Fairbanks, Alaska, tratando de utilizar los mismos materiales que usaban estos grupos de cazadores hace 14.000 años: hueso de vaca para recrear las puntas de marfil, obsidiana para las de piedra tallada, y cuerno de caribú para la punta compuesta. Los astiles de los proyectiles se fabricaron con madera de álamo, y como adhesivo se utilizó alquitrán de abedul. Los investigadores produjeron 10 ejemplares de cada tipo de proyectil, para probar después su capacidad de producir heridas sobre distintos animales. Aunque estas poblaciones lanzaban sus proyectiles con propulsores, los investigadores utilizaron un arco de arce de doble curva para reproducir los lanzamientos.
Janice Wood, coautora del estudio, explica que "los cazadores de ese período fueron lo suficientemente sofisticados como para reconocer cuál era la mejor punta para usar en cada ocasión. Trabajaban en grupos y necesitaban completar cacerías con éxito y en el menor tiempo posible para evitar riesgos".
Durante las pruebas de campo, las puntas compuestas resultaron ser las más efectivas en presas pequeñas, mostrando tener una mayor capacidad de causar daño incapacitante independientemente de la zona del animal en la que impactasen. Por su parte, las puntas de hueso penetraban más profundamente pero producían heridas más pequeñas, lo que las haría más útiles para abatir a presas de gran tamaño como bisontes o mamuts. Las puntas de piedra habrían producido cortes más grandes, especialmente en presas grandes como alces o bisontes, provocando una muerte más rápida.

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Una espiral de huesos humanos creada hace 2.500 años
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Espectacular enterramiento colectivo hallado bajo la Ciudad de México que pertenece a un pequeño asentamiento del periodo Formativo

El aún poco conocido desarrollo de las primeras aldeas en la cuenca de México (periodo Formativo) va apareciendo solar a solar, intervención a intervención, bajo la inmensa ciudad de México D.F. Así, en los terrenos de la Universidad Pontificia de México, se han podido documentar los restos de la pequeña aldea de Tlapan, ocupada hace unos 2.500 años, y ubicada en un excelente enclave en lo alto de una pequeña loma. Entre las muchas fosas circulares de almacenaje excavadas en el terreno se han documentado 7 amortizadas como enterramientos, 6 de ellos individuales, y uno que ha resultado ser el enterramiento colectivo más numeroso y llamativo que se conoce en el periodo, con al menos diez cuerpos colocados entrelazados entre sí, formando una espiral, con manos y pies superpuestos. El significado ritual parece evidente aunque por ahora no han podido establecerse las causas de las muertes o la existencia de parentesco. Los delicados trabajos de excavación y exhumado de huesos aún continúan en proceso.

Fecha de Publicación
29 de enero de 2018
Fuentes de información digital utilizadas
INAHEfe
Fuente de las imágenes
TlatollotlINAH
Palabras clave:
arqueología americana, Preclásico, Formativo medio, Formativo tardío, México D.F., Cuenca de México, Tlalpan, aldea, enterramiento colectivo, sucesos
Bibliografía científica, publicación original


  • Enterramiento Formativo múltiple en México D.F. INAH. Tlatollotl.
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  • Enterramiento Formativo múltiple en México D.F. INAH. Tlatollotl.
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  • Enterramiento Formativo múltiple en México D.F. INAH. Tlatollotl.
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  • Enterramiento Formativo múltiple en México D.F. INAH. Tlatollotl.
Solar a solar, manzana a manzana, el pasado del gran área que ocupa hoy en día la ciudad de México se va dando a conocer a través de reveladoras intervenciones arqueológicas, como la realizada en los terrenos de la Universidad Pontificia de México. Allí, el equipo arqueológico que coordina la arqueóloga Jimena Rivera Escamilla está desvelando los secretos de una pequeña aldea ocupada durante unos 500 años a lo largo del periodo Formativo medio y tardío, y que se ubica en lo alto de una pequeña colina actualmente irreconocible por la superposición de la trama urbana.
El emplazamiento contaba con importantes recursos como vegetación circundante y fuentes de agua, que hacían de él un lugar idóneo en el que asentarse. Se trata de una de las aldeas más antiguas que se han identificado en la Cuenca de México, y en ella se han documentado construcciones típicas del periodo, con zócalo de grandes cantos de basalto, así como los denominados "tronocónicos", unos silos excavados en el terreno denominados así por la forma de su sección, con un mayor diámetro en la base que en la boca.
Precisamente uno de estos troncocónicos albergaba la mayor sorpresa que ha arrojado hasta ahora la excavación, un enterramiento colectivo, que ha resultado ser el más numeroso del periodo documentado hasta ahora.
La disposición de los cadáveres es especialmente llamativa, pues fueron colocados formando una espiral, entrelazados, unos brazos por debajo y otros pies por encima. Según relata Rivera, se conocen otros enterramientos colectivos en troncocónicos para este periodo, pero ninguno de los excavados hasta ahora estaba compuesto de tantos difuntos. Por el momento se han identificado restos de 10 personas, y otros seis enterramientos individuales en otros tantos troncocónicos.
Estas fosas excavadas en el terreno parecen tener una funcionalidad similar a los silos excavados de forma muy abundante durante la Edad del Bronce en la meseta central de la península Ibérica. Al igual que éstos, los troncocónicos mexicanos aparecen con frecuencia amortizados como basureros o como tumbas, como en este caso.
Casi todos los ocupantes del enterramiento son adultos jóvenes, aunque también se han identificado un pequeño de entre tres y cinco años de edad al momento de morir, y los restos óseos de un niño de meses de edad.
La cuidada colocación de los cuerpos, interactuando entre sí, en lo que los antropólogos interpretan como un único evento, apunta a un significado ritual del enterramiento, Por el momento se desconocen las causas de las muertes, así como si existen o no lazos de parentesco entre los difuntos. Debido al estado de fragilidad de los restos, los delicados trabajos de excavación de los huesos aún están en proceso. Mientras continúa la limpieza in situ, se han podido observar características como deformación cefálica intencional en al menos dos individuos, mutilación dental en algunos casos, patologías como osteocitos en las vértebras, y un desgaste dental generalizado.
Entre los objetos de ajuar identificados, destacan cajetes, cuencos, ollas y tecomates. Algunos difuntos portaban esferas cerámicas y piedras en las manos.

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