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viernes, 24 de noviembre de 2017

Las regiones de nuestro cerebro que nos distinguen de los otros primates
by LB Paleorama - 0


Un estudio comparativo de varias regiones cerebrales de distintas especies de grandes simios y de humanos revela que la diferencia no está en el tamaño

Resulta muy inmediato asociar un cerebro más grande a una mayor inteligencia, pero un estudio comparativo entre zonas cerebrales concretas en humanos actuales y otros primates revela otras diferencias de estructura que parecen constituir la verdadera clave de la distinción entre nuestras capacidades y las del resto de primates. Lejos de encontrar una versión más extensa de un cerebro similar, los científicos han identificado una serie de diferencias en la expresión génica del estriado, una zona habitualmente asociada con el desarrollo del bipedismo, que convierten a nuestro cerebro en el órgano principal que da identidad a nuestra especie.

Fecha de Publicación
23 de noviembre de 2017
Fuentes de información digital utilizadas
SincEuropa Press
Fuente de las imágenes
Sinc
Palabras clave:
evolución humana, cerebro, salud, bipedismo, hominidos, primates
Bibliografía científica, publicación original
Science

Nuestros cerebros son más grandes que los de el resto de primates, pero esa no parece ser la diferencia fundamental entre los humanos y el resto, sino que la clave está en una región concreta de nuestros cerebros, el área relacionada con el bipedismo, o la capacidad de andar sobre nuestras piernas.
Esto es lo que ha revelado un estudio comparativo de tejidos cerebrales realizado por un equipo internacional de investigadores que ha contado con participación española.
Según esta investigación, el cerebro humano contiene una gran cantidad de diferencias con respecto al cerebro de chimpancés y macacos, que lo convierten en el órgano pricipal que da identidad a los humanos anatómicamente modernos.
Tomàs Marquès-Bonet es uno de los autores del estudio. Es además profesor de investigación ICREA en la Universitat Pompeu Fabra (UPF) e investigador y director del Instituto de Biología Evolutiva (IBE). Así explica él las principales conclusiones del estudio: "Que nuestros cerebros sean tres veces mayores que los de los chimpancés es un hecho muy destacable que se ha conseguido en poco más de un millón de años. [...] Los cerebros humanos tienen muchas más células que las de los otros primates, y estas están más interconectadas; por ello, tienen más capacidad de procesamiento".
Para realizar esta investigación comparativa, los investigadores han contado con 247 muestras de tejido cerebral, procedentes a su vez de 16 áreas diferentes del cerebro, todas ellas implicadas en procesos cognitivos de alto nivel. En cuanto a especies, las muestras pertenecían a los cerebros de 5 macacos, 5 chimpancés y 6 seres humanos.
Los científicos han identificado importantes similitudes en la expresión génica de de las distintas áreas cerebrales examinadas en el estudio entre todas las especies. Sin embargo, han localizado las mayores diferencias de humanos con el resto en el estriado, una región habitualmente asociada al movimiento y que podría estar relacionada con la bipedestación.

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jueves, 23 de noviembre de 2017

Identifican oleada de peste en Europa en el Neolítico
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El virus habría llegado desde las estepas, junto con una gran migración de población

La peste, esa terrible enfermedad causada por la bacteria Yersinia pestis, y sus diferentes mutaciones, ha sido devastadora para nuestra especie desde hace milenios, aunque aún nos queda mucho por saber de sus movimientos y transformaciones. Su presencia en restos humanos antiguos ha permitido identificar una oleada de entrada en el continente europeo hace unos 4.800 años, que podría estar ligada a un importante movimiento migratorio desde las estepas euroasiática. Lo que aún está por confirmar es si precisamente estas gentes se desplazaron huyendo de la enfermedad.

Fecha de Publicación
22 de noviembre de 2017
Fuentes de información digital utilizadas
Europa PressLa VanguardiaInstituto Max Planck
Fuente de las imágenes
Instituto Max Planck
Palabras clave:
prehistoria, neolítico, peste, Europa, yersinia pestis, salud, migraciones, estepa, genoma
Bibliografía científica, publicación original
Current Biology

Yersinia pestis ha sido una pesadilla para el ser humano desde hace milenios. Sus mutaciones han estado ligadas a cambios en su virulencia, dando lugar a epidemias devastadoras como la que asoló Europa en el siglo XIV.
Ahora, un estudio coordinado por la investigadora Aida Andrades Valtueña, del Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana, ha identificado una primera oleada de la enfermedad en el continente europeo hace unos 4.800 años, y que parece ligada a la llegada de una gran oleada migratoria desde las estepas euroasiáticas.
La investigación ha sido posible a partir del estudio de más de 500 muestras obtenidas de dientes y huesos humanos procedentes de diversos países europeos: Alemania, Rusia, Hungría, Croacia, Lituania, Estonia y Letonia.
Los investigadores buscaron la presencia de Yersinia pestis en las muestras, y lograron obtener seis nuevos genomas completos de la bacteria, un número muy elevado comparado con la cantidad previa de genomas de Y. pestis disponibles para ese periodo. De este modo, han obtenido datos fundamentales para ahondar en la evolución de la enfermedad desde su llegada al continente.
La estrecha relación observada entre todos los genomas de Y. pestis de ese momento procedentes de distintos puntos de Europa induce a pensar que todos procedían de una misma área geográfica, probablemente ubicada en las estepas del este.
Podría haber sucedido que se produjesen varias oleadas procedentes de este punto, o una primera llegada a Europa en el Neolítico y que la bacteria ya se hubiese quedado allí.
Para tratar de discernir cuál de las dos posibilidades fue la que tuvo lugar, los científicos contextualizado las muestras de la bacteria teniendo en cuenta los genomas humanos antiguos conocidos en relación con los movimientos poblacionales del momento.
El estudio arroja datos que apoyan la idea de la llegada de Y. pestis a Europa al mismo tiempo que un gran contingente poblacional procedente de las estepas euroasiáticas, hace unos 4.800 años. Al mismo tiempo, en ese momento se han identificado mutaciones en la bacteria relacionadas con su virulencia, lo que lleva a los investigadores a aventurar que ese movimiento migratorio pudo estar relacionado con la propia enfermedad, aunque serán necesarias nuevas investigaciones para confirmar este punto.
Por otro lado, se ha podido averiguar que previamente a esa mutación la enfermedad ya tenía capacidad para producir brotes de cierta agresividad. El genetista Johannes Krause ha explicado: "Es posible que ciertas poblaciones europeas, o las esteparias, puedan haber tenido un nivel diferente de inmunidad".

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miércoles, 22 de noviembre de 2017

Localizan 11 ciudades perdidas gracias a las tablillas cuneiformes
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La aplicación de algoritmos matemáticos a los datos consignados en las tablillas ha permitido su ubicación precisa

La estadística, y especialmente su aplicación al estudio de la economía, puede ser una aliada fundamental para el estudio de la antigüedad, sobre todo a partir de la creación de los primeros registros comerciales escritos. En ese sentido, las tablillas cuneiformes tienen mucho que aportar, como demuestra un estudio realizado desde las universidades de Harvard y Stanford. La aplicación de fórmulas para el estudio de la economía y las relaciones comerciales a unas 12.000 tablillas de barro asirias ha permitido reconstruir las rutas comerciales que seguían distintos productos hace 4.000 años, y de paso, conocer la ubicación de 11 ciudades que hasta ahora sólo se conocían por los textos.

Fecha de Publicación
21 de noviembre de 2017
Fuentes de información digital utilizadas
La VanguardiaNational GeographicThe Washington Post
Fuente de las imágenes
The Washington Post
Palabras clave:
edad de los metales, edad del bronce, Anatolia, tablillas, cuneiforme, asirios, comercio, rutas comerciales, economía, ciudades
Bibliografía científica, publicación original
Princeton

Más de 12.000 tablillas de arcilla cubiertas de escritura cuneiforme han sido procesadas por investigadores de las universidades de Harvard y Stanford con el fin de obtener los datos necesarios para dar con la ubicación de antiguas ciudades anatolias de la Edad del Bronce a partir de las referencias a intercambios y rutas comerciales.
El conjunto está formado por cartas comerciales, documentos de transporte, registros contables y contratos, todos ellos registrados a comienzos del segundo milenio a.C. Su estudio ha permitido ubicar un total de 11 ciudades "perdidas", cuyos nombres se conocían por los textos pero su paradero se había perdido en las brumas del tiempo.
Los investigadores han procesado los datos comerciales, reconstruyendo desde ahí las rutas que seguían los productos intercambiados de ciudad en ciudad.
La investigación se ha apoyado en metodologías matemáticas procedentes del campo de la economía. Los investigadores lo explican así: "En un raro ejemplo de colaboración interdisciplinar, utilizamos un método cuantitativo procedente de la economía para implementar la búsqueda en el campo de la historia".
A través de este método se han podido aproximar las ubicaciones de las ciudades de Durhumit, Hahhum, Kuburnat, Mamma, Ninassa, Purushaddum, Sinahuttum, Suppiluliya, Tuhpiya, Washaniya y Zalpa. Junto a estos datos geográficos, identificaron también elementos que permiten explicar las dinámicas económicas en la zona, e incluso pronosticar qué enclaves se convertirían en centros regionales.
Tal y como escriben en su trabajo, "la persistencia de la fortuna de las ciudades a lo largo de 4.000 años se puede explicar mucho mejor si se tiene en cuenta la topografía de las rutas comerciales". Los modelos matemáticos empleados para la investigación tman en cuenta datos como el precio de los bienes y la frecuencia con que éstos viajaban entre los diferentes centros de comercio.
Dentro de su trabajo, han reconstruido las rutas comerciales de productos como la lana, el vino y los metales preciosos. Las ciudades que se encuentran en la intersección de varias rutas juegan un papel especialmente importante, son ideales como centros regionales de distribución.
Por último, los autores del estudio también señalan que "las principales arterias de transporte en Turquía se superponen con las carreteras romanas conocidas, que a su vez posiblemente haya seguido las antiguas rutas de la Edad del Bronce".

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¿Marcas de corte o mordeduras de cocodrilo?
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Reinterpretan marcas sobre huesos de ungulados de 2,5 millones de años de antigüedad

En los últimos años se han publicado algunos estudios en los que se identificaban marcas de corte sobre huesos de fauna africana de hasta 2,5 millones de años de antigüedad, interpretándose como una evidencia indirecta del uso de herramientas de piedra por parte de los homínidos coetáneos con dichas marcas. Sin embargo, un estudio realizado por científicos de las universidades de Tübingen y California, plantea una nueva posibilidad que aún no había sido tenida en cuenta, y es que pudiera tratarse de marcas de mordeduras de cocodrilos. A través de una investigación experimental los científicos muestran que ambos tipos de marcas son dificilmente distinguibles, y abogan por la prudencia a la hora de valorar evidencias indirectas del uso de herramientas en fechas tan tempranas.

Fecha de Publicación
7 de noviembre de 2017
Fuentes de información digital utilizadas
Ciencia PlusPhys.orgScience
Fuente de las imágenes
Science
Palabras clave:
prehistoria, paleolítico inferior, herramientas, huellas de corte, huesos, ungulados, mordeduras, cocodrilos, África, internacional
Bibliografía científica, publicación original
PNAS

El estudio de las marcas dejadas en los huesos por las moderduras de cocodrilos en una granja actual publicado en 2006 ha servido de base para realizar una revisión de algunas de las consideradas marcas de corte atribuidas a antiguos homínidos, con antigüedades que van hasta los 2,5 millones de años. Esta revisión podría tener importantes implicaciones para el estudio de la evolución humana ya que estas marcas se habían considerado previamente como la evidencia indirecta de la fabricación de herramientas por parte de estos homínidos.
La revisión de marcas sobre los huesos ha sido publicada en PNAS, y realizada por un equipo formado por investigadores de la Universidad de Tübingen y la Universidad de California. Para ello, han realizado comparaciones directas entre las marcas de corte dejadas por herramientas de piedra sobre huesos de oveja en la actualidad y las marcas de las mordeduras de cocodrilo, y a partir de sus reultados plantean las posibles consecuencias sobre estudiso de marcas de corte previos.
La principal novedad del estudio tiene que ver con la morfología de las marcas. Hasta ahora, de modo general, se consideraba que las marcas de mordeduras tienen un perfil más tendente a la U, mientras que los cortes con herramientas de piedra generan unas incisiones con perfil en V. Este modelo responde al estudio principalmente de las mordeduras de cánidos como las hienas.
Sin embargo, las marcas generadas por las mordeduras de cocodrilo, obtenidas por Jackson Njau en 2006, y las dejadas por las herramientas de piedra han resultado ser prácticamente indistinguibles, tanto a simple vista como al estudiarlas a través del microscopio.
El resultado de la comparativa, unido al hecho de que los cocodrilos se encontraban presentes en las áreas donde se han localizado este tipo de marcas, ha llevado a los autores del estudio a considerar prematura la existencia de herramientas de piedra en estas cronologías tan antiguas únicamente a través de estas marcas observadas en los huesos.

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martes, 21 de noviembre de 2017

Datando de forma precisa la dispersión de Homo sapiens en Eurasia
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Los datos obtenidos en el yacimiento israelí de Cueva Manot tratan de arrojar luz sobre cuándo y cómo salieron los primeros humanos modernos de África

El Levante mediterráneo es un enclave crucial para comprender y datar el momento de paso de los humanos anatómicamente modernos desde África hacia Eurasia, por eso la datación precisa de los yacimientos asociados a ese periodo puede levantar o derribar teorías. Los investigadores que estudian el yacimiento de cueva Manot en Israel lo saben, y han tratado de obtener las dataciones más precisas posibles para tratar de reconstruir los vaivenes poblacionales y culturales que fueron originando las culturas ahmariense, proto-auriñaciense, auriñaciense y auriñacinese levantina, todas ellas identificadas en la cueva. Por el camino, han desarrollado también un método de pretratamiento de las muestras para dataciones por radiocarbono que elimina posibles contaminantes que producen alteraciones en las fechas obtenidas.

Fecha de Publicación
15 de noviembre de 2017
Fuentes de información digital utilizadas
Efe FuturoPopular Archaeology
Fuente de las imágenes
Popular Archaeology
Palabras clave:
prehistoria, paleolítico superior, homo sapiens, dispersión, datación, cueva Manot, Israel, gente
Bibliografía científica, publicación original
Science Advances

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La región del Levante mediterráneo es un punto clave para comprender la llegada de los primeros humanos modernos desde África hasta Europa, ya que es un lugar estratégico en la ruta de paso de estas gentes. La única opción para construir un modelo teórico consistente data por la correcta identificación de su cultura material y la datación precisa de los yacimientos, algo que no siempre ha sido posible de forma tan ajustada como en la actualidad.
Las investigaciones actuales en la cueva de Manot (Israel), que han sido dadas a conocer en la revista científica Science Advances, aportan luz a este periodo aún bastante ignoto pero apasionante de nuestro pasado. En este yacimiento se ha logrado datar de forma precisa dos culturas directamente implicadas en la expansión de los humanos modernos por Eurasia, denominadas Ahmariense temprana y Auriñacense levantina.
Las hipótesis actuales al respecto se apoyan en cronologías obtenidas mediante investigaciones con medios de datación menos desarrollados, que habían ido proporcionando dataciones contradictorias entre sí.
Así lo explica José Miguel Tejero, arqueólogo del CNRS francés y del grupo de investigación SERP de la Universidad de Barcelona, que es codirector de la investigación: "la mayor parte de los yacimientos del Paleolítico superior de la región fueron excavados hace décadas y no siempre siguiendo los protocolos de investigación actuales que son mucho más precisos".

Desentrañando los secretos de cueva Manot

Como aportación a la investigación, desde la Universidad de Harvard, el equipo liderado por Bridget Alex ha diseñado un protocolo propio de preparación de las muestras para su datación por radiocarbono, que consiste en realizar un pretratamiento de limpieza y purificación de las 41 muestras y 6 tipos de sedimento analizados, para eliminar contaminantes que podrían generar errores en las dataciones obtenidas.
Tejero precisa que "este pretratamiento es una novedad porque consiste en la combinación experimental de hasta seis de los métodos más recientes que se utilizan habitualmente para asegurar que los resultados de las dataciones son los correctos".
Junto con los métodos desarrollados para mejorar estas dataciones absolutas, se han aplicado metodologías basadas en la geoquímica y la geoarqueología para mejorar también la definición de los contextos estratigráficos de donde proceden las muestras.
Cueva Manot es un enclave privilegiado por contar con niveles arqueológicos correspondientes tanto al Ahmariense temprano y el Auriñacense levantino, como al Proto-auriñaciense y el Auriñaciense antiguo europeo. Además, los restos óseos recuperados presentan un excelente estado de conservación.
A través de este estudio, los investigadores han podido verificar una hipótesis previa, consistente en que el Ahmariense levantino dio lugar al proto-auriñaciense en Europa y que, a su vez, el Auriñaciense europeo está en el origen del Auriñaciense levantino.
La conjunción de las dataciones obtenidas con el estudio de la cultura material presente en la cueva ha permitido finalmente establecer una cronología de entre 46.000 y 42.000 años de antigüedad para la cultura Ahmariense, y 38.000 a 34.000 años para la Auriñaciense levantina.

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lunes, 20 de noviembre de 2017

Redescubren apliques de oro de influencia siria de la tumba de Tutankhamon
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Los objetos habían permanecido guardados en una caja desde su hallazgo en la tumba del famoso faraón

Aunque pueda parecer paradójico, en la actualidad los almacenes de numerosos museos del mundo aún atesoran grandes misterios. Es el caso de un conjunto de placas decorativas realizadas en oro repujado que fueron recuperadas hace casi un siglo de la tumba de Tutankhamon, se guardaron en una caja y fueron depositadas en el Museo Egipcio del Cairo, cayendo en el olvido. Hasta que hace 4 años un equipo de investigación las halló e inició su restauración y recomposición, identificando interesantes escenas decorativas, entre las que llamaban la atención algunos motivos de influencia siria. Estos apliques redibujan las relaciones culturales entre Egipto y Próximo Oriente en tiempos del conocido faraón.

Fecha de Publicación
17 de noviembre de 2017
Fuentes de información digital utilizadas
Europa PressUniversidad de Tübingen
Fuente de las imágenes
Universidad de Tübingen
Palabras clave:
mundo clásico, egipcios, Egipto, Tutankhamon, oro, apliques, decoración, Siria, Levante mediterráneo, moda
Bibliografía científica, publicación original


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Traducción: Laura Benito Díez.
Dentro de un proyecto germano-egipcio, arqueólogos de la Universidad de Tübingen han podido examinar por primera vez apliques de oro repujado procedentes del sensacional hallazgo de la tumba de Tutankhamon en 1922. Los motivos decorativos indican sorprendentes relaciones entre el LEvante mediterráneo y el Egipto faraónico.
Investigadores de Tübingen que trabajan en este proyecto germano-egipcio han examinado apliques de oro repujado del tesoro de la tumba del faraón Tutankamon por primera vez. Los objetos proceden del afamado hallazgo realizado por el arqueólogo inglés Howard Carter en 1922. Hasta ahora, habían estado almacenados en el Museo Egipcio de El Cairo. Pueden verse en una exposición especial en el museo que comenzó la pasada semana. Conservadores y arqueólogos del Instituto de Estudios del Próximo Oriente Antiguo, el Instituto Arqueológico Alemán de El Cairo, el Museo Central Romano-Germano de Mainz y el Museo Egipcio han dedicado cuatro años (2013-2017) a analizar el hallazgo.
A través de largas horas de laboratorio, los investigadores han restaurado los objetos en el Museo Egipcio. También han realizado dibujos de las piezas y han realizado una investigación comprensiva sobre ellos. Un equipo de conservadores, egiptólogos y especialistas en arqueología del Próximo Oriente encontraron estas piezas de oro repujado en la misma caja en la que fueron colocadas por el equipo de Howard Carter inmediatamente después de su descubrimiento. En aquel momento, los objetos fueron fotografiados y empaquetados, no fueron restaurados, y no fueron sacados nunca más hasta la realización de este proyecto.
Durante años de trabajo detallado, los conservadores Christian Eckmann y Katja Broschat del Museo Central Romano-Germano de Mainz reunieron los fragmentos hasta componer 100 apliques de oro repujado prácticamente completos. Sospechan que se trata de elementos decorativos para cajas de arcos, carcajs y bridas. Han examinado las representaciones en los apliques repujados y las han clasificado desde un punto de vista histórico-artístico. En su disertación doctoral, Julia Bertsch ha sido capaz de distinguir entre los motivos egipcios y aquellos que podrían ser adscritos a un canon próximo oriental "internacional".
Entre ellos hay imágenes de animales en lucha y cabras ante el árbol de la vida que son ajenas al arte egipcio y debieron llegar a Egipto desde el Levante mediterráneo. "Presumiblemente estos motivos, que fueron desarrollados en Mesopotamia, llegaron hasta la región mediterránea y Egipto a través de Siria", explica Peter Pfälzner. "Esto muestra una vez más el gran papel que la antigua Siria jugó en la diseminación de la cultura durante la Edad del Bronce".
De manera muy interesante, añade, apliques similares con imágenes de temas comparables han sido hallados en una tumba en la ciudad real de Qatna (Siria). Allí, un equipo de arqueólogos de Tübingen liderados por Pfälzner, descubrieron una tumba real intacta en 2002. Data de en torno al año 1340 a.C., sólo un poco más antigua que la tumba de Tutankhamon en Egipto. El arqueólogo dice que "este destacado aspecto dió el empuje a nuestro proyecto con respecto a los hallazgos egipcios. Ahora necesitamos resolver el acertijo de cómo los motivos foráneos en los apliques repujados llegaron a ser adoptados en Egipto". El profesor dice que en esto, los análisis químicos han resultado reveladores. "Los resultados muestran que los apliques en oro repujado con motivos egipcios y los otros con motivos foráneos fueron hechos sobre oro de composiciones diferentes. Eso no significa necesariamente que las piezas fuesen importadas. Pudo ocurrir que varios talleres locales fueran responsables de producir objetos en distintos estilos, y que uno utilizase modelos de Próximo Oriente".
Después de esta exposición incial en El Cairo, los objetos se mostraránen el futuro Gran Museo Egipcio cercano a las pirámides de Giza. Ahora, casi un siglo después de ser descubiertos, y gracias al trabajo de los arqueólogos de Tübingen y egiptólogos y conservadores de Mainz y EL Cairo, el análisis científico de estos objetos de uno de los más fabulosos hallazgos arqueológicos de Egipto ha sido completado.

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Quemando huesos para ahorrar madera, un invento del Paleolítico
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Las investigaciones en la cueva de Coímbre revelan cómo se seleccionaban huesos con más materia grasa para alargar la combustión de las hogueras

Tirando de refranero español, está claro que la necesidad agudiza el ingenio. Así debió ser durante la última glaciación, un momento en que las temperaturas frías amenazaban la supervivencia y la disponibilidad de materiales como la leña seca podía escasear. Por eso, los grupos humanos del paleolítico comenzaron a añadir los huesos de sus presas a las hogueras, observando que de este modo, y gracias a las grasas del tejido esponjoso, sus fuegos ardían durante mucho más tiempo. Una investigación desarrollada en el yacimiento asturiano de Coímbre, ha revelado además que hace unos 25.000 años en esta cueva ya se practicaba una combustión selectiva de huesos, aprovechando especialmente los más ricos en grasas, y multiplicando por dos el tiempo de combustión de sus hogueras. Inventazo, ¿no?

Fecha de Publicación
17 de noviembre de 2017
Fuentes de información digital utilizadas
SincDicyt
Fuente de las imágenes
Sinc
Palabras clave:
prehistoria, paleolítico superior, Coímbre, Asturias, España, fuego, combustión, hueso, grasa, nacional
Bibliografía científica, publicación original
Archaeological and Anthropological Sciences

Hace unos 25.000 años, en mitad del frío reinante en el entorno de la cueva de Coímbre (Asturias), quizá la madera seca era un bien preciado y escaso, que merecía la pena tratar de alargar para no consumirlo demasiado deprisa. Para ello, las hogueras se alimentaban también con huesos de animales, pero no unos huesos cualquiera, sino que se escogían las piezas con mayor cantidad de tejido esponjoso, y por tanto grasa. Gracias a esta costumbre podían duplicar el tiempo de combustión de la madera.
Gracias a las investigaciones arqueológicas realizadas en Coímbre, ahora podemos saber que esto fue realmente así. Los hallazgos en la cueva no son las evidencias más antiguas de la combustión de huesos junto con la madera, sino que esta práctica se venía realizando desde el Paleolítico medio, pero en palabras del autor principal de la investigación, José Yravedra, "son la primera evidencia de su uso de para este fin en el Gravetiense Cantábrico".
Otra peculiaridad documentada en Coímbre es que mientras que en otros yacimientos del norte peninsular como El Esquilleu (Cantabria) se documentan esqueletos animales arrojados indistintamente al fuego, en Coímbre se ha podido observar la selección de partes concretas de los animales por su mayor capacidad de combustión. Por ejemplo se han identificado elementos axiales –costillas o vértebras– y las epífisis (extremos) de los huesos largos de animales grandes tipo uro-bisonte.
La materia grasa contenida en el tejido esponjoso de los huesos, por otro lado, no aumenta el poder calorífico de las fogatas, únicamente su duración.

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viernes, 17 de noviembre de 2017

Los últimos neandertales de la península nos siguen sorprendiendo
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La absorción de su población por parte de los humanos modernos no fue gradual y regular en su avance

El periodo de coexistencia entre neandertales y humanos modernos, y especialmente, las circunstancias de la extinción de los neandertales, están plagados de interrogantes a los que la arqueología trata de dar respuesta. Las investigaciones en yacimientos neandertales del sur de la península Ibérica están proporcionando importantes datos al respecto, como por ejemplo llamativas cronologías de sus últimas ocupaciones, que se prolongarían hasta fechas tan recientes como los 37.000 años de antigüedad. Distintos yacimientos peninsulares ocupados por los últimos neandertales han servido de base para una reciente investigación que trata de comprender los procesos por los cuales los humanos modernos fueron absorbiendo a las poblaciones neandertales, y parece ser que fue un proceso desigual en distintas regiones geográficas, con ritmos irregulares, periodos de avance y otros de latencia, marcando una serie de dinámicas que quizá sean aplicables a las distintas etapas de la evolución humana.

Fecha de Publicación
16 de noviembre de 2017
Fuentes de información digital utilizadas
Eurekalert
Fuente de las imágenes
EurekalertHelliyon
Palabras clave:
prehistoria, paleolítico medio, neandertales, cronología, península Ibérica, extinción, gente
Bibliografía científica, publicación original
Heliyon

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Traducción: Laura Benito Díez.
Los neandertales sobrevivieron al meno 3.000 años más de lo que se pensaba hasta ahora en el sur de la península Ibérica, en la actual España, mucho después de que hubiesen desaparecido de cualquier otro lugar, según una nueva investigación publicada en Heliyon.
Los autores del estudio, un equipo internacional de instituciones investigadoras de Portugal, España, Alemania, Austria e Italia, afirman que sus hallazgos sugieren que el proceso por el que las poblaciones de humanos modernos absorbieron a las poblaciones neandertales a través del mestizaje no fue una ola de avance gradual y regular, sino un proceso desigual geográficamente, con avances y paradas puntuales.
Durante más de 10 años de trabajo de campo, los investigadores han excavado tres nuevos yacimientos en el sur de España, donde han descubierto evidencias de materiales claramente neandertales datados hace 37.000 años.
"La tecnología del Paleolítico medio en Europa se asocia exclusivamente con neandertales", ha declarado el doctor João Zilhão, de la Universidad de Barcelona y autor principal del estudio. "En tres nuevos yacimientos excavados, hemos hallado objetos neandertales datados miles de años después que en ningún otro lugar de Europa occidental. Incluso en las regiones adyacentes del norte de España y el sur de Francia los últimos yacimientos neandertales son significativamente más antiguos".
El Paleolítico medio tuvo lugar hace entre 300.000 y 30.000 años. Durante este periodo, los humanos anatómicamente modernos comenzaron a moverse fuera de África y a asimilarse con las poblaciones euroasiáticas coetáneas, incluyendo a los neandertales, a través del mestizaje.
De acuerdo a esta nueva investigación, este proceso no fue directo y sin contratiempos. En su lugar, parece haber sido entrecortado, con diferentes patrones evolutivos en distintas regiones geográficas.
En 2010, el equipo publicó los hallazgos de Cueva Antón en España, que proporcionaban evidencias de simbolismo entre los neandertales. Al poner esas evidencias en contexto y usar las más avanzadas técnicas radiométricas para datar el yacimiento, los investigadores han demostrado que Cueva Antón es el yacimiento neandertal más reciente conocido.
"Creemos que este mecanismo con avances e interrupciones que proponemos debió ser la regla en la evolución humana, lo que ayuda a explicar por qué la cultura material del Paleolítico tiende a formar patrones de similitudes geográficamente extensivas mientras que los genomas del Paleolítico tienden a mostrar un complejo mosaico de ancestros", comenta Zilhão.
La clave para comprender este patrón, dice el doctor Zilhão, reside en descubrir y analizar nuevos yacimientos, no en revisitar otros más antiguos. Aunque hallar y excavar nuevos enclaves con las más modernas técnicas consume gran cantidad de tiempo, él cree que es la aproximación científica que merece la pena.
"Aún hay un montón de cosas que no sabemos acerca de la evolución humana y, especialmente, acerca de los neandertales", dice el doctor Zilhão. "Las ideas de nuestros libros de texto acerca de neandertales y humanos modernos derivan de hallazgos en Francia, Alemania y Europa central, pero durante la última glaciación estas eran áreas periféricas: probablemente tanto como la mitad de las gentes del Paleolítico que vivieron en Europa eran de la península Ibérica. Las investigaciones en curso han comenzado a dar sus frutos, y no tengo duda que hay más por llegar".

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miércoles, 15 de noviembre de 2017

8.000 años de tradición vinícola documentados en Georgia
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Nuevos hallazgos proporcionan fechas más antiguas para las primeras producciones de vino conocidas

La fabricación de bebidas fermentadas está presente en culturas antiguas de todo el planeta. En el arco mediterráneo la bebida tradicional por excelencia es el vino, y las evidencias más antiguas conocidas situaban su origen en la región iraní de los Montes Zagros hace unos 7.000 años. Pero las excavaciones en dos yacimientos situados en la actual Georgia están aportando datos con una antigüedad incluso mayor, remontándose a 8.000 años atrás. La abundante presencia actual de vid silvestre en Georgia y la gran cantidad de variedades domésticas que se cultivan en el país sustentan la idea de que allí se encuentra uno de los focos principales de domesticación de esta planta, y posiblemente las primeras producciones de vino.

Fecha de Publicación
14 de noviembre de 2017
Fuentes de información digital utilizadas
Efe FuturoEuropa PressUniversidad de Toronto
Fuente de las imágenes
Universidad de TorontoPNAS
Palabras clave:
prehistoria, neolítico, Gadachrili Gora, Shulaveris Gora, Georgia, vino, uva, producción, economía
Bibliografía científica, publicación original
PNAS

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Los trabajos de excavación arqueológica que se están realizando en los yacimientos de Gadachrili Gora y Shulaveris Gora, situados a unos 50 kilómetros al sur de la capital de Georgia, la ciudad de Tbilisi, están proporcionando importantes datos sobre la producción de vino en la zona ya desde época neolítica, con evidencias que son las más antiguas conocidas hasta la fecha.
Previamente, otros indicios conocidos en Irán, en la región de los Montes Zagros, situaban el origen de la producción de vino en torno a 5400-5000 a.C. Sin embargo, los restos documentados en ambos yacimientos en Georgia han sido datados en torno al 6000 a.C.
La evidencia de la producción de vino se ha obtenido a partir del análisis de distintos fragmentos de recipientes cerámicos recuperados durante las excavaciones. Las muestras han sido procesadas por la Universidad de Pensilvania (EE.UU.), y en ellas se ha documentado mediante metodología de extracción química la presencia de ácido tartárico, presente en las uvas y en el vino, y otros tres ácidos orgánicos asociados (ácido málico, ácido succínico y ácido cítrico.
Stephen Batiuk, coautor del estudio e investigador de la Universidad de Toronto, ha declarado a través de un comunicado: "Creemos que este es el ejemplo más antiguo de la domesticación de una vid eurasiática de crecimiento salvaje únicamente para la producción de vino".
De las más de 10.000 variedades de uva para consumo y para producción de vino que se conocen en el mundo, Georgia alberga más de 500, un dato que para el equipo de investigación apoya la hipótesis de que en esta región se produjese la domesticación de varias de ellas, así como el cruce de variedades durante un largo periodo de tiempo.
Las innovaciones aparejadas al periodo neolítico, como el uso generalizado de la cerámica o la domesticación de plantas y su cultivo, cristalizaron en la zona de Georgia en la domesticación de la vid y la fabricación de bebida fermentada en los nuevos recipientes cerámicos. Además, este área contaba entonces con un clima similar a los de las grandes zonas vinícolas europeas de la actualidad.

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