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martes, 23 de agosto de 2016

Un aguja de 50.000 años en la cueva de Denisova
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Ha aparecido en unos niveles y una cronología asociada que no corresponden con rastros de Homo Sapiens

En la campaña arqueológica estival que se realiza en la cueva de Denisova, en las montañas siberianas de Altai, ha sido hallada una aguja de hueso con unos 7 centímetros de largo que fue hecha y utilizada por el grupo genéticamente diferenciado de homínidos denisovanos. La aguja se fabricó en un hueso procedente de algún ave de gran tamaño, que hasta ahora no se ha identificado. Para los científicos es una prueba más de alto grado de sofisticación tecnológica al que llegó este grupo humano

Fecha de Publicación
23 de agosto de 2016
Fuentes de información digital utilizadas
The Siberian TimesDaily Mail
Fuente de las imágenes
The Siberian Times
Palabras clave:
Prehistoria, Paleolítico, Neandertales, sapiens, denisovanos, Siberia, Rusia, Altai, Cueva de Denisova, evolución

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Los científicos encontraron que la herramienta para coser se hallaba completa, incluso con un agujero para el hilo, y con una cronología estimada de cómo mínimo 50.000 años.
El profesor Mikhail Shunkov, director del Instituto de Arqueología y Etnografía en Novosibirsk, dijo: "Es el hallazgo más singular de esta temporada, incluso se puede decir que es sensacional.”
“Es una aguja de hueso. A día de hoy, es la aguja más antigua encontrada con alrededor de 50.000 años de edad.” La aguja se considera que proporciona una prueba de que los homínidos de Denisova, desaparecidos hace tiempo eran más sofisticados de lo que se creía anteriormente. Es anterior en unos 10.000 años a una pieza similar en aspecto a joyas complejas actuales y que se pulió en clorita, también por los denisovanos.
La aguja se fabricó a partir de un hueso de algún ave de gran tamaño, que hasta ahora no se ha identificado.
Dr. Maksim Kozlikin, director de las excavaciones en la cueva de Denisova, dijo: "La longitud de esta aguja es de 7 centímetros y 6 milímetros. Es la aguja más larga y antigua que se ha encontrado en la cueva de Denisova. Antes hemos encontrado agujas, pero en niveles arqueológicos más recientes.”
La aguja vuelve a escribir la historia dado que el anterior ejemplo encontrado data de hace 40.000 años, según los científicos rusos. Se supone que la aguja recién descubierta fue hecha por Denisovanos, ya que se encontró en la misma capa, donde se encontraron previamente restos de estos homínidos.
La cueva ha proporcionado una sucesión muy importante de revelaciones sobre el hombre antiguo. Fue aquí en 2008, donde científicos siberianos descubrieron un fragmento de hueso de un dedo de “la mujer X” una joven que se cree vivió hace alrededor de 41.000 años.
El análisis de ADN mostró que era genéticamente distinta de los neandertales y de los humanos modernos. En 2010, el análisis de un molar superior de un adulto joven, que se encontró en la cueva diez años antes, mostró que el diente también era de un denisovano.
Las niveles arqueológicos de la cueva demuestran que ha sido ocupada por seres humanos durante alrededor de 282.000 años. Los científicos creen que los Denisovanos se remontan hasta hace 170.000 años.
La pulsera fue descubierta en 2008, y desde entonces los científicos han sugerido que es una muestra de lo avanzados tecnológicamente que eran los denisovanos, más incluso que los sapiens que vinieron después, cuyos restos no son tan relevantes. Los científicos encontraron que había un agujero perforado en parte de la pulsera con tal precisión que sólo se podría haber hecho con un taladro de alta rotación similar a los utilizados en la actualidad.
También fue cuidadosamente pulida y machacada, a la que se añadió un pesado colgante en el centro, probablemente, pendiendo de una correa de cuero corta.
La cueva además proporciona evidencias de cruces entre Homo Sapiens moderno con Neandertales y Denisovanos.
Todo ello, según los investigadores, es una prueba de que el hombre primitivo surgió fuera de África unos 35.000 años antes de lo asumido hasta ahora por los expertos.
"Es la primera evidencia genética de los humanos modernos fuera de África", dijo Sergi Castellano, un científico del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, a principios de este año.

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sábado, 20 de agosto de 2016

Hallan el diente y el parietal de un niño neandertal que vivió en la Cova de les Teixoneres de Moià
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Se han localizado fósiles de un homínido con una antigüedad de 50.000 años

En la última campaña de las Coves del Toll (Toll i Teixoneres), en Moià (Barcelona), se han hallado por primera vez fósiles de un hóminido. Hasta ahora tan sólo se habían localizado rastros de su existencia como herramientas líticas y restos óseos de animales. Se han localizado un canino inferior y de un fragmento de parietal que podrían corresponder a un individuo de entre 7 y 9 años de edad. El diente mantiene toda la raíz y, por lo tanto, indica que no cayó por causas naturales.

Fecha de Publicación
20 de agosto de 2016
Fuentes de información digital utilizadas
IPHESABCLa Vanguardia
Fuente de las imágenes
IPHESLa Vanguardia
Palabras clave:
Prehistoria, Paleolítico medio, neandertal, cova de les teixoneres, Moià, Barcelona

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La campaña de este año que llevan a cabo en las Coves del Toll (Toll i Teixoneres), en Moià (Barcelona), el IPHES (Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social) y el CENIEH (Centro Nacional de Investigación de la Evolución Humana) ha sido muy productiva desde el punto de vista científico. A la gran cantidad de restos de animales y herramientas de piedra de la época neandertal que se han recuperado, hay que añadir el diente y el parietal de un niño neandertal que vivió en la Cova de les Teixoneres hace 50.000 años. Según los análisis previos, se estima que podrían corresponder a un individuo de entre 7 y 9 años de edad. El diente mantiene aún toda la raíz y, por tanto, indica que no se cayó por causas naturales normales como, por ejemplo, el reemplazo dentario.
Ambas piezas abren nuevas perspectivas a la investigación que se está efectuando en estas cuevas para conocer quiénes fueron sus habitantes. En el registro prehistórico europeo hay varios individuos infantiles de diferentes edades, pero el número de caninos inferiores es muy escaso. El estudio detallado del diente permitirá averiguar el sexo del individuo y ayudará a entender cómo se producía el paso de la infancia a la pubertad entre los miembros de esta especie humana. Además, con el diente y el parietal se podrán efectuar estudios paleogenéticos para ver las relaciones filogenéticas de los grupos humanos del Moianès con los habitantes de las diferentes regiones europeas del mismo período.
La pieza dental ha sido confirmada por el profesor José María Bermudez de Castro, del CENIEH, y por la Dra. María Martinón-Torres de la University College de Londres. Los arqueólogos esperan que en las próximas campañas de excavaciones puedan hallar nuevos restos que permitan descubrir cómo llegó el niño, uno de los pocos neandertales encontrados hasta ahora en Cataluña, a las cuevas de Moià
Tanto la Cova del Toll como la Cova de les Teixoneres son conocidas por contener un importante registro de la presencia de neandertales en la región de la Catalunya Central. Los estudios que se están llevando a cabo entre el IPHES, la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona (URV) y el CENIEH están obteniendo datos muy significativos para entender cómo evolucionaron los ecosistemas en la zona en función de los cambios climáticos, y como las poblaciones del Paleolítico medio eran capaces de adaptarse a los constantes cambios, según han comentado los codirectores de la excavación.

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viernes, 19 de agosto de 2016

Ötzi llevaba sombrero de piel de oso y abrigo de cuero de cabra
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Las prendas con las que se encontró al "hombre de hielo" están hechas con las pieles de al menos cinco especies diferentes de animales

Un sombrero de piel de oso, una funda de flechas de corzo y abrigo de cuero de cabra. Estas son algunas de las prendas que llevaba Ötzi en el momento de su muerte en los Alpes italianos hace más de 5.000 años. La composición de la vestimenta acaba de ser desvelada tras un estudio de científicos italianos e irlandeses que ha secuenciado los genomas mitocondriales de nueve fragmentos del cuero de su indumentaria.

Fecha de Publicación
19 de agosto de 2016
Fuentes de información digital utilizadas
SINCThe GuardianLive Science
Fuente de las imágenes
SINC
Palabras clave:
Prehistoria, Edad de los metales. Calcolítico, ötzi, adn mitocondrial, ropa, cuero
Bibliografía científica, publicación original
Scientific Reports

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Investigadores de Italia e Irlanda han estudiado la composición de las prendas que vestía Ötzi –la momia del Calcolítico encontrada hace 25 años en los Alpes italianos– y han llegado a la conclusión de que están hechas con las pieles de al menos cinco especies diferentes de animales, entre ellas el oso pardo y el corzo. Los resultados se han publicado en la revista Scientific Reports, del grupo Nature.
El 19 de septiembre de 1991 dos alpinistas alemanes en los Alpes de Ötztal –en la frontera de Austria e Italia– encontraron un misterioso cadáver a 3.200 metros de altitud. Al principio se pensó que se trataba de un alpinista moderno, pero en realidad era una momia natural con una antigüedad de 5.300 años, muy bien preservada por el hielo, que ha ofrecido una visión sin precedentes de los europeos del Calcolítico.
Durante más de dos décadas, los restos de Ötzi han sido sometidos a todo tipo de análisis. Los resultados han proporcionado conocimientos sobre su ascendencia, dieta, herramientas, estilo de vida y salud. Sin embargo, el origen de su vestimenta no había sido estudiado a fondo hasta ahora, pese a estar relativamente bien conservada.

Pieles de oso pardo y corzo
Un estudio de 2008 determinó que algunos de los pelos en la ropa de Ötzi procedían de animales domesticados. Sin embargo, a pesar del extenso análisis de cada uno de los detalles hallados con el "Hombre del Hielo", los investigadores aún tenían que determinar exactamente qué animales habían sido utilizados para la vestimenta de Ötzi.
Para su estudio, un equipo del Institute for Mummies and the Iceman (Bolzano, Italia) y de la Universidad de Dublín ha secuenciado los genomas mitocondriales de nueve fragmentos de cuero de la ropa y de la funda de flechas que se encontraron con la momia. Los investigadores comprobaron que el sombrero está hecho de piel de oso pardo y que la funda para flechas es de piel corzo.
Mientras que estudios anteriores lo habían asociado con una actividad agropastoril, los científicos creen que el sombrero y la funda proporcionan evidencia de la caza y captura de animales silvestres.
Los autores han encontrado además que el escudo es una combinación de al menos cuatro pieles de dos especies: cabra y oveja. Las polainas, al igual que el abrigo, también están hechas con piel de cabra y los cordones de los zapatos son de piel de vaca. Estos resultados apoyan la idea de que los individuos de la Edad del Cobre seleccionaban especies con atributos específicos en la fabricación de prendas de vestir, según los científicos.
Este equipamiento está muy adaptado a una región alpina con mucho frío, ya que la mayoría de la ropa se habría rellenado de de hierbas u otros materiales para agregar calor adicional, dijo O'Sullivan. Además, con el estudio se demuestra que esta persona tuvo que ser muy hábil con el curtido de pieles y su reparación, o haber contado con alguien que se lo hubiese provisto, debido a que la ropa se habría descompuesto y degradado muy rápidamente bajo circunstancias normales.

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jueves, 18 de agosto de 2016

La Cueva Els Trocs muestra actividad funeraria desde hace 5.000 años en el Pirineo
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La cueva de Els Trocs (Huesca) fue frecuentada en el Calcolítico para un uso de carácter funerario

En la cueva de Els Trocs en Huesca se ha hallado el inicio de una fosa con numerosos restos humanos (por el momento un número mínimo de cinco individuos de diversas edades) que podría corresponderse con un enterramiento colectivo que se deberá confirmar en próximas campañas. A falta de dataciones absolutas, que se realizarán en breve, la adscripción calcolítica de esta zona de la cueva se ha realizado a través del hallazgo entre los restos humanos de dos puntas de flecha foliáceas de magnífica factura. Los investigadores destacan el hallazgo de un fragmento de parietal izquierdo con la huella evidente de un flechazo que atravesó todo el cráneo.

Fecha de Publicación
18 de agosto de 2016
Fuentes de información digital utilizadas
Dicyteldiario.esNoticias de la Ciencia y la tecnología
Fuente de las imágenes
Dicyt
Palabras clave:
Prehistoria, edad de los metales, calcolítico, Els Trocs, Bisaurri, Huesca, necrópolis

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La campaña de excavaciones del verano 2016 en la cueva de Els Trocs, situada en las inmediaciones de la localidad oscense de Bisaurri, ha concluido recientemente con numerosas novedades y hallazgos interesantes. La mayor novedad de la presente campaña ha sido la constatación de una frecuentación de la cueva en época calcolítica (entre el 3000 y el 2500 a.C.) de carácter funerario.
En uno de los sectores intervenidos por primera vez (camarín norte) se ha hallado el inicio de una fosa con numerosos restos humanos (por el momento un número mínimo de cinco individuos de diversas edades) que podría corresponderse con un enterramiento colectivo que se deberá certificar en próximas campañas. A falta de dataciones absolutas, que se realizarán en breve, la adscripción calcolítica de esta frecuentación de la cueva se ha realizado a través del hallazgo entre los restos humanos de dos puntas de flecha foliáceas de magníficos retoques planos, invasores y bifaciales.
Hallazgos interesantes se han producido también en los demás sectores de la cueva. Ha sido una campaña especialmente abundante en punzones de hueso con claras señales de uso, hachas pulimentadas, relativamente raras en toda la cueva y, sobre todo, un conjunto numeroso e interesante de cerámicas, muchas de ellas decoradas que aparecen cubriendo, y quizás tapizando, zonas de combustión correspondientes a limpiezas periódicas del área habitada dentro de la cueva.
Los investigadores estiman que serán más de 40.000 los fragmentos con los que contarán de toda la estratigrafía de la cueva. “Lo más espectacular es que con fragmentos cerámicos se pavimenta prácticamente toda la cueva como una primera protección contra la humedad de la misma. Todos los fragmentos aparecen en disposición horizontal y en muchas ocasiones en varias capas superpuestas. Muchas de ellas tienen bellas decoraciones, la inmensa mayoría con técnicas impresas formando complejos y curiosos motivos compositivos”, explica el equipo científico.
Para los investigadores la pieza que resulta más interesante, es un fragmento de parietal izquierdo con una huella evidente de un flechazo que atravesó todo el cráneo. En el interior presenta una incisión punzante y un levantamiento sin desprendimiento en el exterior; una huella evidente de un flechazo que atravesó todo el cráneo. El hallazgo será objeto por si solo de un extenso estudio y se sumará a los datos que ofrecen los análisis de ADN de los restos humanos hallados en la cueva, cuyos resultados se encuentran en vías de publicación.
El trabajo ha sido desarrollado por el grupo de investigación dirigido por el profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Valladolid (UVa) Manuel Rojo Guerra y financiado por la Asociación Trashumancia y Naturaleza y la Danube Private University de Krems.
Durante 15 días, una veintena de investigadores ha llevado a cabo las excavaciones arqueológicas en esta cueva, donde anteriormente se habían exhumado cerca de 23.000 huesos principalmente de ovejas, cabras y vacas, lo que ha permitido constatar una actividad trashumante desde hace unos 7.300 años. También el análisis de las materias primas líticas y de las cerámicas halladas en la cueva ha permitido determinar que los pastores neolíticos iniciaron y diseñaron unos caminos que, con ligeras modificaciones, se han mantenido en uso hasta el presente.
Durante la campaña también se han abierto nuevas áreas y nuevos niveles para su posterior intervención y se han realizado las tareas imprescindibles de lavado, siglado, triado y registro en general de todas las evidencias recuperadas.
Por otro lado, el 28 de julio tuvo lugar una jornada de puertas abiertas a la que asistió casi un centenar de personas. Tras una charla impartida en la zona de estudio y documentación, los interesados pudieron acceder a la cueva en grupos de 10 personas. “Todo nuestro equipo es consciente de que debemos devolver a la sociedad al menos una parte de lo que la sociedad invierte en nuestro trabajo. Por eso tenemos especial cuidado en que la mayor cantidad de gente posible pueda conocer nuestras actividades y, de esa manera, recuperar la memoria del pasado oculta entre las paredes de la cueva y escrita en sus sedimentos que, con tanto cariño, escudriñamos”, subrayan los investigadores.

Un proyecto científico y divulgativo
Las excavaciones en la Cueva de Els Trocs se suman a otras iniciativas científicas y divulgativas que dicho equipo coordinado por la UVa –compuesto por científicos de centros como la Universidad Autónoma de Madrid, el Laboratorio de Arqueobiología del CSIC (Madrid), la Universidad Krems (Austria), el Gobierno de Aragón y otros colaboradores como arqueólogos profesionales y doctorandos-, viene realizando desde 2009.
Es el caso del proyecto MEDELCA, "La Memoria del Camino: Ciencia y divulgación de las primeras rutas pecuarias neolíticas en el Pirineo", cofinanciado por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), que se ha desarrollado también a lo largo de este verano con el objetivo rememorar el camino de los pastores prehistóricos desde Selgua hasta la Cueva de Els Trocs, acompañando a un rebaño trashumante y a su pastor. En el marco del proyecto se está preparando una serie de documentales que serán emitidos en el programa "La Aventura del Saber" de Televisión Española (TVE). También se ha involucrado a los habitantes de la zona en la investigación, con la intención de que contribuyan a encontrar evidencias de los pastores neolíticos en sus localidades, y se han creado Unidades Didácticas en formato digital y en formato impreso para su uso por parte de escolares y de los pobladores de todas las localidades importantes que se distribuyen a lo largo de la cañada del río Isábena, por donde discurren dichos caminos.

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martes, 16 de agosto de 2016

Pintando la cueva de Altamira: las conchas sirvieron para la preparación del ocre
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La investigación supuso el estudio de más de 7.000 conchas de lapas y otros moluscos

La publicación de un estudio sobre la cueva de Altamira ha permitido mostrar que parte de las conchas marinas recolectadas por los grupos prehistóricos que ocuparon la cueva entre el Gravetiense y el Magdaleniense Inferior, entre 27.000 y 19.000 años atrás, fueron utilizadas como instrumento de trabajo para la obtención y procesado del ocre empleado como pigmento para la realización de las pinturas rojas de la cueva.

Fecha de Publicación
16 de agosto de 2016
Fuentes de información digital utilizadas
Europa PressRTVEIIPC
Fuente de las imágenes
IIPC
Palabras clave:
Prehistoria, Paleolítico, Paleolítico Superior, Altamira, malacología, ciencia
Bibliografía científica, publicación original
Journal of Archaeological Science
La revista Journal of Archaeological Science adelanta en su edición online la publicación de un artículo sobre la cueva de Altamira (Santillana de Mar, Cantabria) elaborado conjuntamente por un equipo multidisciplinar formado por investigadores de la Universidad de Cantabria y el Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira.
El trabajo, basado en la combinación del estudio de las huellas de uso y el análisis químico sobre la colección de conchas de lapas recuperadas en las excavaciones de Altamira, ha permitido mostrar que parte de las conchas marinas recolectadas por los grupos prehistóricos que ocuparon la cueva entre el Gravetiense y el Magdaleniense Inferior, entre 27.000 y 19.000 años atrás, fueron utilizadas como instrumento de trabajo para la obtención y procesado del ocre empleado como pigmento para la realización de las pinturas rojas de la cueva.
La investigación supuso el estudio de más de 7.000 conchas, así como la aplicación de diferentes técnicas analíticas, desde una perspectiva multidisciplinar, por parte de varios investigadores procedentes de los diferentes centros de investigación que han colaborado en el estudio.
Se trata de un trabajo cuyos inicios se remontan a 2013 y que cuenta como primer firmante, David Cuenca, es investigador del Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria (IIIPC). Cuenca ha explicado que este trabajo aporta "una nueva perspectiva" sobre la utilización de las conchas como herramientas de trabajo para obtener el pigmento para las pinturas. Hasta ahora se sabía que las conchas se utilizaban para el alimento y como elemento de adorno, pero, según esta investigación, durante 9.000 años también pudieron tener un uso posterior como instrumento para procesar ocre, que "con mucha probabilidad se usó para el arte rupestre" de Altamira.
"No hay un análisis directo de los pigmentos, porque es complicado hacerlo, pero la relación contextual de las conchas y la ubicación de alguna de ellas en la sala de Polícromos (la de los conocidos bisontes) y otros elementos documentados hacen pensar que, con toda probabilidad, junto a otros elementos que fueron usados, las conchas formaron parte del 'kit' para lograr ocre", señala Cuenca.
La mayoría de las conchas son lapas, todas ellas de Altamira, pero no son la única especie cuyos caparazones se han encontrado en la cavidad, por ejemplo también bígaros (caracolillos). Lo que ocurre es que no tienen la morfología como para ser empleados como instrumento de trabajo, y se limitaban a ser alimento. Sin embargo, los bordes de las lapas, según estos investigadores, sí se pudieron utilizar para raspar los bloques de ocre.
David Cuenca señala que previamente ha habido estudios en otras cuevas paleolíticas, y por ejemplo en la de la Fuente del Salín de Val de San Vicente (Cantabria) ya se había detectado, con un trabajo de 2013, ese uso en las conchas de las lapas: eran recolectadas, consumidas como alimento y posteriormente empleadas para procesar el ocre. La diferencia, según explica este investigador, es que en el caso de la Fuente del Salín el periodo temporal se limita al Gravetiense, mientras que en el caso de Altamira "lo espectacular es que esta utilización se da en los 9.000 años en los que hay realización de arte rupestre". "En toda esa secuencia podemos encontrar diferente cantidad de instrumentos de lapa que han sido empleados para esta finalidad. Lo espectacular es encontrar este tipo de elementos a lo largo de toda la secuencia de ocupación y realización de arte rupestre", insiste el investigador.

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Cirugía cerebral ante morten realizada hace 3.000 años en Siberia
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El estudio sugiere que el cannabis, determinados hongos e incluso algún tipo de danza pudieron servir como anestésico

Un cráneo trepanado, hallado en una tumba expoliada de la Edad del Bronce en la necrópolis Nefteprovod II del yacimiento siberiano de Anzhevsky, ha sido el punto de partida para un grupo de investigación que ha indagado sobre la metodología y circunstancias en las que se hacían este tipo de intervenciones. El "paciente" murió a una edad de entre 30 y 40 años, además de la trepanación, las marcas que presenta en el cráneo se deben a la intervención quirúrgica y no a prácticas rituales. Este hombre, cuyos restos fueron sepultados con un cuchillo acodado, vivió después de su cirugía. Su hueso parietal izquierdo tenía una abertura con signos evidentes de la curación del hueso, así como indicaciones de una reacción inflamatoria sobre las placas óseas, que finalmente y a largo plazo fue la causa de su muerte.

Fecha de Publicación
16 de agosto de 2016
Fuentes de información digital utilizadas
The Siberian TimesRed OrbitDaily Mail
Fuente de las imágenes
The Siberian Times
Palabras clave:
Prehistoria, edad de los metales, edad del bronce, Siberia, Rusia, trepanación, cirugía cerebral, salud,
Bibliografía científica, publicación original
International Journal of Osteoarchaeology

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Un paso en la investigación académica de como se realizaron las trepanaciones de la edad de bronce en Siberia se ha realizado a partir de un cráneo masculino que se encuentró el año pasado en la necrópolis Nefteprovod II del yacimiento arqueoloógico de Anzhevsky, al sureste de Kansk en la región de Krasnoyarsk.
El "paciente" murió a la edad de entre 30 y 40, según los arqueólogos las marcas que presenta en el cráneo son debidas a la intervención quirúrgica que le realizaron y no de prácticas rituales.
También creen que este hombre, cuyos restos fueron sepultados con un cuchillo acodado, vivió durante un período de tiempo después de su cirugía. Su hueso parietal izquierdo tenía una abertura con signos evidentes de la curación del hueso, así como indicaciones de una reacción inflamatoria en las placas óseas.
La sospecha es que su eventual muerte fue causada a largo plazo por la inflamación postoperatoria. Este hombre no es de ninguna manera el caso más antiguo conocido de trepanación en Siberia: hay, por ejemplo, algunos que datan del Neolítico.
El ex cirujano Dr. Sergey Slepchenko, actualmente investigador en el Instituto de Arqueología y Etnografía de Novosibirsk, explicó que "la clave del éxito de esta cirugía fue la confianza completa del paciente que el cirujano tenía las habilidades y conocimientos necesarios para llevar a cabo tal operación." El estudio ha entrado de lleno en consideraciones psicológicas, antropológicas y ha realizado un análisis pormenorizado de los paralelismos etnográficos que se conocen.
Los investigadores relatan, como en primer lugar es muy importante, un elemento crítico que haga al paciente entrar en un "estado alterado de la mente" y así reducir el dolor al mínimo.
Compuestos de plantas utilizados como analgésicos en otros lugares, están ausentes en Siberia. Slepchenko y sus colegas también han estudiado la flora circundante y han identificado otras especies que pudieron ser utilizados por aquellos pueblos.
Hay un número interesante de este tipo de analgésicos potenciales: por ejemplo, algunos grupos étnicos utilizan el enebro y el tomillo en las prácticas chamánicas; los Nivkhi quemaron palos y hojas de romero silvestre; los pueblos indígenas del norte utilizan setas, como la Amanita muscarica, un conocido y potente alucinógeno.
El "más evidente", sin embargo, fue probablemente el cannabis.
Sin embargo, el consumo de los hongos, junto con otras prácticas chamánicas, como bailes para alcanzar algún tipo de enajenación, o el uso de un tambor, se ven como métodos probables de alterar el estado de conciencia de un paciente y así la reducción del dolor en la medida necesaria para llevar a cabo la cirugía.
"Para la fase preparatoria de la operación, sólo podemos usar conjeturas", dijo. "Sin embargo, en base a la forma y el tipo de inclinación de los bordes, podemos inferir que el paciente estaba en una posición supina con la cabeza vuelta hacia la derecha."
"El cirujano probablemente se puso cara a cara con el paciente en el lado izquierdo. El cirujano también pudo haber fijado la cabeza con su brazo izquierdo o entre las rodillas y operado con la mano derecha."
"Mientras el cirujano hacía una incisión, un asistente ayudaba a retirar y estirar la piel de los bordes de la herida, además acercaba los instrumentos y otros materiales. Los expertos creen que es "probable" que se realizó un amplio corte hasta el hueso a través de la piel y los tejidos subyacentes", dijo el Dr. Slepchenko.
"Hipócrates describe tal disección del cuero cabelludo como -trabajo-", unos 600 años después de esta trepanación en Siberia. "Después del corte, la herida se habría abierto para organizar un -campo quirúrgico-".
"La piel y la aponeurosis se despegaron del hueso subyacente. La siguiente fase fue el raspado del hueso. Los cambios en el hueso como resultado de su curación nos impiden adivinar precisamente qué instrumento se utilizó para la trepanación o cómo se hizo."
"Definitivamente, no podemos afirmar que esta operación se llevó a cabo con instrumentos especializados. Sin embargo, algún tipo de instrumental médicos debía de existir en Siberia ya que se utilizaba ampliamente para la manipulación post-mortem. Estos mismos instrumentos que conocemos pueden haber sido aplicados para la trepanación."
Siguiendo con la descripción del Dr. Slepchenko: "A juzgar por la forma del agujero, sugiere que se hizo con algún tipo de raspador, en lugar de un cuchillo. El raspado se prolongó hasta la duramadre que fue expuesta, después de lo cual la zona trepanación podría ser ampliada en anchura pero nunca por debajo."
"Las altas tasas de supervivencia después de la trepanación en los primeros tiempos se pueden explicar por el hecho de que las operaciones eran en su mayoría extradurales. La penetración en la duramadre provoca el desarrollo de hematomas intracraneales debido al sangrado entre las meninges. Complicaciones posteriores, como el absceso de la herida, la meningitis y abscesos cerebrales, llevan a la muerte."
"El hecho de que los individuos, incluyendo (este paciente), vivieron durante un cierto período de tiempo después de la trepanación sugiere que la duramadre se mantuvo intacto el tiempo suficiente por lo contundentes signos de curación que aparecen."
Sobre la operación, dijo: "La apertura se cubrió de piel después de la trepanación. Parte de la sangre llenó la zona entre la duramadre y la superficie interior de la aponeurosis donde los coágulos de sangre impidieron el sangrado más lejos de la diploe -el hueso esponjoso que separa las capas interna y externa del hueso compacto del cráneo."
Pero la herida "no podría estar demasiado apretada" para minimizar el riesgo de infección. "No está claro si se aplicaron suturas y / o vendajes; ni tampoco está claro cómo se drenó la herida. Sin embargo, algunos registros etnográficos dan evidencia de que estos dispositivos simples se llevaron a cabo durante la trepanación."
"Una de las complicaciones más probables y más peligrosas de la trepanación es el sangrado que se desarrolla inmediatamente después de la incisión de la piel. Como consecuencia del raspado, la hemorragia de los vasos sanguíneos se acompaña de sangrado del hueso diploe.
"Es importante que la duramadre se mantenga intacta, su daño puede causar lesiones en el seno venoso sagital ubicado debajo de sus placas. Para minimizar el sangrado y reducir el dolor, la operación tuvo que ser llevada a cabo lo más rápido posible por un cirujano presumiblemente altamente cualificado."
"No está claro cómo se detuvo el sangrado. Obviamente no hay registros escritos, pero los expertos suponen que se utilizaron hierbas u objetos al rojo vivo".
La cultura Karasuk se refiere a un grupo de sociedades de la Edad del Bronce que se asentaron desde el Mar de Aral a Yenisei en el este y desde el sur de las montañas de Altai a Tian Shan, alrededor de los años 1500 ~ 800 a.C. Los Karasuk eran agricultores que practicaban la metalurgia a gran escala. Ellos son considerados como las primeras personas en Siberia que utilizaban caballos para montar.
Sin embargo, los académicos creen que el paciente de cirugía cerebral parece haber sido de otra agrupación de una cultura desconocida con un estilo de vida similar.
La tumba en la que se encontró el cráneo trepanado había sido expoliada en la antigüedad. Se mantuvo poco más que el cráneo pero había, además, fragmentos de huesos largos de las extremidades superiores y de las costillas.
Un cuchillo tradicional de estilo Karasuk se encontró en la tumba, el cual no presenta ningún indicio de que se utilizase para la cirugía. El cuchillo estaba acompañado de dos puntas de flecha líticas.
El estudio sobre esta reconstrucción de la trepanación se ha publicado en el International Journal of Osteoarchaeology.

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viernes, 12 de agosto de 2016

Figurilla paleolítica descubierta en la gruta de Foissac (Aveyron, Francia)
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La pieza tallada en hueso de bóvido, representa a una persona portando un animal o un bebé

En los trabajos de mantenimiento de la cueva francesa de Foissac se han encontrado con una excepcional muestra de arte paleolítico. Se trata de una figurilla tallada con herramientas de sílex en un hueso de bóvido, probablemente uro o bisonte. Dibujos geométricos se disponen incisos por toda la superficie y parece representar a una persona portando a un bebé o animal pequeño. Al encontrarse en un nivel de inundación y permanecer sellada en un relleno de arcilla, la figura mantiene un excepcional estado de conservación. Seguramente, próximamente en Paleomanías

Fecha de Publicación
12 de agosto de 2016
Fuentes de información digital utilizadas
Le Figaroladepeche.frCentre Presse Aveyron
Fuente de las imágenes
Le FigaroCentre Presse Aveyron
Palabras clave:
Prehistoria, Paleolítico superior, cueva de Foissac, Aveyron, Francia, arte mueble, figuras humanas

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Con motivo de los trabajos de mantenimiento en los meses que permanece cerrada la cueva de Foissac (Aveyron, Francia), se ha realizado el hallazgo de una sorprendente muestra de arte paleolítico que su director, Sébastien du Fayet de la Tour, anunciaba el pasado mes de julio con motivo de la reapertura al público de la cueva durante los meses de verano..
La pequeña estatuilla fue tallada, grabada e incisa con un herramienta de sílex en lo que parece la falange de un gran bóvido, probablemente uro o bisonte, y data del Paleolítico Superior. Los investigadores afirman que debe tener una antigüedad de entre 15.000 a 20.000 años, aunque esto aún no se ha podido probar al encontrarse todavía en estudio. Muchos detalles de la pieza no resultan perceptibles a simple vista, lo que se pretende solventar con la realización de una reconstrucción virtual en 3D y así poder manejar la pieza sin correr peligro de deterior. Algunas incisiones parecen estar relacionados con la configuración del objeto. En el proceso que se realizó para el talle de la pieza se percibe como algunas partes fueron rotas y posteriormente quemadas para dar la forma deseada. "Podemos ver líneas que fueron dibujadas en las mejillas, en representación de tatuajes o cicatrices, e imaginamos que el personaje lleva un feto o un animal pequeño, que recuerda a la Virgen con el Niño ", dice Sebastián.
Existen unas pocas piezas de esta época y estilo, se encuentran especialmente en Alemania y en el sur de Francia. Pero esta pieza sorprende por su estado de conservación al haberse mantenido sellada por arcilla en una zona de inundación
Arcilla como conservante
Si el descubrimiento de esta figurilla es excepcional, su conservación es no menos. "El hueso se mantuvo fuera del agua, probablemente en contacto con el aire. Es posible que la cara externa se mantuvo durante mucho tiempo dentro de una matriz de arcilla depositada por el río, privándolo de oxígeno, mientras que los otros tres lados estaban en "sintonía" con el ambiente de la cueva, que se encuentra a una temperatura y humedad constante, la humedad es del 100% ", dice el especialista. El hueso se ha mantenido en depósitos de pequeños y finos granos de calcita. Estos son los residuos de una superficie de calcita que en su día fue muy extensa. Su presencia indica una fase geológica que se ha demostrado necesaria para la conservación de la pieza. Al menos en parte, las calcitas junto con el ambiente estable de la cueva, han hecho posible que se mantuviese a salvo de otras inundaciones. Todas estas circunstancias de larga duración y que se suponen de gran antigüedad hacen inviables posibles especulaciones y hacen que la pieza sea totalmente incompatible con una fecha después del descubrimiento de la cueva en 1965.

Un refugio en la cueva
Desde su descubrimiento, la estatuilla ha sido estudiada por Yanik Le Guillou, experto en arte parietal de la Dirección Regional de Asuntos Culturales (DRAC), que concluyó: "Nuestros datos han generado una serie de suposiciones que nos invitan a considerar que el objeto ha tenido varios usos, se talló hace varios miles de años y se quedó en la cueva, donde sufrió posteriores procesos que lo pudieron alterar. Por lo tanto, para nosotros es una excepcional muestra de arte mueble prehistórico y esperamos que su estudio más a fondo afinará su atribución cronológica. Por contra, no tenemos pruebas sobre las condiciones y fechas de los eventos en la cueva que han afectado a la pieza desde su fabricación".
Hasta que la estatuilla revele todos sus secretos, se dispondrá un panel explicativo en el museo. "A continuación, estudiaremos cómo presentarlo ante el público, pero se deben tomar muchas precauciones, especialmente en términos de luz artificial. Por ahora, no será visible para el público, ya que no se ha evaluado los posibles perjuicios que supondría", dijo Sebastián.

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miércoles, 10 de agosto de 2016

¡Charles Dawson, culpable! hallado el falsificador del hombre de Piltdown
by JMI Paleorama - 0


Un nuevo análisis de las famosas falsificaciones del Hombre de Piltdown señala aún más firmemente a su descubridor, Charles Dawson

En 1912 se encontró en Inglaterra el supuesto "eslabón perdido" entre los simios y los seres humanos. El descubrimiento lo realizó un aficionado, Charles Dawson, mientras daba un paseo por la campiña inglesa. El hallazgo fue llevado ante Arthur Smith Woodward, uno de los responsables en el Museo Británico, que certificó su veracidad y contó con su apoyo desde entonces. Gran Bretaña ya tenía un hallazgo prehistórico que podía competir con el hombre de Heidelberg. The Times remarcaba en sus titulares: "La primera evidencia de un nuevo tipo humano". La mentira fue creciendo y se añadieron nuevos restos y hasta herramientas líticas. Cuarenta años más tarde, se descubrió que el "Hombre de Piltdown" era una falsificación. Los dientes y el cráneo estaban pegados, envejecidos artificialmente y se debieron de juntar al menos un cráneo de orangután, otro de chimpancé y el de un hombre de la Edad Media. Eso asegura un nuevo análisis de las piezas que aún se conservan y los científicos apuntan a que Charles Dawson fue el responsable del fraude y casi seguro que actuó por su cuenta.

Fecha de Publicación
10 de agosto de 2016
Fuentes de información digital utilizadas
University of CambridgeScience MagazineEl Confidencial
Fuente de las imágenes
University of CambridgeScience Magazine
Palabras clave:
Prehistoria, Paleolítico, evolución humana, Inglaterra, Hombre de Piltdown, sucesos,
Bibliografía científica, publicación original
Royal Society Open Science

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El hombre de Piltdown fue el mayor descubrimiento de la historia de la antropología durante más de cuarenta años, hasta que un reportaje en la revista 'Time' desveló que, en realidad, era el mayor fraude de la historia de la antropología. Un siglo después del 'descubrimiento', esta historia cierra su último capítulo: por fin sabemos quién fue el artífice de la broma, gracias a un estudio publicado esta semana en la revista Royal Society Open Science.
La historia se remonta a principios del siglo XX, cuando el arqueólogo aficionado Charles Dawson descubrió parte de un cráneo durante un paseo por la aldea inglesa de Piltdown. En 1912 contactó con el responsable de Geología del Museo de Historia Natural de Londres, Arthur Smith Woodward, quien se mostró muy interesado. Dawson continuó con sus excavaciones y encontró más restos: una mandíbula, más trozos de cráneo, dientes y hasta herramientas.
Woodward quedó fascinado por el extraño hallazgo. El hombre de Piltdown tenía un cráneo similar al de un ser humano moderno, pero más pequeño y primitivo. La mandíbula era muy parecida a la de un chimpancé joven, pero los dientes parecían humanos. El investigador propuso que este ser era un "eslabón perdido" entre monos y humanos que había vivido hacía medio millón de años. Los ingleses quedaron encantados con la idea de que los primeros hombres hubieran dado sus primeros pasos cerca de casa, y la especie fue bautizada como Eoanthropus dawsoni en honor de su descubridor.
Pero las críticas fueron inmediatas. En 1913, el catedrático de anatomía de la Universidad de Londres David Waterston, envió una carta a la revista Nature en la que concluía que el revuelo era innecesario: el espécimen no era más que una mandíbula de simio unida a un cráneo humano. No fue ni el primero ni el último, aunque otros expertos como Otto Schoetensack, descubridor de los primeros fósiles de Homo heidelbergensis, alabaron la relevancia del fósil.
Dawson no vivió lo suficiente como para ver su éxito, pues falleció en 1916. Woodward defendió con tozudez al hombre de Piltdown hasta su muerte en 1944. En 1953 se destapaba: la revista 'Time' publicó un reportaje con varios antropólogos de renombre en el que se confirmaba que el Eoanthropus dawsoni era una quimera: un cráneo humano de la Edad Media, la mandíbula de un orangután de 500 años y dientes fósiles de chimpancé que habían sido limados.
El hombre de Piltdown había sido fabricado a conciencia: Algunos molares probablemente provenían de una orangután, relacionados más estrechamente a los orangutanes que ahora ocupan el suroeste de Sarawak (Borneo). Además, la forma del molar en un segundo resto de Piltdown vino casi seguramente de la misma mandíbula de orangután que el el primero. Los agujeros en los huesos del cráneo estaban llenos de masilla dental, que también se utilizó para volver a fijar los dientes de la mandíbula y la reconstrucción de uno de los dientes que se rompió mientras se manipulaba.
También existe otra razón de índole psicológica. Personas como Woodward cayeron en prejuicios culturales y abrazaron con alegría la idea de que el origen del hombre hubiera tenido lugar en su país. Por aquel entonces se pensaba que nuestros antepasados habían surgido en Europa y no en África. Además, los restos coincidían con la teoría entonces aceptada de que el aumento en el tamaño del cerebro había tenido lugar antes de la aparición de la dieta omnívora.
Las consecuencias del fraude fueron devastadoras para la imagen de la ciencia. La confianza del público en los investigadores se derrumbó, y a día de hoy las organizaciones creacionistas todavía esgrimen al hombre de Piltdown como prueba irrefutable de que la paleoantropología moderna no son más que pamplinas. Además, algunos restos posiblemente verosímiles fueron ignorados por no ajustarse a los cánones que daban esos ejemplares falsos, como el el niño de Taung en Sudáfrica

Un cura muy sospechoso
¿Quién engañó a la antropología durante cuatro décadas? Dawson descubrió el hombre de Piltdown y Woodward lo reconstruyó, pero hubo una tercera persona que participó en las primeras etapas: Pierre Teilhard de Chardin. Este cura jesuita con alma de paleontólogo, que más tarde participaría en descubrimientos con el del hombre de Pekín (Homo erectus pekinensis), encontró uno de los dientes del hombre de Piltdown, un canino que levantó muchas sospechas por ser tan grande que habría impedido el movimiento de la mandíbula.
Teilhard ha sido señalado como el culpable más probable del fraude, aunque las conspiraciones más descabelladas llegan a apuntar al padre de Sherlock Holmes, Sir Arthur Conan Doyle, gran amante del esoterismo. En su ensayo 'La conspiración de Piltdown', el paleontólogo Stephen J. Gould concluye que todo fue una broma del jesuita que se le fue de las manos. Dawson también se encuentra en la lista de sospechosos, aunque su reputación como investigador hace que algunos —como el propio Gould— pongan en duda su participación.
Según los investigadores, "la consistencia en el 'modus operandi' y el uso de un número limitado de espécimenes para crear el fraude sugieren la existencia de un único falsificador", asegura la coautora del artículo Isabelle de Groote.
El análisis de ADN de los restos prueban que tanto el hombre de Piltdown como un segundo ejemplar encontrado por Dawson fueron falsificados a partir de un mismo orangután, y la extraordinaria calidad del fraude hace que sólo una persona entre todas las implicadas tuviera la habilidad necesaria para engañar a tantos expertos: el propio Dawson. Según de Groote, el vilipendiado Teilhard fue, probablemente, inocente. "La quimera fue creada por una sola persona, puede que el jesuita estuviera al tanto pero en mi opinión sólo fue un espectador más en todo este asunto".
Dawson había participado en más de cincuenta artículos científicos, y su sueño era ser aceptado como miembro de la Royal Society. En 1909, años antes de su hallazgo, escribió a Woodward: "Llevo esperando un gran descubrimiento que nunca llega". Por culpa de su ambición, un reputado arqueólogo, geólogo e historiador pasará a la historia por ser el artífice del mayor fraude de la historia de la paleoantropología en lugar de por sus verdaderos éxitos.

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Primeros fósiles de Neandertal en los niveles profundos de la Sima de las Palomas
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Los nuevos restos hallados revelan una antigüedad superior a los encontrados hasta ahora y se sitúan entre los 65.000 e incluso los 90.000 años de antigüedad

Nuevos restos de Homo Neanderthalensis descubiertos en la Sima de las Palomas (Murcia) datan de entre 65.000 y 90.000 años, frente a los 50.000 años documentados hasta ahora en este yacimiento, considerado el más importante del arco mediterráneo peninsular. En concreto, se trata de dos piezas dentarias encontradas en los niveles profundos, que hace que sean ya once los individuos identificados en el yacimiento, destacando la presencia de tres esqueletos en conexión anatómica.

Fecha de Publicación
10 de agosto de 2016
Fuentes de información digital utilizadas
eldiario.esLa Opinión de Murciacarm.es (Gobierno de Murcia)
Fuente de las imágenes
carm.es (Gobierno de Murcia)
Palabras clave:
Prehistoria, Paleolítico, Sima de las Palomas, Torre Pacheco, Murcia, Homo neanderthalensis, neandertal
Los restos del hombre de neandertal hallados recientemente en la Sima de las Palomas del Cabezo Gordo, en Torre Pacheco, revelan una antigüedad superior –entre los 65.000 e incluso los 90.000 años– a los hasta ahora documentados, informaron fuentes de la Comunidad Autónoma.
La excavación ha puesto de manifiesto varios asuntos de trascendencia científica como el uso del fuego, el consumo de plantas en la dieta, polen fósil y la presencia del hombre de Neandertal en la Sima de las Palomas antes de los enterramientos ya hallados y fechados hace 50.000 años. En concreto, las nuevas muestras están proporcionando indicios de una antigüedad de alrededor de 65.000 años que podrían llegar a los 90.000 años.
Con la finalización de la XXV campaña de excavaciones paleoantropológicas y arqueológicas, los directores de la excavación, Michael Walker, junto a los codirectores, Mariano López y María Haber han expuesto los resultados de este año.
Las excavaciones coordinadas por la Asociación Murciana para el Estudio de la Paleoantropología y el Cuaternario y que cuentan con el apoyo de la consejería de Cultura y del ayuntamiento de Torre Pacheco, se centran desde 2011 en la excavación de una capa inferior que permanecía cubierta de un conglomerado de una dureza similar al hormigón.
En el yacimiento se ha trabajado en un nivel a dos metros debajo de la de los esqueletos en conexión anatómica hallados en otras campañas, y casi a cinco metros debajo de la misma visera rocosa a la que había llegado el relleno de sedimento de la sima cuando se inició su excavación metódica hace dos décadas.
Los trabajos en este nivel han proporcionado los primeros fósiles de hombre de neandertal (dos piezas dentarias) excavados en los niveles profundos, con lo que serían ya once los individuos identificados en el yacimiento, "en el que se encuentra el más importante conjunto de restos de la especie humana fósil Homo Neanderthalensis de todo el arco Mediterráneo, destacando la presencia de tres esqueletos articulados".
Además de los nuevos fósiles humanos hallados, el nivel donde se trabaja es extraordinariamente rico en restos de animales, desde tortugas y conejos, hasta caballo y ciervo. De hecho, hay miles de restos carbonizados, en su mayoría pequeños y triturados, que indican la importancia del lugar para el consumo de carne. Además, se han encontrado numerosos útiles de sílex, mármol y cuarzo, entre los que hay puntas y raederas musterienses.
La Sima de las Palomas es el yacimiento de neandertales más importante de todo el arco Mediterráneo español, según la nota de prensa, que añade que los primeros restos fueron hallados casualmente en el año 1991. El yacimiento se sitúa en una sima cárstica natural, ocasionada por la erosión, localizada en la zona sur de la ladera del Cabezo Gordo.
La investigación científica comenzó un año después bajo la dirección de los doctores Michael Walker, de la Universidad de Murcia, y de José Gibert Clols, del Instituto Paleontológico de la Diputación de Barcelona en Sabadell, fallecido el pasado año 2007.
Casi quince años de excavaciones han sacado a la luz la presencia de al menos once individuos neandertales y el número total de los huesos y dientes recuperados en las diferentes campañas corresponde a más de 300 elementos clasificados.

Esqueletos casi completos
Tres esqueletos, pertenecientes a dos adultos y un joven de una antigüedad de unos 50.000 años, fueron hallados casi completos y en conexión anatómica. Además, otros restos muestran la presencia de al menos ocho individuos más, tanto adultos como niños.
Sobre uno de los adultos, bautizado como 'Paloma', se publicó en 2011 un artículo en una revista estadounidense, Proceedings of the National Academy of Sciences, y se trata del esqueleto neandertal más completo en todo el litoral mediterráneo europeo, con la pelvis femenina más completa del mundo.

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